Venezuela es una dictadura
COMPARTIR
En el 2002, los politólogos Steven Levitsky y Lucan Way acuñaron el término autoritarismo competitivo, él cual se utiliza para describir a una serie de gobiernos que mantienen vigentes la mayor parte de los elementos de una dictadura, como es: el gobierno unipersonal, el férreo control de los recursos del estado, el uso de la fuerza para perseguir a la disidencia política o la censura a los medios de comunicación, pero a la vez se esfuerzan por aparentar que son una democracia, es decir, que se trata de países donde hay elecciones regulares, en donde pueden participar varios partidos y que al menos en el discurso, existe la posibilidad de que un partido de oposición gane las elecciones, aunque en los hechos esto sea casi imposible.
De hecho, el autoritarismo competitivo es el nuevo ropaje con el cual las dictaduras se presentan al mundo. De las 199 naciones que hay en el planeta, 193 de ellas se auto definen como países democráticos, incluyendo a dictaduras de la talla de China, Cuba, Corea del Norte, Zimbabwe o Bielorrusia, es decir, que aún en los países más autoritarios del mundo existe la preocupación de afirmar que son democráticos.
A partir de lo dicho en los párrafos precedentes, el gobierno de Venezuela debe ser calificado de autoritarismo competitivo, ya que por años han tratado de fingir que son una democracia, al señalar que tanto Hugo Chávez, como Nicolás Maduro, llegaron y se han mantenido en el poder por la vía del voto ciudadano, pero en realidad, desde que llegaron al poder han hecho lo posible por minar y coptar a las instituciones en Venezuela, al grado que hoy ya no se puede hablar de una separación de poderes, mucho menos de un sistema de pesos y contrapesos. Por ejemplo, el Congreso con mayoría del PSUV ha renunciado a gran parte de sus obligaciones constitucionales, las cuales se han trasladado al presidente Nicolás Maduro, bajo la escusa de que Venezuela se encuentra bajo ataque financiero por parte de los Estados Unidos.
Tienen razón quienes afirman que Venezuela tiene elecciones regulares y que la oposición puede participar en las mismas, pero es igual de claro que el campo de juego no es parejo para todos los competidores y que las reglas tienden a favorecer al PSUV. Ni siquiera se puede hablar de un juez imparcial en las elecciones, basta recordar que en el 2004 un grupo de ciudadanos entregó al Consejo Nacional Electoral de Venezuela, una petición para iniciar un referéndum revocatorio a la gestión de Hugo Chávez y a pesar de que esa información era confidencial, el listado de nombres y firmas fue entregado al diputado oficialista Luis Tascón, él cual publicó el listado en su página de internet, lo que a su vez provocó que muchos de los firmantes fueran despedidos de sus trabajos o que no pudieran ingresar a una universidad pública.
También se puede hacer memoria de la declaración que hizo Hugo Chávez en noviembre del 2008, cuando afirmó que si la oposición ganaba algunas gobernaciones tendría que sacar los tanques a la calle, al tiempo que dijo que si la oligarquía no reconocía los resultados, los iba a encarcelar. Es decir, que desde la óptica de Chávez, cualquier resultado a favor de la oposición era cuestionable, pero en cambio, si alguien de la oposición se atrevía a poner en duda el resultado, iba a ser perseguido por el gobierno.
Otro asunto que debe preocuparnos, es que en Venezuela pensar diferente se está convirtiendo en una escusa para ser encarcelado. Uno de los pilares de la democracia es poder criticar al gobierno en turno cuando uno considera que no está haciendo bien las cosas. Desde la llegada de Chávez al poder, muchos medios de comunicación con un línea editorial crítica al gobierno, han perdido sus concesiones, decenas de líderes opositores como Leopoldo López y Antonio Ledezma han sido privados de su libertad y se ha llegado al extremo de no dejarlos presentar pruebas en su defensa, lo cual es claramente ilegal y vulnera todo principio de imparcialidad judicial.
La dictadura en Venezuela muestra importantes signos de agotamiento, cada vez les resulta más complicado fingir que son una democracia y para evitar que el sistema se colapse, han tenido que tomar medidas extremas, como el uso de la violencia o el control de precios, lo cual ha provocado la debacle económica. Por ello es importante que diferentes actores internacionales le exijan al gobierno de Venezuela, la inmediata liberación de los líderes de la oposición, ya que sólo mediante el rechazo internacional, las cosas pueden comenzar a cambiar en Venezuela y se pueden construir las bases de una transición hacia la democracia.
victorsanval@gmail.com
@victorsanvalVíctor