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Opinión
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Primero de julio de 2012, 6:00 de la mañana; inicia la actividad temprano, en las calles circulan más vehículos que de costumbre, se mueven los representantes electorales de los partidos, no es un domingo cualquiera, antes de que termine el día se conocerá el nombre del Presidente de México durante los próximos 6 años.

8:00 horas. Hay filas afuera de algunas casillas, todo indica que será una jornada de amplia participación, el viejo axioma de que con un abstencionismo menor al 40 por ciento el PRI pierde, ya no es confiable en un país gobernado por el PAN durante los sexenios más recientes. A esta hora de la mañana el mercurio en el termómetro electoral todavía no sube.

10:00 horas. El sudor corre por la frente de uno de los encuestadores que esperan a los electores afuera de la casilla, en tanto, el flujo de votantes no cesa, la jornada electoral apenas inicia, el resultado aún es una incógnita.

12:00 horas. Credencial en mano descienden de los taxis, saben muy bien por quien van a votar, se aproximan a la casilla, son el resultado de horas de esfuerzo de los operadores electorales, su decisión final quedará en la intimidad de la mampara, la boleta y un celular.

14:00 horas. Para Josefina Vázquez Mota no hay incertidumbre, desde su cuartel general espera el momento, sabe que dentro de algunas horas tendrá que enfrentar compromisos poco gratos: felicitar al ganador y presentarse ante los medios; en esta ocasión tiene un papel secundario en el guión, pero no deja de ser importante, después de todo su forma de asumir el resultado marcara la legitimación o el conflicto, el segundero del reloj avanza, ella ya está lista.
15:00 horas. El activista que desde joven enfrentó la omnipotencia del Revolucionario Institucional en su natal Michoacán, el mismo que a sangre y fuego conquistó la Presidencia de la República y soportó los ataques de su principal adversario, ahora está frente a una mala pasada del destino; Felipe Calderón Hinojosa conoce ya el resultado de las encuestas de salida que muy probablemente se confirmará en algunas horas, sabía de antemano que era un juego perder perder: reconocer el triunfo del candidato de un partido que le repugna o felicitar al personaje político que durante seis años fue su némesis. De cualquier manera su tiempo como mandatario está contado.

16:00 horas. En el cuartel general de Enrique Peña Nieto todo está listo para el festejo, el candidato nunca aceptó contemplar un Plan B, sin embargo, hay incertidumbre en el rostro de los colaboradores, a esta hora el fantasma de la derrota sigue rondando, el único que sabe la verdad es el propio candidato quien se mantiene en reunión permanente con su equipo, a puerta cerrada.

17:00 horas. Ante la incredulidad de sus adversarios que lo pensaban acabado después de seis años de espera, Andrés Manuel López Obrador llegó puntual a la cita, imperceptibles, algunas canas más aparecen sobre su cabeza, tiene el destino del país en sus manos, en su mente repasa las frases que habrá de emitir en unos momentos, sabe que cuenta con el apoyo incondicional de su gente.

18:00 horas, los mexicanos de a pie, los que no se apellidan Slim o Azcárraga, están frente a sus televisores para conocer el resultado electoral, está por llegar a su punto culminante una temporada más de la serie política con mayor rating durante las últimas semanas. En esos momentos aparece en la pantalla Leonardo Valdés Zurita, Presidente del IFE, el País entero está en vilo. está historia continuará, no se pierda el próximo capítulo el 1 de julio.

hmedinaf3@gmail.com

Columna: Acrópolis

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