Las historias de mujeres escandalosas

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Especial
/ 14 mayo 2011

    Hay quien dice que es inapropiado que este columnista opine de las mujeres y que para hablar de ellas, se necesitan de verdaderas líderes de opinión. Pero insistimos, que así como hay mujeres periodistas que destapan a los hombres públicos, pues entonces es equitativo que un columnista relate las historias y los hechos de las mujeres públicas, dicho esto en el buen sentido de la expresión.

    Y no se trata aquí de repetir la ofensa que los infantes de Carrión cometieron en contra de las hijas del Cid, a las cuales desnudaron en el robledal de Corpes, pero es mucha la tentación por "desnudar" a cuatro mujeres que políticamente, en su desempeño público, han quedado peor calificadas que aquella mujer pública que no solía quedar bien en sus trabajos privados.

    El primer caso es el de doña Cecilia Romero Castillo, secretaria general del PAN, mujer peligrosa, no por bien formada e informada, sino por ignorante y fanática; vivo ejemplo de cinismo e impunidad en el poder.
    Y no son pocos los que coinciden en que esta mujer debería estar en la cárcel. Lo señalamos en este espacio recién consumado el asesinato de los 72 migrantes en Tamaulipas: "Cecilia Romero Castillo, actual comisionada de Migración, es responsable, por omisión, de la matanza de San Fernando, la peor masacre de extranjeros en México desde 1911, cuando ocurrió la degollina de los chinos en Torreón".

    Hoy, a muchos meses de la masacre, Felipe Calderón se da cuenta de que sus delegados de Migración en siete estados no son confiables y que, algunos de ellos, están implicados con asesinos y secuestradores de migrantes. El asunto es que cuando doña Ceci renunció a Migración, Francisco Blake la homenajeó por sus "logros" en dicha institución. La santa mujer ahora despacha impune como segunda de abordo en el Partido Acción Nacional.

    Otra mujer escandalosa es la esposa de Jorge Zermeño Infante, embajador de México en España, mujer frívola que se ostenta como su alteza real, la "princesa cardenche" Astrid Casale Primera, misma que abrió las puertas del palacete mexicano en Madrid, para mostrarle al mundo y a su par, la princesa Letizia de Asturias, la regia opulencia en la que viven los panistas coahuilenses incrustados en la alta burocracia federal, el séquito al que pertenece Guillermo Anaya Llamas, los nuevos Alonso Rionda de "Casi el Paraíso", la aspiración monárquica financiada con los recursos del pueblo, que hoy padece de miseria, violencia y muerte; un desplante ofensivo de la cínica princesa Astrid y de su Zermeño Infante de Carrión.

    Esa es la aristocracia azul, la que en este país ha impuesto por encima de la razón, el imperio del terror y de la fuerza, los privilegiados que hoy se burlan de la ley, como es el caso de la tía de Margarita Zavala, Marcia Matilde Altagracia Gómez del Campo Tonella, corresponsable de la espantosa muerte de 49 bebés quemados en su guardería ABC, la que hoy vive en la impunidad igual que Cecilia Romero, bajo la protección de laprimera dama del país.

    Y finalmente el escándalo de una mujer filopanista, Maria Elena Morera, la dama que nada tiene que ver con la moral sino con las moras, arquetipo de esa "sociedad civil" (Martí, Wallace, Herrejón, etc.) que dice odiar a los políticos pero que se vale de la política para lograr intereses personales (dinero y poder), esposa de Pedro Galindo, lisiado mental que se prestó para las campañas negras del 2006, mujer cuyo hijo es asesor de Genaro García Luna, la que hoy se ha volcado en contra de Javier Sicilia y de cualquier manifestación en contra de Genaro y de Felipe Calderón. Vade retro, escandalosas.



    Columna: Reflexiones