El ocaso de `La Estrella'
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Con más de 150 años de historia, Fábrica "La Estrella", de Parras, es un icono de la industria textil nacional
Sus orígenes se remontan al marquesado de Aguayo de donde pasó a la casa Baring Brothers de Londres. Luego fue propiedad de la familia Sánchez Navarro, después de Rafael Aguirre, luego de Bernardino de la Peña y después fue comprada por Evaristo Madero Elizondo, que la transformó en un emporio manufacturero.
Cierto es que la industria textil de Parras tuvo épocas de bonanza. Algunas de ellas durante la guerra civil gringa, otra al final de la era porfirista, de igual forma al finalizar la Segunda Guerra Mundial y su máxima expansión, bajo la dirección de don Francisco Rivero Schnaider.
Hoy, para la ruina de Parras, "La Estrella" languidece por diversos factores: la feroz competencia asiática, el contrabando, el conflicto laboral y el sabotaje de la autoridad municipal de Parras contra la empresa. Sin tomar partido alguno, sólo pretendemos citar aquí algunos aspectos en el devenir de la citada factoría.
En primer lugar, don Evaristo Madero Elizondo (el grande), compró "La Estrella" por el año de 1870 y la hizo productiva. Hoy su lejano sobrino, Evaristo Madero Marcos (el chico), la sabotea y apuesta por la ruina de los Rivero, sus actuales propietarios, lo cual, no es de nuestra incumbencia, pero lo condenable es que Evaristo ataque a una empresa privada desde su investidura municipal.
Otra paradoja consiste en que don Evaristo salió de Parras en 1892, ya millonario, para ir a industrializar a la ciudad de Monterrey. En tiempos modernos, Evaristo chico huyó de Monterrey para refugiarse en Parras, y hacerse millonario con la ruina de su pueblo natal.
Don Evaristo tuvo la visión y la conciencia de clase para asociarse con la aristocracia regiomontana; los Garza, Sada, Treviño, Zambrano, Milmo, Muguerza, Belden y con don Valentín Rivero (dueño de la fábrica "El Porvenir", un emporio textil de Nuevo León). Hoy, Evaristo chico, desde el poder, ataca a otros empresarios de apellido Rivero y se relaciona con rufianes de la más baja estofa, lo cual es muy su gusto, lo malo es que les permita gobernar y saquear al municipio.
Don Evaristo, después de la Presidencia de don Manuel González y al retorno de don Porfirio Díaz al poder, supo retirarse a tiempo de la política y el gobierno. Evaristo chico sigue terco en ejercer el peor cacicazgo que ha tenido Parras desde los tiempos de Máximo Campos, en 1866.
Si la fábrica textil cierra de manera definitiva, será un fracaso para todos. Sucederá lo que pasó en Portugal con los Tratados de Methuen, porque no es lo mismo fabricar y vender productos textiles que vinos, que es lo que Portugal exportaba a Inglaterra a cambio de no producir telas.
Lo anterior fue un retroceso tecnológico que marginó a los portugueses de la Revolución Industrial. Y lo mismo le sucederá a Parras con el cierre de la citada factoría, la casa textil que trajo el progreso a nuestro pueblo, donde hoy reina un alucinado que le ha prendido fuego a una casa para luego mirar como arde la casa del vecino, el empresario que aún trata de salvar a la muy noble fábrica "La Estrella".