INBA lamenta muerte de Helen Escobedo
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La artista plástica falleció el pasado 16 de septiembre, víctima de un cáncer que la aquejaba desde hace tiempo
Ciudad de México.- Helen Escobedo fue una artista que marcó nuevos rumbos para la plástica mexicana, cuyo legado es desde mucho tiempo atrás muy apreciado, en especial por las nuevas generaciones que encuentran en su obra un reto y una luz a seguir en el camino, expresó la directora general del Instituto Nacional de Bellas Artes (INBA) , Teresa Vicencio Alvarez.
Tras externar su consternación por la muerte de Escobedo, ocurrida el pasado 16 de septiembre, víctima de un cáncer que la aquejaba desde hace tiempo, Vicencio Alvarez la calificó como una artista de vanguardia y resaltó sus aportaciones a las artes visuales en México y en especial al INBA, del que fue directora técnica del Museo Nacional de Arte (Munal) en la década de 1990.
Dijo tener aún fresco en la memoria el recuerdo del homenaje que el INBA le rindió por su trayectoria con las exposiciones "Helen Escobedo: A escala humana" , inaugurada el 29 de abril en el Museo de Arte Moderno, y "Escuchen el silencio. Helen Escobedo" , el pasado 6 de mayo en el Centro Nacional de las Artes, ambas con la presencia de la artista.
Escultora de grande y pequeño formato, Helen Escoebdo fue de las primeras artistas en México en trabajar con lo que hoy se conoce como instalación y performance.
Nació en la Ciudad de México en 1934, de padre mexicano y madre inglesa. Estudió Filosofía y Letras en la UNAM, aunque sus dotes artísticas aparecidas desde corta edad la condujeron a tomar sus primeras clases de escultura y en 1951 recibió una beca para estudiar en el Royal College of Art de Londres, Inglaterra.
De regreso a México en 1956 presentó su primera exposición individual en la Galería de Arte Mexicano. En 1966 dio un gran salto y dejó por completo el bronce, material con el que había trabajado principalmente.
Desde entonces se inclinó a investigar nuevos materiales plásticos, escalas e interesarse por un funcionalismo, que integró a sus formas escultóricas.
"Pez radio" , "Lámpara kalicósmica" y varias esculturas que dan luz y emiten sonido, son obra de esa etapa.
En 1968 Mathias Goeritz la invitó a participar en La Ruta de la Amistad para los XIX Juegos Olímpicos. Entonces diseñó y construyó su obra "Puertas al viento" para el Periférico Sur de la Ciudad de México, con lo que estableció su ya especial interés por las grandes piezas urbanas.
Inició así una búsqueda en torno a la escala humana y los espacios desplazados por sus intervenciones plásticas. Esto la condujo a la integración del arte y el espacio para terminar en la creación de ambientes parciales y totales, hoy denominados por ella misma como Instalaciones Permanentes y Efímeras.
Paralelamente a su actividad creadora, ocupó en 1961 el puesto de Jefe de Artes Plásticas al frente del Museo Universitario de Ciencias y Arte en la Universidad Nacional Autónoma de México, puesto que la convertirá en 1974 en Directora de Museos y Galerías de la UNAM al anexarle dos espacios más: la Galería Universitaria Aristos y el Museo Universitario del Chopo.
De 1975 a 1989 formó parte del Consejo Internacional de Museos de Arte Moderno, miembro asociado vitalicio de la Real Academia de Ciencias, Letras y Arte de Bélgica y del Consejo Directivo de la International Sculpture Conference. En 1991 recibió la Beca Guggenheim.
Fue directora técnica del Munal y dirigió durante un lapso de dos años el Museo de Arte Moderno (MAM) del INBA. Fue miembro también del Sistema Nacional de Creadores Artísticos del Fonca y en 2009 recibió el Premio Nacional de las Artes.
Viajera incansable y artista informada, ninguna tendencia dejó de abordar. Con libertad, tomó de cada una lo que le servía. Fue una de las primeras artistas en cuestionar desde el arte la destrucción del medio ambiente, así como en utilizar materiales naturales de desecho en sus obras.
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