`Usted disculpe'... ¿Con eso basta?
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La Fiscalía General de Coahuila, la institución gubernamental responsable de procurar justicia en nuestra entidad, ordenó hace un par de días la comparecencia de Jesús R. Cedillo Martínez, colaborador de esta casa editorial, en los autos del procedimiento que se sigue con motivo del asesinato del ex director de Bibliotecas del Gobierno del Estado, Armando Sánchez Quintanilla, y lo hizo señalando que se le citaba como "probable responsable" de tal delito.
Apenas unas horas después de tal hecho, la Fiscalía General ha reculado y dicho que se trató de un "incalificable error" y que el citatorio girado a Cedillo no fue con el carácter de indiciado, sino con el de testigo.
Semanas antes, cuando la indagatoria comenzó, el escritor saltillense fue llamado a comparecer por la Fiscalía, dado que se trata del mejor amigo del funcionario victimado y su testimonio se consideró relevante en la investigación.
El martes pasado, sin embargo, debido a un presunto "giro" en la indagatoria, Cedillo Martínez pasó de testigo relevante a "sospechoso" de ser el autor intelectual del homicidio.
Se trata, a todas luces, de una pifia monumental de la Fiscalía General de Coahuila, pues cualquiera que tenga una noción mínima de esta historia sabe que Jesús Cedillo no podría estar detrás de la autoría del citado crimen.
Se trata, por supuesto, de un hecho preocupante, pues si el citatorio girado al colaborador de esta casa editora es muestra de la calidad de las investigaciones que realiza dicha instancia, ya podemos deducir cómo se procura justicia en nuestra entidad.
La Fiscalía General ha ofrecido una disculpa y ha admitido el error que se cometió al señalar como "probable responsable" del crimen a Jesús Cedillo. Eso es un buen signo, pero resulta claramente insuficiente.
Y no se trata de la existencia de un agravio cuyas consecuencias pretendan maximizarse. Se trata del hecho que una instancia gubernamental, cuyo propósito es la búsqueda de justicia, parece funcionar en base a criterios que distan mucho de tal ideal.
Por ello, además de la disculpa, la institución que comanda Jesús Torres Charles tendría que ofrecer una explicación puntual de las razones por las cuales se citó a comparecer, con carácter de indiciado, a una persona que está muy lejos de poder ser considerada responsable de un delito.
Si se trató de un "descuido" o, como se antoja previsible, de un uso faccioso del poder, quienes tienen a su cargo la procuración de justicia en Coahuila están obligados a clarificar, de cara a la sociedad, las razones por las cuales se implicó a una persona inocente en una investigación criminal, provocándole un daño que demanda reparación