Realizan adaptación coreográfica de un cuento de Horacio Quiroga
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"Me gusta la narrativa a través de la danza, el canto y la actuación", señaló la joven bailarina a la página electrónica elterritoriodigital.com, con lo cual explicó el motivo de su elección.
México, D.F..- La narrativa interpretada a través de la danza es el proyecto en el que trabaja la joven coreógrafa argentina Julieta Casa, quien desarrolla una adaptación de la obra "Las medias de los flamencos", del escritor uruguayo Horacio Quiroga, quien se quitó la vida el 19 de febrero de 1937.
"Me gusta la narrativa a través de la danza, el canto y la actuación", señaló la joven bailarina a la página electrónica elterritoriodigital.com, con lo cual explicó el motivo de su elección.
La obra presenta una temática original muy regional, en la que el cuento tiene que ver directamente con la estética de la pieza coreográfica, en la que se explota la similitud que tienen los flamancos con las bailarinas de ballet en sus ejecuciones.
El prolífico escritor uruguayo Horacio Silvestre Quiroga Forteza, autor de obras como "La gallina degollada y otros cuentos", "Los desterrados" y "Pasado amor", nació el 31 de diciembre de 1878 en Salto, Uruguay.
El autor de novela, poesía y obras de teatro, considerado un notable maestro de narradores y uno de los cuentistas más destacados de la América Hispana, fue hijo de Juana Forteza y Prudencio Quiroga, quien murió dos meses después de nacer Horacio, al dispararse de manera accidental con una escopeta.
Luego de lo ocurrido, la familia se trasladó a Córdoba, Argentina, y regresó a su tierra natal en 1883.
En 1891 su padrastro se suicidó con una escopeta, acto que fue presenciado por Horacio a los 16 años, cuando éste entraba a la habitación.
Según datos biográficos, Horacio Quiroga mostró en su época de estudiante una actitud rebelde en la escuela y prefería las actividades manuales o la ortografía en lugar del estudio.
Además, gustaba del ciclismo, fotografía, experimentos químicos y mecánica. En su adolescencia empezó a interesarse por la literatura.
En 1897 hizo sus primeras colaboraciones en medios periodísticos; un año más tarde conoció a la primera mujer que le robó el corazón y por quien escribió "Una estación de amor".
Fundó la "Revista de Salto" en 1899 y un año después viajó a París. En 1901 publicó su primer libro, "Los arrecifes de coral".
Un año más tarde mató de manera accidental a su amigo Federico Ferrando mientras le enseñaba a manejar una pistola. Tras este hecho trágico se mudó a Buenos Aires, Argentina.
Trabajó como profesor de castellano en 1903 y acompañó como fotógrafo a Leopoldo Lugones en una expedición a la provincia de Misiones. Ese viaje lo deslumbró y más adelante vivió durante largos años en ese sitio, donde encontró el escenario y los personajes de los cuentos que lo hicieron famoso.
Un año después publicó "El crimen del otro". Se dedicó a la cosecha de algodón en Chaco, pero fracasó y regresó a Buenos Aires. En 1906 publicó "Los perseguidos", un adelanto de lo que después se conoció como literatura psicológica, e "Historia de un amor turbio".
Posteriormente Quiroga fue de vacaciones aMisiones y decidió quedarse allí, ya que se había enamorado de una alumna, Ana María Cirs; no obstante la oposición de sus padres, se casaron en 1909 y fueron a vivir a San Ignacio. De esa relación tuvo dos hijos, Eglé, que nació en 1911, y Darío, en 1912.
Precisamente en 1911 fue designado juez de paz y oficial del registro civil de San Ignacio. A causa del suicidio de su mujer (1915), él y su familia regresaron a Buenos Aires en 1916. Al año siguiente publicó "Cuentos de amor, de locura y de muerte".
Por esos años también se quitaron la vida su maestro Leopoldo Lugones y la poetisa argentina Alfonsina Storni, por quien tuvo una profunda pasión.
En 1919 escribio "Cuentos de la selva", dedicado a sus hijos y que estaba conformado por relatos magistrales como "La gama ciega", "El loro pelado", "Las medias de los flamencos", "La guerra de los yacars", "La tortuga gigante", "Historia de dos cachorros de coatí y de dos cachorros de hombre", "La abeja haragana" y "El paso de Yabebiri".
En 1920 publicó "El salvaje" y "Las sacrificadas"; en 1921 "Anaconda" y en 1924 "El desierto".
Tres años más tarde se casó con María Elena Bravo, una joven amiga de su hija Eglé, unión de la que nació otra niña, Pitoca. De nuevo cambió su residencia a Misiones en 1932; sin embargo, al ser abandonado por ella decidió regresar a Buenos Aires.
Horacio Quiroga publicó en diferentes medios, como "Caras y caretas", "Fray Mocho", "La novela semanal", "Plus ultra", "El hogar" y "La nación".
En 1925 editó "La gallina degollada y otros cuentos", al año siguiente "Los desterrados" y "La razón", obra con la que fue mencionado entre los mejores escritores del momento.
Su estilo, impregnado de misterio, lo convirtió en uno de los máximos exponentes de la literatura fantástica.
Su obra, repleta de horror, locura y violencia, se caracterizó por su crudo realismo y por la observación de la conducta humana en situaciones extremas.
La novela "Pasado amor" apareció en 1929 sin mucho éxito. Quiroga comenzó a sentir la indiferencia hacia sus escritos por parte de las nuevas generaciones literarias, que preferían el "Martín de Fierro". Junto con Leonardo Glusberg escribió "Suelo natal" (1931).
A raíz de un golpe militar en Uruguay se quedó sin el puesto que ocupaba en el Consulado y se dedicó a la floricultura. En 1935 publicó "Más allá", su último libro de cuentos.
Luego de enterarse que padecía cáncer gástrico, el 19 de febrero de 1937 se suicidó con cianuro.