Fin de año en 'La ciudad luz'; París sigue siendo una fiesta
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Durante diciembre la capital francesa se celebra a sí misma con festejos que van desde la iluminación de los Campos Elíseos y la entrega de los máximos premios literarios
Francia.- No por nada es llamada La ciudad luz. Y este mote cobra más sentido con el fin de año, pues las grandes avenidas y bulevares parisinos se llenan de destellos que lo celebran. Paris, la ciudad más visitada del mundo, es famosa por las fiestas y la vida social que hicieron a escritores como Hemingway dedicarle incluso libros. Y es que en verdad, pese a los cambios y las épocas, París sigue siendo una fiesta.
LA RENTRÉE LITTÉRAIRE
Las celebraciones de fin año comienzan pronto en la capital francesa. El inicio de noviembre es el banderazo de salida para una vorágine de veladas que culminan con el réveillon o año nuevo. Esta parte festiva del año inicia con la rentrée littéraire, que no es otra cosa sino las entregas de los premios literarios más importantes de Francia. Los premios son varios y, a diferencia de la mayoría de los que hay en México, son para obras publicadas. El anunció se hace tras una comida donde el jurado confirma al ganador seleccionado. Por la noche, la editorial del libro ganador realiza un festejo que, dependiendo de la importancia del sello, puede prolongarse hasta la madrugada. Este año, Editions du Seuil consiguió un póker inusual de premios que opacó a todas las demás casas editoriales: el Medicis, el Prix du Style, el Décembre y, notablemente, el Goncourt. De modo que el Hôtel d'Aubusson, sede predilecta de la editorial en Saint-Germain-des-Prés, vio sendas noches de fiestas escanciadas con botellas de Magnum champaña Deutz, una de las mejores del mercado, y la interminable plática del mundillo literario francés.
Sin embargo, y ésta debe ser señalada como el verdadero inicio de las fiestas de fin año, no hay ningún festejo que se equipare al que motiva el Prix de Flore. El connotado café cuyas mesas han sido ocupadas por un sinnúmero de personalidades, otorga desde hace 20 años un premio a un autor joven "que promete". Respaldado por los dueños del café, Miroslav y Colette Siljegovic, la champaña Louis Roederer y la firma Montblanc, posee los ingredientes idóneos para cristalizar en una noche memorable. El presidente del jurado y persona non grata en el Vaticano y demás templos, es Frédéric Beigbeder, quien funge como maestro de ceremonias. Hay que señalar que Beigbeder es reconocido por su capacidad para organizar fiestas y beber absenta, además de ser editor de la revista Lui y ser considerado un fêtard, asegura una lista de invitados más que festiva (el término en francés se refiere al juerguista que no se pierde una.) Así, el segundo jueves de noviembre, el mobiliario del local desaparece y unos 300 invitados inundan ambos pisos del café más famoso de Francia. Fiestas como ésta que se prolongan con afters en los clubes de moda de Saint-Germain, como el Montana o chez Castel, mantienen la bohemia de la noche parisina.
OCASIONES ESPECIALES
Conforme llega diciembre es tiempo de sacar cuentas y, costumbre no solo en Francia sino en otros países como el nuestro, hay esa necesidad de hacer un resumen de lo mejor y reconocerlo de alguna forma. Nada como la mediatización para ello. Estos nombramientos son de todo tipo y se enmarcan en una cierta institucionalidad que puede o no ser festiva. Por ejemplo, la revista GQ, que a Francia llegó más tarde que a cualquier otro país, celebra Los Hombres del año. Una soirée más elegante que jovial a cuyo ambiente, pese a las espléndidas sedes como el Museo d'Orsay, siempre le falta combustible para detonar.
Siendo la gastronomía un eje de la cultura francesa, no podía faltar un premio culinario que la honrara. El Fooding, como se le conoce popularmente, se lleva a cabo a finales de noviembre y tiene por objetivo premiar a restaurantes, chefs, proveedores y todo aquello que tenga que ver con la comida. Eso en el papel, pues en la práctica el Fooding es una fiesta pantagruélica famosa por sus excesos. Este año, los ocho restaurantes del Passage des Panoramas en el segundo distrito, fueron privatizados para realizar una ceremonia tan desmesurada como entretenida; baste decir que meseros y meseras portaban tan solo un pequeño delantal por vestimenta.
Las special occasions en realidad ocurren todo el año, pero aquellas que tienen lugar en diciembre automáticamente forman parte del espíritu navideño. Este diciembre se destacaron tres. El Teatro de L'Odéon se vistió de seda para cobijar el Bal de Soie que la empresa más codiciada de Francia, Hermès, organizó con motivo de otro buen año cumpliendo y rebasando cifras. Este baile de máscaras tuvo por atributos el decorado con foulards de seda que saturaron de colores el mármol del recinto. Memorable fue también la fiesta por la retrospectiva âaunque no ha muertoâ de la obra de Jeff Koons en el Centro Pompidou. Para nadie es un secreto que el mundo del arte es altamente redituable, sobre todo si se trata de arte contemporáneo. Ningún artista representa mejor este hecho que el cínico neoyorquino y su Balloon Dog (Magenta). De modo que el panorámico restaurante Georges, en la cumbre del Pompidou, dilapidó ingenio y recursos para agasajar al nuevo rey del pop art y su banalización del arte.
Sin embargo, la ocasión especial que llenó diciembre y su navidad con alto ruido mediático fue la reapertura de la tienda Vuitton en la Avenue Montaigne. Para el back to business de una de las tiendas más emblemáticas de LVMH ningún presupuesto era alto. De modo que la noche resonó con un concierto en el que Debbie Harry resucitó a la banda ochentera Blondie, en una avenida donde se han presentado desde Rod Stewart hasta Amy Winehouse.
LUZ NAVIDEÑA
Dicen que en los hoteles cualquier vida se vuelve monótona. Tal vez algo haya de cierto en esta aseveración por lo que cada vez es más común que los grandes hoteles se esmeren en entretener a sus huéspedes para no perderlos. Así se ha establecido una tradición invernal: las terrazas de invierno que algunos de los palacios y hoteles de cinco estrellas montan en estas fechas. Como si fuera concurso de nacimientos, cada hotel invierte importantes sumas en la originalidad de estos bares-terraza. El Hotel du Collectionneur decidió adornar su patio andaluz con una burbuja inflable cuyo bar ofrece una cuvée especial Moët Chandon; el Westin Paris-Vendôme reprodujo la calidez tropical de la isla Mauricio, sueño botánico escanciado con bebidas a base de ron; el Park-Hyatt, en cambio, bajó las temperaturas y reprodujo un chalet suizo con la consecuente oferta gastronómica; en tanto el Fouquet's Barrière consagró su bar a declinar una bebida: la ginebra versión Bombay. Puntos de encuentro de esta ciudad insomne, estas terrazas crecen en fiestas y número cada año.
Pese la diversidad de la agenda festiva, la navidad en París encuentra su gran público en un par de manifestaciones tan masivas como simbólicas. La primera es la apertura de las dos pistas de hielo, la del ayuntamiento y la del Grand Palais, esta última la pista techada más grande del mundo. Emblema del norte, una navidad sin pista de hielo siempre estará incompleta; París fue de las primeras ciudades en ofrecer a sus habitantes esta diversión pasajera, inaugurando el hielo con veladas de música, vin chaud, crepas y aparatosas caídas.
Al margen de cualquier alegoría, el sobrenombre de ciudad luz se debe a que París fue de las primeras urbes en adoptar el alumbrado eléctrico. Homenaje anual a este origen, la iluminación navideña de los Campos Elíseos debe ser considerada como el principal festejo de la temporada, pues en Francia hay mucho menos revuelo para celebrar Navidad del que hay en Norteamérica. Esta iluminación es motivo de una ceremonia y tiene un padrino o madrina que en años recientes han sido Diane Kruger, Laetitia Casta y Audrey Tautou, y que en 2014 recayó en el actor Omar Sy. Es a lo largo de esta avenida, según muchos la más bonita del mundo, que París y sus habitantes entran en comunión al ser encendidos los miles de focos y leds que marcarán esta apócrifa Fiesta de las Luces en la ciudad más visitada del planeta.