Munal se da vuelo con el arte plumario
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El Museo Nacional de Arte presentará en unos días una gran exposición con 153 piezas procedentes de colecciones americanas y europeas, creadas entre los siglos XV y XIX
México, D.F..- El dominio de la técnica que hoy llamaríamos arte plumario sedujo en tiempos de la Conquista a los recién llegados de Europa. En Mesoamérica, el trabajo con plumas era una tradición profunda, cargada de simbolismo; una pluma de quetzal, por ejemplo, era un objeto muy importante, el cual se destinaba a piezas muy especiales y representaba una forma de protección.
El continente europeo, entonces, se dejó seducir por ese conocimiento en el que había tanto de arte como de ciencia; el plumario tuvo un gran impacto en colecciones y recopilaciones de objetos exóticos, pero sobre todo en el desarrollo de la ornitología. El intercambio de estas piezas inició desde que se establecieron los españoles, quienes posteriormente documentaron y destacaron cómo los naturales mesoamericanos hacían estos objetos con plumas.
Y aunque la amanteca es una vieja técnica que pervive -hoy es recurrida por muchos de los artesanos mexicanos-, nunca hasta ahora se le ha presentado en su justa dimensión.
A partir del 24 de marzo, el Museo Nacional de Arte presentará la muestra "El vuelo de las imágenes. Arte plumario en México y Europa", que de manera inédita reunirá 153 piezas de colecciones tanto nacionales como internacionales, y que busca específicamente mostrar el fenómeno de intercambio cultural.
La premisa de la exhibición, asegura Adolfo Mantilla, jefe de investigación del Museo Nacional de Arte, es que se trata de la única técnica de América que adoptó Europa. Sucede que de manera simultánea, en ambos lados del Atlántico, se hacía talla, mural al fresco, orfebrería, escultura, pero el arte plumario no se conocía en Europa, al menos no el tipo de trabajos que se realizaba entonces en Mesoamérica.
"Las piezas plumarias fueron objeto de interés para los artistas y los científicos", recalca Mantilla. Ésta, dice, no es una exposición que revise un periodo artístico, una escuela, sino que revisa el impacto que tuvo en Europa el arte plumario, lo importante que fue para los artistas europeos darse cuenta de que había un material que no habían incorporado a su bagaje.
El mito de volar
"El vuelo de las imágenes. Arte plumario en México y Europa" está organizado en cinco ejes temáticos: "Vuelo y deseo", "Naturaleza entre arte y ciencia", "Itinerarios y ofrendas", "La pluma fijada" e "Iridiscencia de la mirada".
En la exposición se podrán ver mosaicos de plumas, algunos de pequeño y mediano tamaños, y unos pocos de más de un metro de altura; habrá también escudos, chimalis, objetos litúrgicos, así como piezas líticas, de cerámica y de obsidiana.
Aunque el gran ausente de la muestra será el penacho de Moctezuma, que está en el Museo de Viena, se verá una versión en 3D de éste (la réplica estará en el Museo Nacional de Antropología). Tampoco se logró el préstamo de otras piezas del mismo Museo de Viena, ni del Museo Auch de Francia, al que se le había solicitado una misa de San Gregorio. Hubo préstamos de instituciones alemanas, canadienses, estadounidenses, italianas y españolas, como el Museo de América de Madrid.
La exposición está trazada en términos dialógicos entre América y Occidente: Mesoamérica ofrece, Occidente valora y luego Mesoamérica aprende, adopta. El énfasis en el intercambio que propone deja ver cómo este arte plumario "permite que se diluya la visión de que Europa es el emisor de los conocimientos y que las culturas de este lado del mundo son las que reciben. Europa se transforma también con el sistema de valoración de Mesoamérica; en ese sentido, esta exposición ayuda a dejar atrás la idea de que somos entidades pasivas", dice Adolfo Mantilla.
El jefe de investigación del museo explica que las aves han sido una constante en todas las culturas, en gran parte vinculadas a un sentido religioso. Así, por un lado, el Cristianismo tiene una paloma que representa el Espíritu Santo, mientras que en Mesoamérica hay dioses como Quetzalcoatl, mitad serpiente y mitad ave.
Lo que ocurre entonces en América es que coincide que las dos matrices de pensamiento que son base de la cultura dan una importancia esencial a las aves como seres que traen un mensaje. Así, en la muestra se ve cómo en un lado la imagen de una virgen, símbolo del Cristianismo, es representada con arte plumario, una tradición de Mesoamérica.
Entre las cámaras y las cortes
La utilización de la pluma era muy recurrente no sólo en Mesoamérica sino también en Brasil y en Africa, por ejemplo, aunque en aquellos territorios nunca hubo una tradición que se consolidara en términos de conocimiento, de producción cultural, como la que se dio en Mesoamérica.
En tiempos de la Colonia hubo un flujo constante de arte plumario hacia Europa, el cual continuó en los siglos siguientes; algunas colecciones llegaron incluso hasta Asia. Piezas de arte plumario se exhibían por ejemplo en las wunderkammer, cámaras de asombro, en Alemania, donde se coleccionaban objetos y se guardaban los souvenirs más exquisitos.
"Cuando llegaban a Europa (las piezas), la gente las quería tocar, por sus cualidades de textura, el brillo de sus colores; en un principio las encargaban personas con alguna filiación sacerdotal, después los jerarcas, las cortes y, finalmente, los coleccionistas", detalla Adolfo Mantilla.
En su primer núcleo, a través de piezas líticas, de obsidiana y talladas, entre otras, se presenta en la exposición ese primer momento donde aun no hay intercambio pero que marca el inicio de un diálogo.
El núcleo sobre Naturaleza entre arte y ciencia expone cómo el arte plumario permea todo Europa. Itinerarios y ofrendas se explaya más en lo que tiene que ver con el carácter litúrgico y muestra los objetos generados en contextos de ofrendas en los dos continentes. La pluma fijada abunda en las formas cómo esta pieza se convierte en objeto artístico, su dimensión plástica en ambas tradiciones. Iridiscencia de la mirada explora lo que se refiere a las posibilidades cromáticas de las plumas, cómo sedujeron en Europa por sus brillos, su cambio de acuerdo con la luz y el movimiento; al mismo tiempo, explica las formas como se sigue trabajando hoy.
Aunque los códices dan cuenta de esta producción, poco se sabe de los creadores del arte plumario. Lo cierto es que en Mesoamérica existió un sistema consolidado, una producción organizada; quetzales, patos, aves migratorias, entre otras especies, se capturaban en aviarios para obtener sus plumas a medida que las aves las perdían, sin dañarlas, ni hacer daño al ambiente.
"Había un conocimiento puntual y eso impactó en Europa, sabían en qué momento el ave daba una pluma de tal color, conocían subespecies, tonalidades de plumas", detalla Mantilla.
La exposición fue curada por Alessandra Ruso, de la Universidad de Nueva York; Gerhard Wolf, del Institut Max Planck en Florencia; y Diana Fane, del Brooklyn Museum.
Además de la muestra que exhibirá el Munal, "El vuelo de las imágenes" está formado por una exhibición paralela, titulada "Alas del mundo indígena", que llegará el próximo abril al Museo Nacional de Antropología y la cual hace una revisión de la presencia de las aves en la cultura contemporánea a partir de las colecciones etnográficas con que cuenta ese recinto.