Ser o no ser, el teatro de Shakespeare se renueva
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"No es ni una casa antigua ni una nueva, es una sala transformada", definió el presidente de la RSC, Christopher Bland la reforma del Royal Shakespeare and Swan Theatre.
Stratford-upon-Avon, Reino Unido.- Es probable que nunca se sepa exactamente cómo era una velada teatral en los tiempos de William Shakespeare. Pero una cosa parece segura: en lugar de vestidos elegantes y respetuoso silencio abundaban las risas estentóreas, los comentarios directos y la interacción constante entre público y actores.
La venerable Royal Shakespeare Company (RSC) entiende que este "intercambio social" conforma una de las pocas perspectivas de supervivencia del teatro como expresión artística y por tanto se atrevió a retornar hacia el pasado, reformando su sala en Stratford- upon-Avon para adecuarla a esta modalidad. Hoy, tras cuatro años de trabajos de restauración, renovación y ampliación, volvieron a abrirse las puertas del complejo teatral en la localidad natal de Shakespeare.
En lugar de un escenario a la italiana, encajonado entre bambalinas y enfrentado al público, se ha ubicado ahora el escenario, que tiene forma de cruz, de modo central, rodeado por las butacas de la platea, casi como ocurría en tiempos de Shakespeare. Actores y espectadores estarán más cerca unos de otros y tendrán más oportunidad de entrar en comunicación directa. Las audaces puestas en escena de la RSC pueden sacar provecho de esta disposición espacial.
Los responsables del proyecto quisieron hacer además de la sala teatral una casa abierta para todos, en la que se supere la inhibición cultural que aleja a muchos del teatro. Habrá un nuevo restaurante con vistas aéreas sobre el río Avon, espacios luminosos y muchas atracciones especiales, como un negocio cuyos productos vinculan lo teatral con la vida cotidiana. Se rescataron elementos art-déco de 1932 que habían quedado arrumbados y se los combinó con detalles ultramodernos.
"No es ni una casa antigua ni una nueva, es una sala transformada", definió el presidente de la RSC, Christopher Bland la reforma del Royal Shakespeare and Swan Theatre.
Las primeras obras, obviamente de Shakespeare, subirán a escena en febrero: "Rey Lear" y "Romeo y Julieta", por el elenco estable de la RSC. Hasta entonces habrá actividades especiales para convocar al público a conocer el "teatro transformado".
El ambicioso proyecto, de un costo equivalente a 130 millones de euros (173 millones de dólares), fue financiado en parte por donaciones de muchos de los tres millones de amantes de Shakespeare que concurren anualmente a Stratford-upon-Avon como si fuese un lugar de peregrinaje.
Fue una especie de sueño de una noche de verano el que llevó a la creación de la actual Royal Shakespeare Company. Se fundaron diversas compañías para realizar funciones de verano en la pequeña ciudad de la campiña inglesa, hasta que en 1961 se armó un elenco estable, la hoy mundialmente famosa RSC, que celebrará el año próximo su cincuentenario en las nuevas instalaciones. Judi Dench, Helen Mirren y Kenneth Branagh protagonizaron algunas de sus puestas en escena.
La sala teatral se mostró sin embargo tan reacia como una fierecilla domada. Constantemente se emprendieron reformas y se agregaron elementos arquitectónicos. El proyecto actual, dirigido por Peter Wilson, consistió en derrumbar algunas construcciones e integrar lo antiguo con lo más nuevo.
Uno de los desafíos mayores fue la sala teatral en sí. La acústica era tan mala que pocos podían imaginar que se pudiese salvar. También gozaban de muy mala fama los servicios. Una fila eterna de mujeres en el intervalo podía alterar completamente el disfrute de la representación.
Wilson apira a que la "transformación" no le haya quitado el alma al complejo teatral. Por el contrario, cree que será un espacio atractivo para público de todo tipo: "Esperamos que hayamos honrado el pasado y a la vez abierto un camino hacia el futuro."