Eleonora Cassano se despide de los escenarios

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Circulo de Oro 2021
/ 28 junio 2012

"Esto no significa que nunca más vaya a estar arriba del escenario", asegura la artista

Buenos Aires, Argentina (DPA).- Eleonora Cassano, una de las máximas exponentes de la danza clásica en Argentina, se despedirá de los escenarios este fin de semana en el estadio Luna Park de Buenos Aires después de 30 años de carrera.

"Hay que saber cuándo es el momento y creo que éste es mi momento para darle un cierre al ballet clásico, que fue lo que hice toda mi vida", dice la bailarina de 47 años.

"No suelo planificar mucho mi vida, pero desde el año pasado venía haciendo cosas diferentes, un poco más contemporáneas, mezcladas con el tango y entonces quise cerrar la etapa de bailarina clásica", señala Cassano en entrevista con la agencia dpa.

"Esto no significa que nunca más vaya a estar arriba del escenario", asegura la artista, quien no descarta seguir los pasos de su ex partenaire Julio Bocca.

Su último telón se bajará el 1 de julio en el mítico estadio de boxeo, un escenario que refleja cómo a lo largo de su trayectoria Cassano se erigió como una de las artistas que popularizó la danza clásica en la Argentina.

"De lo que más orgullosa me siento es haber podido acercar junto a Julio (Bocca) la danza a la gente. Que puedan ver un ballet sin necesidad de entender", recalca.

Junto al chileno Luis Ortigoza y al Ballet Estable del Teatro Argentino de La Plata, la bailarina interpretará "La Bayadera", una obra con música de Ludwig Minkus, basada en el original de Marius Petipa, que bailó por última vez en el célebre Teatro Colón de Buenos Aires, hace veinte años.

"Es una obra que elegí yo para cerrar mi último ballet clásico integral. Me permite mostrar toda la técnica que fui aprendiendo estos años. Una parte técnica que es muy exigente y también una parte interpretativa muy rica".

Egresada del Instituto Superior del Teatro Colón, Eleonora Cassano comenzó su carrera profesional en 1983 cuando fue contratada para integrar diversas producciones de ballet por la Fundación Teresa Carraño, en Venezuela.

Al regresar a Argentina fue convocada para interpretar roles protagónicos en el Colón, junto a Bocca, el entonces primer bailarín argentino con quien participó en festivales y galas en todo el mundo.

A partir de 1996, Cassano dio un giro en su carrera y comenzó a volcarse a otros géneros más populares, como el music hall y espectáculos como "La Cassano en el Maipo" y "Cassano dancing", en los que incursionó en la actuación y el canto. Más tarde, encarnó a Evita en la pieza de teatro-danza Eva Duarte.

Cassano siempre regresó a las puntas y el tutú y no cejó en su intento por llevar la danza clásica a un público masivo. "Al principio, este trabajito lo fuimos generando Julio y yo. Éramos mal vistos por nuestros compañeros por sacar la danza de los lugares habituales y llevarla por ejemplo al Luna Park o las canchas de fútbol", señala.

"Nosotros nos preocupamos para que se pueda acercar verdaderamante la danza a la agente con distintos tipos de música. Y creo que el resultado fue bueno. Hacer funciones al aire libre con miles y miles de personas marca que el ballet ya no es elitista y que se transformó en algo más popular. Después se fueron enganchando otros bailarines a esta movida", indica.

"Bailar con Julio fue el gran arranque de mi carrera. Crear junto a él el Ballet Argentino (1990) y haber podido acercar la música a la gente fueron una de las mejores cosas que me pasaron", afirma Cassano, que recuerda entre los grandes momentos de su carrera haber bailado junto a uno de los mayores símbolos de la danza clásica, la bailarina rusa Maya Plisétskaya.

Cassano asegura que en poco países como Argentina, los bailarines clásicos son tan reconocidos. "No es normal en otras partes que un bailarín sea famoso y no es habitual que vaya por la calle y se le pida un autógrafo o sacarse fotos", afirma la madre dos hijos. "Ellos fueron mi mejor función. La maternidad me permitió ser distinta arriba del escenario", dice y añade que es algo poco usual en el mundo de la danza clásica.

"No dejé nada por el ballet, al contrario. Me escapaba del colegio para ver los ensayos del Colón. Tengo mi parte personal cubierta y también desarrollé mi parte artística. No puedo decir que me he quedado por el camino", asegura a dpa.

En el futuro, Cassano seguirá vinculada a la enseñanza y a la dirección. También piensa en formar una compañía o en emular a su gran amigo Julio Bocca, quien actualmente se desempeña como Director del Cuerpo de Baile del SODRE en Uruguay.

"Pero no me iría de la Argentina. Tengo mi vida aquí, no puedo ni quiero irme", dice.

"Disfruté y me divertí mucho bailando Don Quijote y me quedó pendiente hacer Manón completo. Pero bailar en la Plaza Roja de Moscú, en las escalinatas de la Plaza de España en Roma o en el cambio del Milenio en Usuahia son recuerdos imborrables. Me han tocado vivir cosas maravillosas a lo largo de mi carrera".

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