Señales previas al suicidio

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Especial
/ 20 marzo 2015

    El tema del suicidio no es de mi agrado, sin embargo, la realidad obliga a tocar el tema.

    Desearía que estos hechos ya no ocurrieran y poder decir: Al fin cero suicidios en el año, el tema quedó en el pasado.

    Esta semana ocurrieron dos suicidios. Uno en Saltillo y el otro en Ramos. Ambos casos tienen en común que las personas habían tenido problemas sentimentales recientes de divorcio y separación, esos factores están asociados e identificados como causas de suicidio diversos casos.

    Los que ocurrieron esta semana utilizaron el método del ahorcamiento, que por estadística es el más frecuente en la ciudad.

    Y de estadísticas hablando, el índice de suicidios locales sigue siendo preocupante. Los casos siempre son tristes, tragedias que dejan con la amarga sensación de que de alguna forma pudieron ser evitados.

    Se trata de la pérdida de dos vidas humanas, nos estamos acostumbrando a ver este tipo de notas, a fuerza de que se repiten estos sucesos los vemos como normales, vamos perdiendo la sensibilidad.

    Cuando sucede un suicido, al entrevistar a una autoridad de salud, la respuesta acerca del suicidio es la misma: Complejo y multifactorial es el fenómeno del suicidio, difícil de entender y por lo tanto complicado de prevenir o evitar.

    La complejidad no justifica que no se tomen medidas efectivas para evitar estos sucesos. Se puede aplicar la escala del siquiatra Enrique Rojas para valorar el riesgo de suicidio.

    Son 20 preguntas que pueden salvar vidas, detectando a los suicidas potenciales.

    Cuando alguien habla de suicidarse debe ser tomado en serio: 80 por ciento de quienes culminan un suicidio lo anunciaron previamente o enviaron mensajes que no se tomaron en serio, tales como: Es mejor terminar con todo. Así no se puede vivir, Esto no tiene arreglo es mejor desaparecer.

    Cuando se tranquiliza el futuro suicida, es que ya tomó la decisión, es un sentimiento, no una razón.

    Todo intento de suicidio en un adolescente está dirigido a otro y trata de expresar una demanda de afecto, de amor, de ser escuchado y reconocido como persona. Debe ser interpretado como una pregunta que requiere respuesta.

    La idea que debe quedar clara y es que la mayoría de los suicidas dan señales y avisos de sus intenciones, que deben ser tomadas en serio por quienes están a su alrededor.

    En uno de los casos recientes, la madre presintió que algo malo le ocurría a su hija porque tenía días de haber firmado el divorcio. Las señales están ahí aunque a veces no las vemos.. El suicida potencial presenta algunos síntomas y cambios: En los patrones de sueño, insomnio leve, cambios en el comportamiento, falta concentración en escuela o trabajo.

    Cambios en la personalidad, tristeza, retraimiento, irritabilidad, ansiedad, indecisión, apatía. Cambios en patrones de alimentación, pérdida de interés en los amigos, en la actividad sexual y actividades anteriores.

    Preocupaciones sobre dinero y enfermedades, temor a perder el control, de volverse loco, de dañarse a sí mismo o a otro.

    Sentimientos abrumadores de culpa, vergüenza y odio a sí mismo, pérdida de la esperanza en el futuro, consumo de alcohol o drogas, pérdidas recientes por muerte, divorcio, separación, término de una relación, trabajo, insomnio exagerado, toda la noche, día, semanas o meses, señal de que algo sucede en su temperamento y un estado depresivo.

    Durkheim, en su libro titulado El suicidio, afirma una tesis: El suicidio varía en razón inversa al grado de cohesión de la sociedad religiosa, familiar y política.

    Ahí puede estar la enfermedad; al Estado le debe interesar proteger lo más valioso, la vida, no solo el bienestar económico y material de sus habitantes.

    Hay algo grave cuando en una sociedad se pierde la esperanza, la alegría, el gozo de vivir y la vida se valora poco.

    jesus50@hotmail.com



    Columna: Ecos de la ciudad