Depilación íntima
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El vello genital cumple una función protectora. De hecho, su extracción puede provocar infecciones, sobre todo en deportistas y asiduas a la ropa muy apretada.
Madrid. Querida lectora, a estas alturas del verano y tras incontables sinsabores intentando mantener dentro del biquini algunas vellosidades rebeldes, empecinadas en asomar intrépidamente, tal vez haya estado pensando en la posibilidad de una operación de exterminio masivo de los pelos del pubis.
Puede que incluso crea que así estará más limpia, al sudar menos en la entrepierna. O, por qué no, acariciar la idea de un tórrido verano sexual donde tanta exuberancia capilar no es bienvenida.
Si la 'depilación púbica', ya sea parcial o integral, ha tomado cuerpo en su mente, sepa que no es oro todo lo que reluce y que meterle mano a la pelusa íntima (ya sea en la cima del monte de Venus o en las inmediaciones de la vulva) puede acarrearle algún que otro quebradero de cabeza.
La culpable no es otra que la Madre Naturaleza, que hizo que el pelo de las ingles sea más curvo que el de otras áreas corporales, explica Ramón Grimalt, experto en Tricología, Dermatología y Venereología.
Al depilar con cera se arrancan los vellos. Y ahí empieza el infierno. Al brotar de nuevo, deben romper la piel para seguir con su crecimiento normal. Pero no siempre lo consiguen, sobre todo, si la piel está reseca o es especialmente gruesa, algo muy frecuente en mujeres hispánicas y de raza negra.
Los enredos del folículo
Lamentablemente, el vello púbico es obstinado y si no puede ir hacia fuera, se abrirá camino dentro de la dermis (capa interna de la piel). En otras palabras, se enquistará y se infectará. Como el vello no puede brotar, se produce una pequeña inflamación fruto de su fuerza por salir, creando un escenario ideal para el ataque de las bacterias que anidan en el folículo, dando lugar a granos que, en algunos casos, pueden alcanzar asombrosas dimensiones.
Es lo que se conoce como pseudofoliculitis, el reverso tenebroso de la depilación, capaz de dejar las ingles más delicadas, como si fuesen un auténtico Juan Charrasqueado.
Las depiladoras eléctricas, que no arrancan el vello de raíz sino que lo cortan, también son artífices de este desastre.
Los afeitados muy apurados dejan el tallo piloso a ras de piel. Y como las cuchillas lo cortan en sentido oblicuo, la sección del pelo queda con forma afilada y tiende a darse la vuelta y clavarse en la piel.
Prevenga la microcirugía
Esto también sucede con la cera cuando el folículo no se llega a arrancar completamente. Como no se elimina de raíz, sino que se parte, la inclinación del folículo y la curvatura de la dirección del pelo serán mayores, con la misma consecuencia: acabar penetrando la piel.
Que se enquiste el vello una primera vez es señal de que será propenso a que vuelva a suceder, por lo tanto, el resultado se repetirá tantas veces como intente eliminarlo.
Este tipo de paciente debe mantener la piel exquisitamente limpia e hidratada, exfoliar sin abusar (el dermatólogo determinará su frecuencia), pero procure hacerlo con suavidad y lavar la zona con un gel antiséptico que contenga clorhexidina, un bactericida y fungicida que previene las infecciones.
Los casos más severos tendrán que resolverse con microcirugía, en la que un cirujano usa el bisturí para extraer los folículos más rebeldes y de esa manera lograr que el área quede libre de pelos subversivos.
Expertos recomiendan el láser
Haber pasado en alguna ocasión por esta mala experiencia no exime de volverse a ver en la misma situación en un futuro, aclara un experto. Entonces, ¿hay alguna manera de eliminar el vello púbico no deseado sin provocar una invasión con el bisturí? Los expertos proponen la depilación láser. Dado que este tipo de depilación elimina el folículo completo, el vello no vuelve a salir y, por tanto, no se vuelve a enquistar.
Hay féminas, sin embargo, a las que la depilación genital no les provoca problemas, opten por el método que opten. ¿Significa eso que una vulva rasurada puede hacer feliz a muchas mujeres? No lo dé por hecho para siempre.
La piel de la zona íntima, amén de ser especialmente delicada, está sometida a constante fricción. Y no sólo a la que imaginan las mentes concupiscentes veraniegas. La fricción con la ropa ajustada irrita. Y el traqueteo del trote continuado de una carrera, también.
En fin, basta con que alguna bacteria, normalmente la Staphylococcus aureus, o una levadura como la Pityrosporum ovale e incluso algún hongo, decida anidar en esa zona erosionada para que se origine una foliculitis (inflamación del folículo piloso).
En esta ocasión, la foliculitis no la causa el pelo, sino su ausencia, advierte un dermatólogo. Y se trata con antibióticos tópicos o fungicidas. Si la zona afectada es muy extensa pueden prescribirse antibióticos o antimicóticos por vía oral para obtener resultados óptimos. Incluso antihistamínicos para reducir la inflamación y la picazón, señala el experto.
Evite que un bicho prolifere
Los consejos del dermatólogo para evitar una tragedia en tan indecorosa parte de la anatomía femenina es extremar la higiene para evitar que la zona se convierta en un caldo de cultivo para bichos no deseados, evitar el calor y las actividades que hacen sudar, como los aeróbicos. Pasarse a protectores solares no grasos y olvidarse de la ropa ajustada.
El ginecólogo Andrew De Maria, del Centro Para la Investigación de la Salud de la Mujer, del Departamento de Obstetricia y Ginecología de la Universidad de Texas, lideró recientemente un estudio sobre el secreto mejor guardado de la depilación íntima: las complicaciones posteriores
De 369 mujeres estudiadas, entre 16 y 40 años de edad, que afirmaban depilarse todo o parte del vello íntimo, 60 por ciento de ellas confesó haber tenido al menos en una ocasión alguna complicación al respecto. Esto incluía desde irritaciones hasta infecciones.
Otra de las conclusiones del estudio fue que las mujeres con sobrepeso u obesas tienen más probabilidades de padecer este tipo de trastornos, ya que en ellas el roce es mayor.
Cómo influye en el sexo
El vello íntimo, al margen de consideraciones estéticas, cumple una función: proteger tan delicada zona. Y cuanto más se elimine, más desprotegida se queda esa área.
Quitar todo el vello alrededor de los labios mayores deja a la mujer más proclive a ser invadida por una candidiasis, e incluso a infecciones más graves, advierte la ginecóloga Carmen Menéndez, responsable de un Departamento de Atención Integral a la Salud de la Mujer.
La doctora Menéndez añade más leña al fuego: La moda de eliminar radicalmente todo el vello me parece absurda. Esos pelos mantienen a raya las agresiones genitales, los roces y las infecciones durante las relaciones sexuales, actuando como barrera protectora ante las diminutas lesiones que se pueden producir en la zona por las fricciones durante el acto sexual (pero si se usa de forma adecuada el condón, y se mantiene el pelo genital sin rasurar, el riesgo de esas microlesiones es casi cero).
De hecho, la depilación integral ha aumentado de forma espectacular los condilomas (verrugas genitales causadas por el Virus del Papiloma Humano (HPV).
Pero es importante aclarar que recortar el pelo púbico para darle algo de forma o dejarlo más estético no influye en las infecciones vaginales, señala Menéndez.
Después de este panorama digno de Thriller (el video musical de Michael Jackson), puede que le vengan a la mente las sugerencias de Gwyneth Paltrow y Cameron Díaz, en torno a las bondades de dejar el triángulo íntimo cual selva asilvestrada (dejarlo crecer a plenitud).
Y también âpor qué noâ, recordar las valientes palabras de Eva Longoria cuando afirmaba que toda mujer debería probar, al menos una vez en su vida, la depilación brasileña, pues con ella el sexo es formidable: hay más zona de contacto, mayor sensibilidad y un área despejada para disfrutar del sexo oral.
La depilación al estilo brasileño, conocidaen inglés como full bush Brazilian o selva parcialmente despejada, incluye labios totalmente rasurados y monte de Venus con pelo. Según la susodicha, esta modalidad de depilación eleva el placer del sexo oral a niveles estratosféricos. Los sexólogos consultados no le quitan la razón. (La autora escribe sobre temas sexuales para el diario El País)