Ante la partida de Gordon B. Hinckley, mormónes buscan una nueva revelación

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Internacional
/ 2 febrero 2008

    Salt Lake City. Utah.- Los miembros de la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Ultimos Días están lamentando la muerte de su presidente, Gordon B. Hinckley, mientras que su alto liderazgo empieza a ensamblar el nombre de su sucesor -el cual será casi con seguridad, Thomas S. Monson, de 80 años. Hinckley fue el decimoquinto presidente en los 177 años de historia de la Iglesia, él había servido como su presidente desde el 12 de marzo de 1995. Él supervisó a una importante expansión global de su iglesia, y fue el más viajero de sus líderes.

    El título oficial para el líder de la Iglesia Mormona es "Presidente", pero él es referido como un "Profeta Visionario y Revelador". Sin embargo, él es con más frecuencia referido como "Profeta" o "Presidente". Los mormones creen que un profeta es representante de Dios en la Tierra, y él tiene el don de recibir revelaciones en ayuda de la Iglesia, muy similar a los profetas de la antigüedad, como Moisés o Elías. "Ese es el propósito de un profeta", le dijo Hinckley a Newsweek en 2005. "Para responder las preguntas de los tiempos... El propósito de un profeta es dirigir a esas personas a través de la maleza contemporánea por la cual caminan".

    Monson heredará una iglesia que es vibrante y rica, pero que enfrenta retos creados en parte por su propio éxito. Como el candidato presidencial miembro de la Iglesia de los mormones Mitt Romney ha demostrado, algunos estadounidenses continúan incómodos con la teología mormona y algunas de sus prácticas como el bautismo para los muertos y la posibilidad de divinidad para los miembros fieles de la iglesia. Mientras tanto, el rápido crecimiento de la Iglesia en el exterior está creando una disparidad entre la formación de su membresía (casi 13 millones a nivel mundial) y sus líderes de más alto grado.

    La ordenación del nuevo presidente

    Después del funeral del presidente Hinckley, los apóstoles se reunirán en el cuarto piso del templo de Salt Lake en el salón donde habitualmente llevan a cabo los asuntos de la Iglesia. El voto para hacer a Monson el siguiente profeta tiene que ser unánime (como ha sido en todos los casos desde que fue fundada la iglesia). El apóstol Monson se sentará en una silla y los restantes estarán de pie en un círculo y ponen sus manos sobre la cabeza de él. Boyd K. Packer, el siguiente líder principal, dirá una oración "sentándolo aparte" y bendiciéndolo en su nuevo rol.

    No hay un programa establecido; se supone que las palabras vendrán por inspiración de Dios. En ese punto, Monson se convertirá oficialmente en el nuevo Presidente y Profeta y nombrará inmediatamente a sus nuevos consejeros, tradicionalmente ellos han sido elegidos por Quórum de los Doce Apóstoles. Y debido a que desde entonces habrá una vacante en el Quórum de los Doce Apóstoles, el nuevo profeta elegirá a un nuevo apóstol en el siguiente par de meses -una opción que puede hacer una importante declaración acerca del futuro de la iglesia.

    La transición al nuevo profeta es probable que sea sin problemas. Monson ha servido a la Iglesia durante los últimos 43 años en los más altos grados de liderazgo de la iglesia y es profundamente respetado. (Los profetas de los mormones no operan unilateralmente: la completa Primera Presidencia y Quórum de los Doce trabajan juntos).

    En los años de Monson como apóstol y consejero, él ha servido en papeles que extienden la anchura de la vida de la Iglesia, incluyendo el trabajo misionero, los servicios de bienestar, educación, genealogía, educación y entrenamiento de liderazgo. Él probablemente continuará con muchas de las cuestiones de la presidencia de Hinckley: llegando hasta los miembros de otras creencias, dando la bienvenida a nuevos conversos, urgiendo a los miembros de la iglesia a rechazar las tentaciones de la cultura secular.

    Acerca del posible sucesor

    Monson nació en Salt Lake City en 1927, el segundo de seis hijos. Rápidamente le fueron dados papeles de liderazgo dentro de la iglesia, con frecuencia estando entre los más jóvenes en haber servido en varias posiciones. Se convirtió en obispo a los 22 años, en un consejero en una "apuesta a la Presidencia" (supervisando a varias congregaciones) a los 27 años, una misión de presidente a los 31, un apóstol a los 36 (el más joven en 53 años) y un consejero en la Primera Presidencia a los 58. Como obispo, él presidió una congregación de aproximadamente mil personas, las cuales incluían unas 85 viudas, y tuvo el más grande resultado de bienestar en la iglesia.

    Cada año en época de Navidad se tomaba una semana de vacaciones de su trabajo como gerente de ventas para el Deseret News para visitar a cada viuda y llevarle un presente -con frecuencia una gallina que él mismo había criado. Aún después de que dejó la oficina de obispo continuó visitando a las viudas en Navidad. Les habló a todas sobre sus funerales. En sus sermones en la iglesia, él frecuentemente implora que pongan especial atención en los solitarios y los pobres.


    Los retos

    Con el poder y alcance de la Iglesia, hay dificultades a futuro. En los pasados 50 años la membresía de la Iglesia se ha multiplicado de un millón de miembros en 1990 a 13 millones de miembros actualmente. Sin embargo, el crecimiento de la Iglesia parece estar disminuyendo. A finales de la década de 1980, los índices de crecimiento anual fueron de más del 5 por ciento cada año, pero entre 2000 y 2005 el índice bajó a menos de 3 por ciento. La reducción puede ser en parte debido a que en 2002 la Iglesia elevó los estándares para hombres y mujeres jóvenes que quisieran servir en las misiones de tiempo completo, incluyendo el fortalecido "monitoreo de los valores morales".

    El número de misioneros de tiempo completo descendió de un alto número de 62 mil en 2002 a algunos 53 mil en diciembre de 2006, la última vez que se emitieron cifras. En 1989 en promedio, cada misionero bautizó a ocho personas (y seis anualmente durante la década de 1990). Desde el año 2000 a 2004 este número había caído a cuatro -y es hasta ahora cuando regresa a los niveles de la década de 1990.

    En el año 2000 la iglesia alcanzó la importante piedra angular de tener más miembros fuera de Estados Unidos que dentro del país, con miembros en más de 176 naciones. Esta es ahora con frecuencia descrita como una "iglesia global", pero en realidad es un hemisferio más: 84 por ciento de los miembros de la Iglesia viven en toda América. La política de la Iglesia ha ido solamente a donde los misioneros son bienvenidos, pero el presidente Monson podría hacer una expansión mundial de la Iglesia como parte de su mandato.

    Como un apóstol él ha pasado casi dos décadas en Europa oriental en asignaciones diplomáticas, tratando de persuadir a los gobiernos que permitan proselitizar a los misioneros de la Iglesia. Él ayudó a establecer la primer "apuesta" en Europa Oriental en 1982 y supervisó la construcción de un templo en Freiberg, Alemania, en 1985.


    Los problemas

    Sin embargo, crear templos no es lo mismo que mantenerlos, -un problema presente en todas las religiones que proselitizan. El sociólogo Armand Mauss estima que el 50 por ciento de los conversos a la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Ultimos Días, dentro de Estados Unidos, deja de asistir al año de la conversión, y el 75 por ciento de los conversos extranjeros falla en asistir después de un año. La Iglesia disputa esos números, pero los líderes reconocen que la retención ha sido un problema, particularmente en América Latina.

    La Iglesia Mormona consiste casi completamente de líderes voluntarios, desde maestros de escuelas de preescolar hasta obispos. Esta práctica tiene beneficios: a los nuevos miembros les es dada inmediatamente una "llamada" o trabajo a ejecutar dentro de la iglesia, lo cual les da un incentivo para quedarse. Sin embargo, en algunas áreas los líderes están presidiendo las congregaciones completas de nuevos miembros. ¿Cómo aconseja un obispo a un miembro que está teniendo problemas con su nueva creencia cuando el obispo mismo ha sido un miembro durante sólo un año?

    Una creencia mundial

    El crecimiento global, probablemente, en algún punto, hará de la diversidad un tema. A los índices de crecimiento actual, el español algún día sobrepasará al inglés como el idioma más común hablado por los Santos de la Iglesia de los Ultimos Días. Hay más de un millón de miembros sólo en México. La iglesia se está haciendo más diversa dentro de Estados Unidos, también, mientras que hace un gran esfuerzo para expandir su presencia en ciudades como Los Angeles, Nueva York, Miami, Chicago, Houston y Detroit. Dentro de Estados Unidos hay más de 800 congregaciones que conducen servicios en idiomas extranjeros, desde español hasta navajo.

    Nunca ha habido un apóstol o profeta no blanco. Hasta 1978 los negros no eran permitidos adherirse al sacerdocio, un requerimiento para la mayoría de las posiciones de liderazgo. (Las mujeres todavía no pueden ser ordenadas). En 2004, después de que murieron dos apóstoles de una semana a otra -se crearon dos aperturas- algunos mormones esperaban que sería elegido un no caucásico, un estadounidense blanco y un hombre alemán fueron nombrados.

    Con una nueva vacante ahora en el Quórum de los Doce ¿puede finalmente ser ordenado un apóstol hispano o un apóstol negro?, ¿o continuará habiendo dos esferas de liderazgo que está mucho más ligado a la Montaña Rocallosa Occidental y a una membresía más amplia que incrementadamente se hace internacional?

    "Muy profundamente, espero que un hispano o un negro africano sea llamado al Quórum de los Doce", dice Marcus Martin, quien se convirtió al mormonismo en 1972 y se convirtió en el primer misionero negro de tiempo completo. "Sin embargo, no espero que ni siquiera el siguiente apóstol sea de Ghana o Nigeria, habrá unos cambios significativos en la política o la administración de la iglesia. Nuestra creencia es que el papel de esos hombres es dar testimonio de Jesucristo a la gente. Ellos no son establecidos para ser representantes de nadie".

    Por su parte, los líderes de la Iglesia en lugar de eso se enfocan en lo que los separa, citando una escritura en Efesios acerca de los ciudadanos semejantes con los Santos: "El trabajo del nuevo profeta lo verán en sus compañeros santos en un camino seguro a través de su amplio mundo".

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