Saltillo Infectado 2
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El supuesto origen del nombre de esta ciudad, es indicativo de los manantiales que alguna vez poblaron el valle. Ocultos tal vez por la urbanización, los mantos continúan ahí, apenas asomando en las norias, muchas veces clandestinas, que pululan por la zona.
De niño, en los terrenos que alguna vez fueron el Centro Deportivo San Isidro, del Grupo Industrial Saltillo, el agua afloraba por diferentes sitios. Recuerdo uno justo atrás de donde hoy existe un centro comercial. Lo mismo en la Ciudad Deportiva y en los llanos que hoy fueron cubiertos por los fraccionamientos residenciales próximos a la UANE. Las viejas casas como la de mi abuela en el centro de la ciudad, mantenían norias en activo hace apenas unos años.
No sería extraño que esos pozos estuvieran interconectados y que ante su exposición a sustancias dañinas puedan convertir los manantiales que dieron orgulloso nombre a la ciudad, en rutas de cancerígena contaminación.
El supuesto no está alejado de la realidad. La entrega anterior se abordó en este espacio la situación de la empresa Ecolimpio, cuyos lodos desbordaban causando la alarma de los vecinos.
Como se explicó entonces, durante meses de batallar con solicitudes de acceso, la información necesaria no fue revelada por la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa) ni por la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat). La dependencia estatal tan presumida en los albores del gobierno de Humberto Moreira, simplemente no contestó.
Sin embargo, tras la publicación del artículo anterior, empleados de esa empresa comentaron a este redactor que los lodos acumulados se deben a un problema de insolvencia de la empresa, que no ha podido tratar como es debido el saldo de sus acopios de desechos.
En su versión, los trabajadores, quienes pidieron mantener su nombre bajo reserva (igual que la Profepa y la Semarnat con la información), aseguran que la acumulación de desechos en Ecolimpio es grave, pues se trata de níquel y cromo hexavalente (cromo +6). Dichas sustancias serían producidas por la empresa Mexinox, una compañía integrante de la poderosa trasnacional Tysen Groupp.
Los desechos de Mexinox estarían siendo mal confinados en Ecolimpio, a la intemperie y con lodos desbordantes.
En virtud de las autorizaciones que Ecolimpio tiene, en teoría no debe confinar esos materiales y, en caso de que obtuviera un permiso, debería reunir ciertos requisitos, pues no podrían estar a la intemperie. Deben ser sujetos a procesos que, hasta donde se sabe, la empresa no tiene.
La preocupación de los trabajadores no es extraña: el cromo +6 produce cáncer pulmonar por inhalación y los casos documentados refieren especialmente a operarios que deben trabajar con esa sustancia. También produce cáncer de tractointestinal y provoca mutaciones genéticas. Se supone que es más riesgoso por inhalación que por ingestión.
Su filtración al suelo es veloz y, por lo tanto, contamina el agua.
Si el acuífero saltillense se viera afectado por níquel el resultado sería peor: produce cáncer de pulmón, nariz, laringe y próstata; embolia de pulmón; fallas respiratorias; defectos de nacimiento; asma y bronquitis crónica; reacciones alérgicas, erupciones cutáneas, y desórdenes cardiacos.
Cuando se aprobó la "ley antitabaco", hice una reflexión en este espacio: se estaba criminalizando a los fumadores mientras a las empresas se les dejaba en absoluta opacidad. Recuerdo numersos correos electrónicos y comentarios posteados en el sitio electrónico de VANGUARDIA, en los que se calificaba mi artículo como "berrinche de fumador".
En ningún momento me pronuncié en contra de la dichosa ley. Lo que intentaba decir entonces como ahora, es que existen más riesgos a la salud que el humo del tabaco que no son tomados en cuenta por legisladores y autoridades, que hacen un uso político de los temas pero no quieren resolver los problemas de fondo. Un ejemplo contundente está en quien la propuso en el plano local, José Luis Moreno, hoy titular de Turismo, cuya camaleónica frivolidad cobra ya dimensiones legendarias.
El uso político de los temas es constante. Basta recordar cómo se ha metido hasta en la sopa el vocablo este de la transparencia y rendición de cuentas para venir a enterarnos hoy, que es posible conocer parcialmente la nómina gubernamental pero nunca saber si hay algo que nos está matando. En Ecolimpio se han registrado incendios y contingencias en los últimos años, cuyos orígenes son opacos. Aun así, continúa operando, aparentemente, en crisis financiera.
Las crisis financieras de los empresarios dan risa, coraje o tristeza, dependiendo del enfoque. Hace unos días un amigo de San Pedro Garza García me dijo que Alfonso Romo andaba muy mal, pues sólo le quedaban 600 millones de dólares. Tal vez su karma lo alcanzó, pues las ganancias aquellas de 2 mil 200 millones de dólares que algún día tuvo cuando formó parte de la lista de Forbes, fueron producto de la cigarrera y perdió más de la mitad en andar cultivando transgénicos. Como sea, un mexicano cualquiera, difícilmente verá 600 mil pesos juntos en su cuenta, aunque no fume ni contamine.
La versión es sólo eso. Pero el asunto reclama transparencia aunque en Saltillo no existan grupos ambientalistas que reclamen por lo que puede estar sucediendo es un deber superior revelar los riesgos que la operación de Ecolimpio entraña.
De lo contrario, queda esperar saltillenses muertos de cáncer y bebés deformes.