La pantalla ha quitado jerarquía a los libros: Roger Chartier
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México, D.F..- El tema "obsesivo" de la posible muerte del libro debe tomarse con seriedad, afirma Roger Chartier, el principal historiador francés de esa "obra que tiene una doble identidad: soporte mecánico y discurso", pues lo que sí está cambiando con la computadora es el orden de los discursos, cuya lectura se ha vuelto discontinua y fragmentada.
"El libro no se diferencia más de los otros textos que aparecen en las pantallas. Ya no tiene el orden y la jerarquía que le daba la letra impresa. Todavía no sabemos cómo transformará este hábito a los lectores y cómo lograremos mantener el concepto de identidad literaria", comentó ayer el maestro en historia.
El egresado de la Sorbona, quien participó en el Congreso Internacional del Mundo del Libro organizado por el Fondo de Cultura Económica con motivo de su 75 aniversario, admitió que si bien "nunca en la historia de la humanidad se han vendido tantos libros impresos como ahora", este soporte vive, con la digitalización de los textos, que se han vuelto móviles y maleables, el más fundamental desafío lanzado en el mundo.
"A pesar de estos cambios, hay que decir que el sueño de la biblioteca universal, sin muros, está más cerca de hacerse realidad. La ambición es magnífica, pero debemos saber qué implica esta transformación violenta de los textos y tener claro que es necesario proteger los objetos impresos."
El mexicano Roger Bartra, tras señalar que "la República de las letras impresas vive hoy momentos de tensión y nerviosismo, debido a los cambios que está generando la digitalización de libros y artículos", se cuestionó si realmente la sociedad está ante la próxima extinción del libro, "ese maravilloso conjunto de hojas impresas con tinta" que concibe como una prótesis que "ha permitido durante siglos sustituir funciones que el cerebro es incapaz de realizar".
Por lo que, agregó, todo cambio en el mundo del libro tiene repercusiones en la cadena exocerebral. "No estamos, pues, ante un problema técnico en los medios de comunicación, sino ante un asunto de gran envergadura que conecta las redes neuronales más íntimas y profundas con el universo social que nos rodea".
El maestro en antropología y doctor en sociología añadió que "si millones de libros se encuentran disponibles en forma gratuita en internet, podemos comprender que el mercado editorial se ve obligado a rearticularse, pues cada vez leemos más en las pantallas de las computadoras, y escribimos más en teclados electrónicos".
Román Gubern, por su parte, advirtió sobre "la pantallización" de la sociedad, que no comenzó con las computadoras, sino con el cine y la televisión, y siguió con los videojuegos y los celulares.
"La pantalla es una catarata textual y lo que me preocupa de la cultura digital es que puede mentir y manipular sin dejar cicatrices, hay que atender ese problema ético. Pero creo que el libro impreso no desaparecerá, porque se seguirá usando, como la televisión no provocó la desaparición de la radio", concluyó el historiador catalán.