Los mil y un rostros de las obras de Mario Vargas Llosa
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Traductores y estudiosos analizan la obra del Premio Nobel de Literatura 2010
México, D.F..- El rostro literario de Mario Vargas Llosa se ha forjado en español, pero se ha expandido en inglés, francés, italiano, portugués, sueco y otras tantas lenguas a las que ha sido traducida su obra. El Premio Nobel de Literatura 2010, que en su discurso de recepción en la Academia Sueca dijo que "escribir es crear una vida donde refugiarnos", es visto a través de los ojos de quienes lo estudian y lo traducen.
Esos hombres y mujeres que se han visto en aprietos tratando de encontrar la palabra justa y la frase exacta a la hora de traducir los peruanismos en La casa verde, Travesuras de la niña mala, Conversación en la Catedral o La tía Julia y el escribidor, han definido el perfil literario del escritor que nació la madrugada del 28 de marzo de 1936.
La emoción de los traductores de que por fin ven el mandato divino tras el otorgamiento del Nobel de Literatura a Mario Vargas Llosa, les ha hecho olvidar las noches de zozobra tratando de trasladar al sueco, inglés, francés o portugués una sola palabra escrita por ese genio de la narrativa.
Los calificativos son varios, los análisis, concretos. Inger Enkvist, la investigadora sueca que hizo su tesis doctoral, a mediados de los 80, sobre las técnicas narrativas de Vargas Llosa y desde entonces se ha dedicado a estudiarlo, asegura que con los años el autor de La fiesta del chivo y ¿Quién mató a Palomino Molero? se ha vuelto un especialista en el lenguaje preciso.
"En su primera época hay mucha jerga, aunque sigue habiendo, pero en los primeros años se le conoció como un escritor con un lenguaje realista; sin embargo, cada vez más, en las últimas novelas, hay una estructura muy compleja, muy culta, muy consciente y entonces el traductor debe tener un lenguaje culto y una erudición y cultura tan amplia como la de Vargas Llosa, debe ser un erudito para traducirlo bien".
El escritor según sus traductores
Y es que Enkvist es consciente de que la narrativa "vargallosiana" está cada vez más llena de gerundios y participios y a los traductores les toca luchar mucho con esa estructura tan compacta y compleja. La hispanista, y ensayista sueca dice que ha visto que muchos traductores trabajan intuitivamente y tienen un excelente sentido de los matices del lenguaje y de las sutiles palabras de orientación que deja el autor en sus libros.
Las experiencias son distintas e interesantes. Edith Grossman, traductora de Don Quijote al inglés y de muchos de los escritores del boom, asegura que los cuatro libros de Vargas Llosa que ha escrito en inglés le han generado la misma dificultad que cualquier otro autor.
"La dificultad principal para los traductores es encontrar una voz en el segundo idioma que corresponda al tono y a la intención del primero. En realidad, para mí, por lo menos, un autor específico no es ni más ni menos difícil que cualquier otro. Todos presentan dificultades", dice la traductora estadounidense que se rige por lacerteza de que no hay ideas imposibles de traducir.
Otros, más emocionados, comparten experiencias memorables. El traductor brasileño Remy Gorga recuerda que la primera traducción que publicó fue justamente una obra del escritor laureado, La casa verde, que tradujo poco después de que Vargas Llosa recibió el Premio Rómulo Gallegos.
"Cuando supe del premio dije: `tengo que leer ese libro', entonces le pedí a un amigo que me consiguiera en Venezuela el libro, lo leí en tres días emocionado. Pensé en traducirlo pero pensé: `¿cómo si hay un número infinito de peruanismos?', la solución fue algo sencilla, conocía a una azafata de la AirPerú que volaba Lima-Río de Janeiro, le pedí que me comprara un diccionario de peruanismos. Me consiguió el libro y se convirtió en mi compañero de la traducción inestimable", recuerda Gorga.
Con ese diccionario sobre su escritorio no sólo consiguió traducir La casa verde, La tía Julia y el escribidor y otros nueve libros más, sino que además aprendió muchísimo de Perú, de la comida, la selva, los indígenas, las palabras, el peruanismo y de la novela que le parece de gran belleza.
La experiencia la comparten otros. Peter Landelius, uno de los traductores de Vargas Llosa al sueco, ha dicho que el escritor peruano es "mucho más complejo" al tener una "sintaxis más sofisticada" y una técnica de contar, con flashback; que representa "más problemas de traducción, pero también sus textos tienen secretos" que se van descubriendo poco a poco e invitan a leerlos varias veces.
El mismo Albert Bensoussan recuerda que desde 1972, cuando publicó Los cachorros, ha llevado al francés la totalidad de la obra de Vargas Llosa, desde sus novelas hasta su teatro, ensayos, cuentos e incluso artículos "que me permiten decir que en la actualidad soy la voz francesa de Mario Vargas Llosa, su doble detrás del telón, su escriba admirativo, respetuoso e imitativo".
La complejidad del autor
Inger Enkvist reconoce que en la obra del Premio Nobel de Literatura 2010 hay al mismo tiempo uno y diversos universos. Es el mismo en toda su obra porque están los que él llama los demonios. "Escribe sobre el conflicto padre hijo, la corrupción en Perú, la política, los militares, la iglesia, la prostitución; en ese sentido es un universo, pero por otro lado va añadiendo ambientes internacionales, sobre todo durante la última década", dice.
Lo saben bien sus traductores. A Edith Grossman no le queda duda de que de las cuatro novelas de Vargas Llosa que ha traducido al inglés, la más difícil fue La fiesta del Chivo "porque las escenas de tortura de prisioneros políticos durante la dictadura de Trujillo me costaban mucho escribir. Eran desgarradoras", reconoce la traductora.
Remy Gorga asegura que con La tía Julia y el escribidor aprendió, de la mano de Mario Vargas Llosa, la técnica del contrapunto, la historia que sale de un lado y va a otro; esa es la técnica que él aprendió de Pedro Camacho, el autor de las novelas radiofónicas, pues "hay mucho humor, mucha ficción y realidad", asegura el brasileño.
Enkvist, quien está por publicar un artículo sobre las paradojas en las novelas de la última década de Vargas Llosa, dice que en recientes fechas ha elaborado técnicas imparciales con las que parece tener una distancia con sus personajes y en los que no hay una marca ideológica muy clara, como sí lo hace con mucho más contundencia en el ensayo.
Admiradores de pura cepa
Todos, traductores y estudiosos, admiran al peruano; recuerdan cada encuentro con él, el día en que lo conocieron, las charlas sobre literatura, incluso el momento en que anunciaron el Nobel. "Por vez primera estuve en la ceremonia, las personas como yo esperamos este premio desde hace varios años y nos volvimos escépticos. Antes del anuncio bromee con el director del Instituto Cervantes de Estocolmo: `¡Vámonos para no ver cómo no le dan otra vez el premio a Vargas Llosa!' Nos llevamos una sorpresa", dice Enkvist.