Andar con el jefe
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Según la encuesta de Interacción en el Trabajo en México, realizada por bumeran.com, portal especializado en búsqueda de empleo en América Latina, casi el 34% de los participantes dijo sentirse muy atraídos por andar con el jefe del jefe. Sin embargo, pareciera que esto, y salir con el superior inmediato, sólo debiera quedarse en la fantasía.
México, D.F. .- Si trabajas en una oficina, seguramente lo has visto, o incluso has vivido algo así. Después de un tiempo una persona comienza a sentir atracción por su superior. Inicia el coqueteo y en ocasiones la relación se desarrolla y se convierte en noviazgo. Esta relación pudiera ser como cualquier otra, excepto por el vínculo laboral tan peculiar que la propició. De ahí que se deba pensar dos veces antes de entrar en ella.
Conflictos de interés
Según la encuesta de Interacción en el Trabajo en México, realizada por bumeran.com, portal especializado en búsqueda de empleo en América Latina, casi el 34% de los participantes dijo sentirse muy atraídos por andar con el jefe del jefe. Sin embargo, pareciera que esto, y salir con el superior inmediato, sólo debiera quedarse en la fantasía.
"Definitivamente la imagen pública de las personas involucradas en la relación se ve afectada", -comenta Ericka Castillo, Directora de Human Capital Solutions Adecco México-, "suele ser motivo de juicios respecto de la gente, algunos positivos y otros negativos".
Según explica la especialista, los compañeros de trabajo pueden percibir que existe un cierto favoritismo hacia la persona involucrada y se verá afectada la imagen del jefe en cuanto a su competencia para dirigir el trabajo. "Hay que poner reglas que normen la conducta de quien va a estar dentro de este tipo de relación, y se aconseja, desde la parte organizacional, que no haya relaciones entre jefes y subordinados de la misma área para evitar conflictos de intereses, presentes en la mayoría de estos casos", agrega. Castillo define conflicto de interés como un beneficio individual sin relación con uno organizacional.
¿Qué tanta objetividad tendría un director de área que le llama la atención a otro, que es su esposa o novia? Muy poca según Patricia González Borbolla, directora de la carrera de Psicología Organizacional del Tec de Monterrey campus Ciudad de México. "A veces con los resultados se puede llegar a cierto paternalismo, o se tapan, o si se exigen, también pueden afectar la relación", explica la académica, quien además coincide en que este vínculo pudiera afectar a los otros subordinados. Por ejemplo, si uno de ellos tuviera un problema con la pareja del jefe, éste último, por más que se pensara que fuera muy objetivo, se involucraría y se predispondría contra el subordinado.
Un problema o ruptura en este tipo de relación, y en general las que se dan entre personas de la misma área, quizás afectarían el ánimo y el ambiente laboral si los involucrados no son maduros y objetivos. Con facilidad uno queda resentido y boicotearía el trabajo al otro, o generaría chismes. González Borbolla recomiende que trabajen en diferentes lugares de la misma organización, previo acuerdo con ellos.
Prohibirlas ¿una solución?
"Es algo que se genera por el mismo sistema, las relaciones de pareja en las organizaciones se dan y no podemos querer taparlas", justifica Ericka Castillo, y agrega que los subordinados tienen cada vez menos la oportunidad de usar este tipo de relaciones para ascender de puesto ya que las empresas tienen una cultura organizacional donde hay más prácticas con códigos de ética y reglamentos, especialmente en cuanto al tema de situaciones de conflictos de intereses. Aunque reconoce que hay organizaciones con poca estructura y escaso orden donde se dan más estas situaciones.
González Borbolla, por otro lado, comenta que debería haber libertad en las organizaciones para que las personas se relacionen entre ellas. Y en el caso de que un subordinado tratara de usarla para ascender, no lo clasificaría como una relación sino como la forma de actuar de una persona oportunista.
Reglas a seguir
En cualquier tipo de relación amorosa al interior de la oficina, ambas especialistas recomiendan establecer reglas claras desde el principio y, por ejemplo, no mezclar asuntos laborales y del hogar; no tratar de ver como que no pasa nada, sino conversar y establecer criterios que beneficien la relación en los dos ámbitos; identificar cuáles son los escenarios que se pueden presentar y cómo los pueden perjudicar, entre otras acciones. Y es que una relación de pareja en la oficina, bien llevada, contribuye a una buena relación laboral porque se comparten espacios y tiempos y eso incrementa la productividad. También el trabajo se puede ver beneficiado porque se vive en un mismo contexto, se saben cuáles son las problemáticas de la empresa y se conversa de ellas. Incluso, se pueden optimizar recursos si viven cerca y se van juntos a la oficina.