El PIB como entelequia
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En un artículo que el economista Enrique Martínez y Morales publicó en Milenio el pasado 18 de julio, "La falacia del PIB", nos presenta con buenos argumentos cómo es que el PIB (Producto Interno Bruto), es una medida macroeconómica cuestionable en eso de pretender medir el bienestar material de una sociedad.
Y vale mencionar que es notoria la oportunidad con que Enrique publicó dicho artículo, así como el valor conceptual del mismo, en esta coyuntura donde se ha criticado con estridencia el hecho de que el gobierno federal haya reducido su pronóstico de crecimiento del PIB del 3.1 por ciento anual, al 1.8 por ciento.
Dice Martínez y Morales (que actualmente es delegado de la Secretaría de Economía en Nuevo León), que hay cosas que el PIB no mide o mide de manera inexacta, como es el caso de cuando el PIB se mide sin el ajuste inflacionario. De igual forma dice que el PIB no mide el valor de las actividades por las que no se paga, tampoco el impacto de la contaminación ambiental. También puede haber conclusiones erróneas cuando no se toma en cuenta el PIB per cápita o el hecho de que el PIB no considera juicios de valor. Asimismo, hace notar que la distribución del ingreso tampoco se refleja en el PIB.
No es que Enrique Martínez desestime en su artículo la importancia del PIB como indicador macroeconómico, tampoco creemos que su intención sea la de relegarlo como un concepto metafísico de la entelequia, más bien creemos que Enrique asume su papel de representante del gobierno federal en un estado tan importante como Nuevo León y que de alguna forma, tal vez sin pretenderlo, se adelantó a decirnos que la disminución de la expectativa económica no es la debacle que algunos quieren pintar.
Y es que en un ambiente tan polarizado nunca faltan los apocalípticos con peores predicciones que las de San Juan el Teólogo. Vea usted cómo el inefable panista Juan Ignacio Zavala vincula con el PIB asuntos fuera de contexto. Dice el hermano de Margarita en el Twitter; "Ya llegó la Reina del Pacífico, ya liberaron a Caro, ya le regresaron la lana a Raúl Salinas, ya se cayó el PIB. Se ve que mueven a México". Y así, con esas estupideces pretende hacer política el cuñado de Felipe Calderón.
Asimismo, hay que ver cómo se lamenta la diputada Esther Quintana del acoso del magisterio disidente, un lastre que los panistas, en 12 años de gobierno, no quisieron desmantelar: "Gobernar no consiste en solucionar problemas, sino en hacer callar a quienes los provocan", dijo Giulio Andreotti, demócrata cristiano como Fox y Calderón, pero mejor gobernante, porque ellos, como extrema derecha, nomás no supieron imponer el orden y respeto que tanto pregonan.
Que no nos extrañe, pues el bajo crecimiento económico en este primer semestre del gobierno priísta, una buena parte de ello se debe a causas externas y otro tanto a los graves problemas heredados por Fox y Calderón, aunque los panistas digan lo contrario.
Anhelos de Parras: Que Jorge Dávila Peña se inicie desratizando la alcaldía. Que se rodee de lo mejor, no de ladrones, bufones y aduladores. Que rescate al Simas del gran ladrón que ordeña sus finanzas. Que rescate a su pueblo del alcoholismo y del lenón que impulsa el vicio. Que rescate el mercado municipal. Que haga de Parras un verdadero emporio turístico. Que rescate la Feria de la Uva del mismo ladrón. Que denuncie penalmente a ese gran ladrón. Si no, ¡Pos mejor ni te sientes muchacho!