Peña Nieto, alas y plomo
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Las alas que tendrá el presidente Enrique Peña Nieto para levantar vuelo, para rescatarnos del hoyo en que nos deja Felipe Calderón, estarán cargadas con mucho lastre de plomo. ¡Alas y plomo! Es un concepto en el libro "El Problema de México y la Ideología Nacional", de don Antonio Caso, donde nos proponía, en 1924, eliminar los lastres históricos que alejaban a México de la democracia y la justicia social, problemas a los que hay que añadir, a casi un siglo de la publicación del libro, más lastres como son la pobreza, injusticia, ignorancia, inseguridad, impunidad, ingobernabilidad, corrupción, por no decir más, pues el régimen panista esas trabas no dejó, atavismos que únicamente no corrigió, sino que por el contrario, consolidó.
Pero sería injusto culpar únicamente a los panistas de los fracasos de este País, ya que los tropiezos han existido desde la misma génesis de la Nación Mexicana, pues ya desde 1834, José M. Luis Mora se quejaba desde el destierro de la "ineptitud colocada en los más altos puestos de gobierno para ignorar los clamores de un pueblo reducido a la miseria y la opresión".
Asimismo, cien años después de Luis Mora, don Daniel Cosío Villegas se quejaba del fracaso de la Revolución, cuyos jefes -manifestó- se habían convertido en caciques despóticos, ministros voraces, senadores y diputados serviles, gobernadores y alcaldes ladrones, ante los cual, Don Daniel diría con pesimismo; "Si nuestro País no triunfa ni avanza, hemos de creer que una fuerza superior -la mano de Dios o del demonio- traza el camino fatal de los pueblos y que el nuestro es fracasar".
La llegada del año 2000 trajo consigo la alternancia de régimen y por consecuencia, la esperanza de un cambio verdadero en lo político, económico y social. ¿Y cual fue el resultado de esa alternancia del PRI al PAN en estos 12 años conocidos ya como la "docena trágica"? Un fracaso más en este México al que el "Séneca" de Fuentes llama "el País de las fatalidades dinámicas, de siglos de pobreza, de injusticia y sueños soterrados".
Y como no iba a fracasar el proyecto político alternativo del PAN, si la que en verdad gobernó e impuso sus caprichos durante el sexenio de Vicente Fox fue su amasia, Martha Sahagún, una simple boticaria enloquecida de ambición y poder. Asimismo, gran parte del fracaso en los sexenios panistas se debió, en gran medida, por el bajo perfil de los funcionarios que formaron parte de sus gabinetes.
Basta citar el caso de la educación, que es factor fundamental para la estabilidad política, el desarrollo democrático y el progreso económico de cualquier país. En el caso del régimen revolucionario, en los tiempos de José Vasconcelos, con él colaboraron Jaime Torres Bodet, Samuel Ramos, Carlos Pellicer, José Gorostiza, Daniel Cosío Villegas, Julio Torri, Diego Rivera, Pedro Enríquez Ureña y don Antonio Caso en la Universidad. En el régimen panista descendimos a los niveles lastimosos de Reyes Tamez, Chema Fraustro, Josefina Vázquez, Fernando González, Sari Bermudez, Fernando Larrazabal, Teresa Aranda y Teresa Vicencio, entre otros.
Otros muchos ejemplos existen, pero finalizamos diciendo que ayer inició un nuevo sexenio con alternancia. Poderosas "alas" serán necesarias para iniciar el vuelo de rescate. Y lo más urgente consiste en la pacificación del país. El pueblo pide paz interior, y esa será la primera gran obra del Presidente Enrique Peña Nieto. Lo anhelamos de corazón. ¡Enhorabuena!