Copa, balón y paz
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Un poco de aire a presión. Con sus paredes elásticas y la curvatura de su redondez, el balón tiene botadura y movilidad. El impacto lo dispara y la superficie esférica lo hace rodar.
El objetivo es cruzar una línea y llegar, como pez fugitivo, a los hilos de la red. El balón luce el arte geométrico de sus 20 hexágonos y sus 12 pentágonos cocidos, pegados o vulcanizados.
En un tiro de esquina, el futbolista asesta un golpe seco -con la catapulta de su pie calzado- a los 70 centímetros de circunferencia que, cerca de la portería, van a recibir después el cabeceo de remate para el primer gol del partido.
El aire comprimido sigue aprisionado con la protección que le dan varias capas de tejido irrompible, recubierto de PVC o poliuretano. Cada vez que llega a las manos del portero -que se tiende en estiramiento horizontal para atraparlo- es un proyectil de 410 a 460 gramos o, si tiene barro, de más de medio kilogramo.
En un saque de banda, al alcanzar dos metros de altura, da un bote de metro y medio por la gomaespuma que se encuentra en su interior.
No hay estadística divulgada de los chutazos que recibe el balón en un partido. Lo que se sabe es que, al llegar -nuevecito- a la cancha, ya va bien curtido. Ha pasado la prueba equivalente a lo que recibiría en una temporada de juego. Una máquina lo dispara a 50 kilómetros por hora contra una pared. Si, después de eso sigue manteniendo los parámetros reglamentarios, está listo para irse a Sudáfrica.
Un poco de aire a presión será blanco -y negro- de millones de miradas que lo seguirán desde las graderías y los sillones de los televidentes. Botará y rodará en canchas y en pantallas de todo el planeta.
Algunos lo jugarán espléndidamente sin que llegue a la red. Y otros, con menos lucimiento y destreza, lograrán los goles triunfadores, con menor calidad de juego.
La violencia disciplinada y controlada con sanciones recordará a todos, en este junio futbolero, que la civilización del deporte es la mejor escuela para vencer toda violencia salvaje e inhumana. ¡Que la copa sea para los mejores y la lección para todos los espectadores!...