El Museo Nómada, de todos y de nadie
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Miércoles. Atardece en el Zócalo. La construcción de bambú más grande del mundo, creada por el arquitecto colombiano Simón Vélez, es, a casi 24 horas de su inauguración un hormiguero de obreros, carpinteros.
En su interior, en una de las naves casi terminadas de esta catedral alternativa que albergará la experiencia de Ashes and Show, contempla la obra su inspirador, creador: Gregory Colbert el fotógrafo, cineasta y novelista epistolar. Un hombre quien, durante los últimos 17 años de su vida, ha retratado en 55 expediciones alrededor del mundo la comunión entre hombres y animales.
Mientras los espejos de agua bajo las fotografías monumentales están casi terminados, su voz adquiere un tono tenue, como las luces del recinto, al decir: "Me puedo caer mañana de una montaña y no me importaría. Le dijo a Bernardo (Gómez, vicepresidente de Televisa, empresa copatrocinadora de esta exposición gratuita, quien está ahí supervisando detalles): desde hoy podemos justificar nuestra existencia en el planeta porque esto no me pertenece a mí ni a nadie, nadie lo posee ni puede coleccionar. En cuanto pasas la puerta estás adentro de una obra de arte. Cuando intenten quitar este edificio del Zócalo habrá una revolución. Sin duda es la octava maravilla del mundo. Es un lugar donde podemos tener una sensación de paz.
Las expectativas son altas. Ashes and Snow (Ceniza y Nieve) estará hasta el 26 de abril. Quieren que sea la exposición más vista de México y del mundo: que la visiten 1.8 millones de personas.
Y más que una cifra, lo que Colbert -quien nació en Canadá- quiere mandar es un mensaje a la humanidad. En esta ocasión a México y como una puerta ("como un barco pirata que aquí comienza a navegar") a los países de Latinoamérica. Lo mismo a sus ciudadanos que sus líderes. Estamos ante una fotografía de un elefante frente a un niño con un libro en la mano:
-¿Ves algún muro entre ese niño y el elefante? De eso se trata: de liberar las fronteras entre los seres humanos y otras especies. Veo que construyen un muro entre México y Estados Unidos. Están construyendo muros en Israel, en otros países. Hay que encontrar mejores soluciones que reforzar fronteras. Como especie somos muy buenos en separar: por color, raza, especie, pero no funciona, no va a funcionar.
Y continúa:
-Hay países que están liderando económicamente el mundo: son primer mundo económicamente, pero de décimo mundo en sus valores y ética. Están lucrando con el capital natural del mundo, la naturaleza. Quiero que esto se comparta con el mayor número de personas posibles. Que la gente tome las emociones que siente aquí y se pregunte porqué las siente.
Hace énfasis en sus líderes. Como ciudadano del mundo a una realidad global:
-No puedes ser nacionalista cuando hablas del medio ambiente. Todos los ríos del mundo están conectados. Moctezuma estuvo aquí, parado, viendo llegar armas y acero. Ahora le gustaría ver esta reverencia por la naturaleza otra vez; algo que se sienta sagrado. Es un mensaje también para los líderes (políticos): si tienes ese privilegio, tienes una responsabilidad. Hay una disparidad de riqueza en muchos países latinoamericanos. ¿Puedes regresar a tu casa y seguir haciendo lo mismo que haces?
La apuesta: ser la exposición más vista del mundo
La apuesta de los mecenas de Colbert para esta exposición -Televisa, Fundación Telmex y el gobierno del Distrito Federal, con una inversión de al menos 5 millones de dólares- es que Ashes and Show sea la exposición más visitada de México y del mundo con 1.8 millones de personas.
A Colbert le entusiasma la idea de compartir esta vivencia con el mayor número de personas posible. Por eso privilegió que se presentara en México por sobre muchos otros países tanto de Europa, Medio Oriente, el mismo Estados Unidos.
Y la apuesta por el tercer mundo es claro para él. De hecho de México le gustaría irse al Sur, a Brasil.
-Esto no es un cubo blanco, estéril, que no refleja la apuesta espiritual de muchos artistas. Esto está vivo, respira. Fue construido todo por manos de hombres. Las columnas de bambú tienen sus raíces al cielo -dice observando 20 metros hacia arriba de él.
Explica más la apuesta de este museo nómada.
-Es redefinir en lo que se convirtió el museo del siglo XX: un lugar donde ibas a ver objetos, casi llevando una lista: vi esto, esto, esto. ¿Qué pasó con los museos donde abres todos tus sentidos, un lugar donde dejas todo el cinismo atrás, un lugar donde recuerdes que sólo somos seres diminutos comparados con la naturaleza?
Por eso la apuesta por una experiencia completa: música, luces tenues, gran arquitectura y también un largometraje del momento en el que fueron tomadas las fotografías y dos cortos-poemas haikú.
Por eso en la mayoría de sus fotografías -55 expediciones alrededor del mundo con animales totémicos como elefantes, ballenas, manatís, cheetas, águilas, ibis, orangutanes- los humanos tienen los ojos cerrados. Son los ojos de los animales los que ven.
Como amar a una mujer
Es un edificio femenino, dice Colbert. En la naturaleza casi no hay líneas rectas. Estamos en la sala en la que pasarán el largometraje y será como un jardín zen:
-Se construyen estos edificios masculinos, fálicos. esto es una celebración a la feminidad, finalmente madre naturaleza. ¿Sería más bello en acero y cristal? No lo creo.
-¿Dónde esta Dios, Gregory?-pregunto.
-¿Qué? ¿Dios? Estuvo aquí hace rato-bromea Gómez.
-Se acaba de ir a Starbucks-juega Colbert, pero luego explica:
-No tengo una religión. Uno de mis ensayos favoritos es de Emerson. Decía que si quieres experimentar la naturaleza no necesitas una religión organizada entre tú y ella. Que experimentaras la espiritualidad de la manera más profunda: una gracia infinita. Esa es una iglesia, una mezquita, un templo. Yo los invito a que vayan directamente, a Baja California, a Yucatán. Dirás: "Oh Dios mío". Él está en todos lados.
Colbert nunca pensó que su trabajo sería visto por nadie más, fue una apuesta personal. Trabajaba documentales de temas sociales fuertes como el sida,violaciones. Buscó algo que le devolviera la paz y el centro. Y en el camino encontró a sus mecenas, sus coleccionistas -a quienes llama sus elefantes guardianes- quienes lo buscaron para ofrecerle todo su apoyo, dinero, gestionar nuevas expediciones.
-Si en ese momento me hubieras dicho que en 10 años estaría aquí, te hubiera dicho: toma tu medicamento, debes de dejar de tomar.
Proyecto México
Además de un largometraje que su hermana, Loria, quien ha seguido su trabajo los últimos 12 años ya comienza a editar, Gregory trabajará -aunque él usa el verbo "colaborar"- en México hasta julio.
No quiere develar en dónde, pero le interesan mucho los pueblos indígenas, "tribales", también en peligro de extinción. Tiene ya cinco expediciones programadas en nuestro país, de Baja California a Yucatán:
-La próxima vez que esté aquí verán retratado a su país como nunca antes. Bajo el agua y sobre la tierra- promete.
Este inmueble estará abierto al público desde mañana, y de manera gratuita, de lunes a viernes de 11 a 20 horas, los sábados de 10 a 22 horas y los domingos y días festivos de 10 a 20 horas