¿Contra quién es el conflicto?
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Cualquiera diría que el conflicto de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación es. ¿contra quién?... sí mi querido lector me quedé a media frase porque no le sé decir contra quien es el conflicto.si usted lo sabe con certeza hágamelo saber. Voy a buscar una respuesta.
No es contra la reforma de la Ley de la Educación porque gritan en sus manifestaciones "Si Juárez viviera, a Peña escupiera" o sea una protesta contra el Presidente Enrique Peña Nieto. El pertenece al Poder Ejecutivo y los que aprobaron la Ley son los diputados y senadores del Poder Legislativo. Lo más congruente - e ingenuo- sería gritar para denunciar "Si Juárez viviera a los Legisladores escupiera".
O ¿será que ambos poderes son como el matrimonio: dos en una sola carne? De ninguna manera. Teóricamente son autónomos, independientes, más aun, uno vigila al otro para que desempeñe su responsabilidad ejecutiva de acuerdo a la Constitución y si no en nombre de la Patria que representan lo demandarán.
Los ciudadanos de la capital afirman -con una pasividad y sumisión digna de una herencia cultural de cinco siglos- que la CNTE atropella sus derechos viales y de libre tránsito como cuando desfilan los ejércitos presumiendo sus conquistas. Se irritan porque el Zócalo lo han convertido de lugar histórico-sagrado en un campamento de nacos arbitrarios y abusivos de la bondad de las autoridades que con una comprensión humana a sus sentimientos de injusticia, usan el diálogo y otras maneras no visibles para resolver el conflicto.
Los pasajeros del aeropuerto también se irritan pero en su impotencia y ante la evidencia de una autoridad que no quiere usar a fuerza de la ley para proteger sus derechos, prefieren llegar a sus destinos por cualquier medio que permita la CNTE que son los que mandan.
Los maestros disidentes de la CNTE son inteligentes y conscientes de su fuerza -y de la fuerza política o económica de los que están detrás de ellos- saben de sus límites. Saben que pueden meterse a los solemnes recintos de los legisladores -el "sancta sanctorum" de la democracia- sin que nadie se los impida, pero también saben que no pueden bloquear la asistencia al Estadio Azteca para el juego de México contra Honduras porque los fanáticos del futbol arrasarían con ellos, los harían picadillo y acabarían con su movimiento y su protesta. Con ellos encontrarían una fuerza por defender su derecho al futbol que no admite excusas, ni prudencias, ni arreglos en lo obscurito.
Conclusión: El conflicto de la CNTE es contra los débiles que claudican de su responsabilidad. Contra los que permiten que sus derechos sean pisoteados. Contra la debilidad de la autoridad tanto del DF como la Federal que con su astucia política disfrazada de prudencia ha convertido el orden jurídico en desgobierno. Contra los legisladores de plastilina que se hacen para donde los mandan, que firman y discuten no lo que quiere el pueblo, sino lo que les determina su partido, que huyen como ratones asustados de su propio recinto.
Pero no es contra un valor tan sagrado del pueblo como el futbol. Ese valor es más sagrado que el Zócalo, las Cámaras Legislativas y los Derechos de los ciudadanos. Por ese valor sí usa su poder el pueblo.