"Parece que va a llover..."; conozca un poco más de "Las Cabañuelas"
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Hay dichos que pronostican las lluvias en los días venideros. Costumbres que se heredan en los pueblos, donde la ciencia y la tecnología nada tienen que ver. Como el caso de las Cabañuelas. ¿Basta observar los días de enero para saber cómo viene el año? ¿Se puede predecir el clima, simplemente mirando el orejeo de las mulas, el baño de los palomos o el cantar del gallo?
Para los que vivimos en cualquier ciudad, existe la idea de que el meteorólogo que aparece en la TV nos sacará de cualquier apuro climático -normalmente se equivocan-.
Para los que habitan en el campo, es todavía costumbre predecir el clima de todo el año por medio de la observación de los días del mes de enero. Esto es lo que llamamos
"Las Cabañuelas".
Es una manera empírica y acertada -aunque usted no lo crea- de saber en qué tiempo era mejor adelantar o atrasar la siembra de las cosechas, simbolizando una ayuda a la hora de sembrar, de trillar, de todas las labores del campo, y poder obtener mejores cosechas o productos.
¿Cómo se hace dicha observación? Es sencillo. Anexo a este texto aparecerá un tablero con cada día de enero. Un ejemplo: El 1 de enero representa el mismo mes, el día 2 es para febrero, el 3 es marzo y así como aparece en este tablerillo. Si el día 3 de enero llueve, lloverá en marzo. Esto no es científico. ¡pero funciona!
Las cabañuelas es una creencia universal, aplicada tanto en Europa, como en Sudamérica o en Asia. En la región de Murcia las cabañuelas se interpretan en el mes de agosto, en Sudamérica y México el vaticinio se hace en el mes de enero. Los babilonios ya las descifraban en la Fiesta de las Suertes o Zamuc, en el ceremonial del Akitu del Año
Nuevo Babilónico, donde se determinaban los presagios para cada uno de los 12 meses del año (se buscaban la información en los halos alrededor del sol o de la luna. Si había en el sol, la posibilidad de lluvia a corto plazo era segura, si el halo estaba en la luna, las lluvias serían más duraderas).
La cultura judía también se valía de este arte en la Fiesta de los Tabernáculos, donde la cantidad de lluvia para el año venidero está decidida por los cielos. Los hindúes también tenían una tradición similar: designan 12 días en la mitad del invierno para hacer la réplica climática que ha de suceder en el año siguiente.
Hormigas con alas
También se incluye en este sinfín de observaciones el comportamiento de los animales. Son considerados signos o indicios de lluvia: aparición de hormigas con alas, orejeo de las mulas, cuando se bañan los palomos, si se lava la cara el gato. Si el gallo cantara durante el día podría ser un posible cambio de tiempo, cuando los gatos corren y saltan es señal de viento.
Una persona que tuviera picor o dolor en una cicatriz antigua, podría aventurar un cambio de tiempo. Es de muy antiguo las observaciones siguientes como signos de próxima lluvia: crujidos y sonidos de los muebles, hollín que se desprende y cae de la chimenea, olor de los sumideros, la siembra cuando aparece "retorcida", humedad en las habitaciones aparecida en las baldosas del suelo.
En el México antiguo
Las cabañuelas la adoptaron los aztecas de los mayas y el método era muy distinto al practicado hoy, al pretenderse amoldar un admirable trabajo de nuestros indios al calendario de la civilización cristiana. El método primitivo no era tan complicado ni extenso, ya que el año maya, al igual que el azteca constaba de 18 meses de 20 días cada uno y cinco días vagos que no entraban en los meses, sino que un día completo mediaba entre la entrada y salida del año y los otros cuatro días eran para cada uno de los cuatro cambios de estaciones.
Los 18 días primeros del mes de enero servían para cada uno de los meses y los dos días restantes o sea el 19 para predecir el tiempo del solsticio de estío y el 20 para el solsticio de invierno.
Estos pronósticos o cabañuelas se denominaban en maya "Chac-chac" y a la sucesión de los meses "xoc-kin".
* Los nombres de los meses eran: pop, uo, zip, zots, tzec, xul, yakin, mol, chen, yax, zac, ceh, mac, kankin, muan, pax, kayab, cumhú, y uayeb.
* Los días del calendario maya, de cada mes, eran: ik, akbal, kan, chiechán, cimí, manik, lamat, muluc, oe, chuen, eb, bon, ix, men, cíb, cabán, eznab, cauac, ahua, imix.
* Del día "cabán" es que se origina la palabra castellanizada "Cabañuelas", porque a los pronósticos de este día (el 16) los llamaban cabanel y eran los de más importancia para el cómputo del tiempo.
Esta tradición de las cabañuelas, desgraciadamente, se va perdiendo con el paso de los años, no obstante, todavía hay gente hoy día que las interpreta, muchas veces ayudado con el concurso de los refranes y los dichos populares; estos son toda una experiencia, una sentencia trasmitida de generación en generación, siendo muchas veces, la expresión más precisa del saber popular usada con conocimiento de causa.
FRASES DE TRADICION
"Cielo aborregao, a los tres días mojao".
"La conversión de San Pablo, conforme es el día es el año".
"El agua de San Juan quita vino y no da pan".
"En febrero busca la sombra el perro".
"Marzo airoso y abril aguanoso, sacan a mayo florido y hermoso".
"Si truena en abril, prepara la capa y échate a dormir".
"Agustinico llovío, año perdío".
"Abril, aguas mil".
"Febrero y las mujeres, tienen en un día diez pareceres".
"En marzo marzadas: aire frío y granizadas".
"Por San Pablo y por San Pedro, la lagartija sale de su agujero".
"Mal año espero, si en febrero anda en mangas de camisa el jornalero".
"Enero caliente, el diablo trae en el vientre".
"Luna que amarillea, agua gotea".
"Quien el arcoiris ve, no muere de sed".
Frases populares