Mezclas peligrosas: alimentos y medicinas no siempre combinan
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Hay que tener cuidado con el efecto que produce ingerir al mismo tiempo ciertos medicamentos y comidas
MÉXICO, D.F.- ¿Sabías que algunos alimentos y bebidas pueden hacer corto circuito con las medicinas que estás tomando? Esto sucede porque las sustancias activas de algunos medicamentos interfieren con las propiedades naturales de la comida.
Un consejo frecuente de los médicos es tomar los fármacos después del desayuno, comida o cena.
Por ejemplo, los antibióticos suelen ser agresivos con la flora intestinal y se recomienda tomarlos cuando el organismo está en proceso de digestión.
Sin embargo, es importante tomar en cuenta que no todos actúan de esta manera, algunas medicinas tienen mayor eficacia con el estómago vacío.
En el sitio en internet todoennutrición.org, hecho por la empresa Unilever y avalado por la Secretaría de Salud, se dan algunos consejos sobre las mezclas más peligrosas de alimentos y medicinas.
Antibióticos y el alcohol. Por lo general, los antibióticos son utilizados para el tratamiento de infecciones, por lo que si se combinan con bebidas alcohólicas pueden provocar fuertes dolores de estómago, vómito, náuseas o enrojecimiento en el rostro.
Tetraciclinas y lácteos. Este antibiótico es utilizado para el tratamiento del acné a largo plazo. En las primeras dos horas de haber consumido productos lácteos, como leche, queso o yogurt, no es recomendable tomar el medicamento, ya que los problemas estomacales podrían agravarse.
Antihistamínicos y alcohol. Adecuados para cuadros de gripe, asma o algunas alergias. Si se agrega el consumo de alcohol, pueden inducir somnolencia y que los reflejos se tornen lentos.
Anticoagulantes y vitamina K. En caso de estar bajo un tratamiento de esta índole, es pertinente que, para evitar trombosis o embolias, se controle el consumo de alimentos que contienen vitamina K: vísceras, papa, yema de huevo y verduras de hoja verde como espinacas, col y coliflor. Dichos alimentos estimulan la coagulación.
Diuréticos y alcohol. Los diuréticos son sustancias que facilitan la eliminación de agua, sodio y cloruro del cuerpo. Estos medicamentos no deben juntarse con el alcohol debido a que éste también es un diurético. La mezcla puede acelerar la pérdida de minerales como calcio y magnesio, sustancias valiosas para el funcionamiento del cuerpo. Asimismo, la degustación de brócoli y plátano, portadores de potasio y mezclados con diuréticos, son capaces de perturbar el ritmo cardíaco.
Vasodilatadores y sal. Este medicamento es usado para mejorar la circulación sanguínea. La sal debe ser descartada de la alimentación cotidiana si se está bajo este tratamiento, ya que podría empeorar la hipertensión cardiaca.
Broncodilatadores y cafeína. Usados para el asma bronquial, bronquitis crónica y enfisema. No deben mezclarse con alimentos que contengan cafeína en exceso, ya que el sistema nervioso central puede resultar afectado.