Alucinaciones, distorsionando los sentidos
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Pueden deberse al consumo de determinadas drogas y sustancias, a determinadas enfermedades o funcionar como método compensatorio de la soledad sensorial, sentimental o espiritual.
Madrid, España.- Se las mencionó con frecuencia en los años de la psicodelia, alrededor de la década de 1970, cuando los `hippies' y numerosos personajes de las artes y la cultura contaban sus experiencias con el ácido lisérgico. Incluso se afirma que la psicodélica canción de los Beatles `Lucy in the Sky with Diamonds' expone en su título las siglas de aquella entonces popular droga alucinógena: LSD.
También han sido protagonistas de libros como `Las enseñanzas de Don Juan', de Carlos Castaneda, que relata cómo un chamán toma contacto con realidades alternativas a través de los estados alterados de consciencia que le produce el consumo de un hongo, o en películas como `Cabeza de Muerte', en la que un grupo de jóvenes toman unas setas que les provocan espantosa visiones.
Además de en el mundo de la ficción, las alucinaciones, que a grandes rasgos consisten en que una persona sienta o perciba cosas que no existen mientras está despierta y consciente, también afectan a muchas personas en la vida real.
Una alucinación que desde la Real Academia Nacional de Medicina se define como "una proyección exterior de un objeto psíquico sensorializado" es una falsa percepción sensorial, pues no existe un estímulo externo real que la provoque. Esta falsa percepción puede ocurrir en cualquier sentido (visual, auditivo, táctil, gustativo u olfativo), y es distinta de la ilusión, que es una percepción distorsionada de un estímulo externo pero real.
Las alucinaciones son un fenómeno psicopatológico frecuente, que también puede experimentarse al tomar drogas o aparecer en personas sanas como forma de compensar la soledad sensorial, sentimental o espiritual, aunque "muchas personas que las tienen se callan por vergüenza o miedo a ser tomados como locos o posesos", ha explicado Francisco Alonso Fernández, catedrático emérito de Psiquiatría de la Universidad Complutense de Madrid.
A diferencia de la definición francesa y tradicional de "percepción sin objeto", el profesor Alonso sostiene que la alucinación es en verdad "una proyección exterior de un objeto psíquico sensorializado", es decir que cuando alguien afirma que ve un elefante, en realidad lo está viendo: "es algo que nace en su cabeza, lo proyecta al exterior y termina viéndolo".
Este psiquiatra, que está preparando un libro sobre las alucinaciones de Santa Teresa, diferencia las alucinaciones patológicas de las no patológicas. Las primeras aparecen, aunque no sean constantes, en todo tipo de enfermedades psíquicas, y las segundas ocurren en gente sana que vive situaciones extraordinarias, como las vivencias de soledad de un explorador perdido en el desierto que observa un oasis inexistente.
Durante un período de duelo, "si uno tiene contactos con la persona querida y fallecida le alegra hasta cierto punto, pero no se puede abusar porque de ser una defensa se convierte en un trastorno patológico", explica el doctor Alonso, según el cual las alucinaciones también aparecen entre quienes sienten "soledad espiritual" y aquellos místicos que buscan el contacto con Dios.
PERCEPCIONES IRREALES, CAUSAS MULTIPLES
Según el psiquiatra José Miguel López Ibor, que prefiere la definición clásica de alucinación como "percepción sin objeto", las alucinaciones que sienten las personas sanas en momentos de soledad se denominan "no verdaderas o pseudoalucinaciones".
"Las alucinaciones se producen también con un consumo excesivo de alcohol al llegar a la última fase del síndrome de abstinencia o `delirium tremens', ha explicado López Ibor.
Por su parte, el farmacólogo Norberto Aguirre de la Facultad de Farmacia de la Universidad de Navarra, ha explicado que algunas personas toman drogas alucinógenas "precisamente para alucinar, que no es otra cosa que distorsionar la percepción de la realidad.
Una vez ha pasado el efecto del alucinógeno de la sustancia es difícil volverlas a experimentar, aunque no imposible".
Entre las drogas que pueden producir alucinaciones figuran la marihuana, la mescalina (del 'cactus peyote'), la psilocibina y psilocina (de hongos), y el dimetil triptamina de la mimosa y la 'ayahuasca', y el LSD. También producen alucinaciones los anestésicos como la ketamina, la fenciclidina, algunas anfetaminas y opiáceos y la cocaína.
"El consumo de todos estos alucinógenos puede conducir a un trastorno esquizoide, el cual produce un daño permanente a la persona", ha advertido el doctor Aguirre.
Otra `droga', en este caso blanda, que al parecer puede provocar alucinaciones es la cafeína. Un equipo de psicólogos de la Universidad de Durham, en el Reino Unido, señala que quienes consumen más de siete tazas de café instantáneo al día son tres veces más propensos a escuchar voces o ver cosas que no existen.
Según los científicos británicos -que para su estudio han entrevistado a 200 estudiantes sobre sus hábitos de consumo de café, té, bebidas energizantes y otros productos con cafeína- las alucinaciones no son infrecuentes: alrededor del 3 por ciento de la gente escucha voces cuando realmente no hay nadie allí.
Su investigación ha encontrado que los consumidores de cafeína en exceso son mucho más proclives a experimentar alucinaciones, como la presencia de personas muertas. Al parecer
esto podría deberse a que el café aumenta los niveles de la hormona cortisol, que estimula la posibilidad de escuchar voces.
También hay enfermedades orgánicas que hacen alucinar, como el síndrome de Charles Bonnet (SCB), un cuadro clínico que se caracteriza por la presencia de alucinaciones visuales muy vivas y complejas que afectan a personas con deterioros importantes de la visión pero, mentalmente normales.
Según el doctor Enrique Santos Bueso, de la Unidad de Neuro-Oftalmología del Hospital Clínico San Carlos de Madrid, "la persona las interpreta como irreales, pero es frecuente que las oculte por miedo a ser catalogado como paciente psiquiátrico".
Las alucinaciones del SCB pueden ser simples (como líneas o figuras básicas) o complejas y estructuradas y "suelen ser repetitivas, persistentes y de aparición brusca".
La primera descripción de este síndrome data de 1902, cuando se registraron las alucinaciones de un anciano con cataratas. Desde entonces se han venido registrando casos de estas alucinaciones que en su mayoría consisten en figuras de personas, en menor medida, animales, plantas o edificios. Duran entre uno y 10 minutos y en el 47 por ciento de los casos presentan movimiento.
DESTACADOS:
* "Muchas personas que tienen alucinaciones se callan por vergüenza o miedo a ser tomados como locos o posesos", explica el psiquiatra Francisco Alonso Fernández, quien asegura que "cuando alguien afirma que ve un elefante, es algo que nace en su cabeza, lo proyecta al exterior y termina viéndolo".
* Según el psiquiatra José Miguel López Ibor, que define la alucinación como una "percepción sin objeto", este fenómeno "se producen también con un consumo excesivo de alcohol al llegar a la última fase del síndrome de abstinencia o `delirium tremens'".
* De acuerdo al neuro-oftalmólogo Enrique Santos Bueso, del Hospital Clínico San Carlos de Madrid, "el síndrome de Charles Bonnet (SCB) se caracteriza por la presencia de alucinaciones visuales muy vivas y complejas que afectan a personas con deterioros importantes de la visión pero, mentalmente normales".