Robin, Lauren y Columba
COMPARTIR
Justo hace una semana en que comentábamos las muertes del actor mexicano Guillermo Larrea y el productor israelí Menahem Golan se informaba sobre la primera de tres muertes relacionadas al cine acaecidas la semana pasada.
Esta fue la del actor norteamericano Robin Williams, de quien se supo desde la tarde del lunes 11 que aparentemente se había suicidado y posteriormente se comprobó no sólo eso sino que según declaraciones de su viuda sufría del mal del Parkinson. Tenía 63 años de edad.
Lo que poco se destacó del actor ganador del Oscar al Mejor Actor de Reparto de 1997 por Mente Indomable, de Gus Van Sant, fueron sus actuaciones al lado de actrices latinas como la venezolana María Conchita Alonso en el melodrama Moscú en Nueva York de Paul Mazursky, y de la también cantante de ascendencia puertorriqueña, Jennifer López, quien la hizo de su maestra en otro melodrama como lo fue Jack, de 1996.
De las dos, la única que concedió entrevistas a canales de televisión de Estados Unidos fue María Conchita, quien interpretó al interés romántico de Williams en la película de 1984. Conchita dijo al programa Al Punto, de Univisión, que el actor era una persona que no conocía la malicia y que era demasiado bueno para este mundo pero que de seguro ya estaba contándose chistes con Mazursky, quien falleció también aunque y a quien la actriz y cantante le agradeció haber sido quien al seleccionarla le permitió trabajar en dicho proyecto.
Hablando de muertes naturales, fue a consecuencia de un infarto masivo que falleció a los 89 años de edad una de las últimas divas de la Epoca de Oro de Hollywood, Lauren Bacall, quien debutó con el pie derecho a los 20 años de edad en la industria del cine en el clásico Tener o No Tener (Howard Hawks, 1944) donde conoció a quien sería su pareja en otros clásicos más así como en la vida real, Humphrey Bogart. Del género del cine negro Lauren Bacall pasó al grandioso colorido del Cinemascope en clásicos como Cómo Pescar a un Millonario (Jean Negulesco, 1953) siguiendo activa cuando menos hasta cinco décadas después cuando bajo las órdenes de nuevos talentos del cine como el controvertido Lars Von Trier en Dogville, de 2003, quien aseguran se masturbaba en un cuarto contiguo al de ella.
Para terminar, y ya que hablamos de grandes divas del cine, fue Columba Domínguez, la musa tanto en la pantalla como en la vida real del cineasta coahuilense Emilio Indio Fernández desde que la vio por primera vez siendo todavía una adolescente y bajo cuyas órdenes ganó el primero de dos Arieles de su filmografía como la Mejor Coactuación Femenina de 1947 por Maclovia. Sin embargo, Columba fue musa de otros grandes directores de la Epoca de Oro del Cine Mexicano como Luis Buñuel en El Río y la Muerte, de 1954, e Ismael Rodríguez, quien la dirigió en las nominadas al Globo de Oro y al Oscar Los Hermanos de Hierro, donde también actuó El Indio, y Animas Trujano¨ ambas de 1961.
Lástima que como lo mencionamos en su momento a falta de hacerle un homenaje por su natalicio 110 a El Indio en Coahuila no se aprovechó para hacerle uno también a Columba. Descansen en paz.
Comentarios a: tesse_69@hotmail.com