¿Qué hacer con ISIS?
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ISIS es un Estado Islámico de facto de tendencia ultraconservadora, que en el último par de años ha logrado el control de gran parte del norte de Iraq y el noreste de Siria, esto gracias a la debilidad de las instituciones de ambos países, que han sido incapaces de frenar la expansión del grupo de yihadistas suníes radicales que mediante la fuerza le han dado vida a dicho Estado.
Dicho grupo insurgente se caracteriza por tener una interpretación bastante rígida de los preceptos del Islam, a través de los documentos que se conocen como la Sharia, por lo que en los territorios en donde ellos dominan, no se pueden realizar actividades como: practicar una religión distinta al Islam (en su vertiente suní), el juego, la usura, las apuestas, las relaciones entre personas del mismo sexo, las relaciones extra maritales, fumar, beber alcohol, utilizar drogas, excederse en el arreglo personal, utilizar ropa pegada o transparente, los tatuajes, pintarse el pelo, cantar, escuchar música, el suicidio y un largo etcétera. Los castigos a los cuales se pueden hacer acreedores quienes incurran en alguna de estas prohibiciones, van desde los latigazos, hasta la muerte por dilapidación, empalamiento o decapitación.
En principio, soy de los que piensan que la población que reside en cualquier territorio, debe tener la posibilidad real de impulsar procesos que permitan su independencia, cuando la mayor parte de los habitantes del mismo ya no estén conformes con el gobierno del Estado del cual dependen, es decir, que creo que es derecho de toda población buscar su autodeterminación y elegir el tipo de gobierno que desean.
En dicho contexto, creo que se debe rechazar una intervención extranjera que busque limitar el derecho de autodeterminación de los pueblos. Sin embargo, el derecho a la libre determinación de los pueblos debe tener límites definidos, es decir, que si un gobierno se impone por la fuerza a la voluntad de la mayoría de los habitantes se viola dicho derecho, también cuando ese mismo gobierno vulnera las garantías individuales de una población y cuando atenta contra la integridad de amplios sectores de su población. En dichos casos una intervención internacional estaría justificada, ya que lo que se busca no es vulnerar el derecho a la libre determinación, sino que por el contrario, la comunidad internacional se vuelve un instrumento, mediante el cual la población de dicho territorio puede recuperar el derecho a la libre determinación que su gobierno le había despojado por la fuerza.
ISIS es el claro ejemplo de un Estado de facto impuesto por la fuerza. Sin duda una porción considerable de los habitantes de dicho territorio están conformes con el gobierno de ISIS, pero hay un número no menos considerable de personas a las cuales se les ha privado de sus derechos más elementales, empezando por las mujeres, las cuales son vistas como propiedad de sus esposos o padres, mismas a las que se puede castigar por la fuerza sin que el Estado lo impida. Otro sector que se encuentra en franca vulnerabilidad son las minorías religiosas, en especial los musulmanes de la vertiente chiíta y los cristianos, por ejemplo, cuando las milicias del Estado Islámico entraron a Qaragosh, la ciudad con más cristianos en el norte de Iraq, la población cristiana fue arrestada y se llego hasta el extremo de torturar y decapitar a decenas de niños cuyo único crimen fue que sus familias practicaran el cristianismo.
Si bien, las intervenciones armadas internacionales deben ser el último recurso, nunca se puede cerrar la puerta a que las mismas se den, sobre todo cuando un grupo armado busca sojuzgar a la población de un territorio, imponiendo un gobierno totalitario que vulnera de forma sistemática los derechos humanos de sus habitantes. Y también cuando la acción de dicho país pone en peligro a sus vecinos, como es el caso de ISIS, cuya expansión amenaza a las poblaciones de Turquía, Jordania, Líbano e Irán.
Por ende, una intervención armada internacional en el territorio que hoy ocupa ISIS no debe ser vista como un ataque al derecho a la libre determinación de los pueblos, sino como un acto humanitario para impedir el genocidio que se está perpetrando contra diferentes grupos poblacionales, derivado de sus creencias religiosas y para permitir que los habitantes de dicho territorio puedan elegir en libertad la forma de gobierno que quieren para sí, ya sea que éstos opten por permanecer bajo las leyes de Iraq y Siria, o bien, para crear un país independiente en dicho territorio.
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@victorsanval