Los silencios y las pausas, qué hacer cuando no tengo la respuesta o cuando no sé qué quiero en un momento dado

Opinión
/ 21 julio 2024

Esta semana me volvió a pasar. “¿Quieres que lo pongamos de esta manera o de otra? Pregunto para ya hacer el volante.” No sé. Quiero considerar y contemplar, la opción no se me había ocurrido. “Pero necesito saber.” Sí, y necesito saber qué quiero y no sabía que tendría que decidir. ¿Cuántas veces en la vida he respondido ante estos cuestionamientos sin decidir de una manera cuando menos semi-consciente? Evidentemente hay momentos en que hay que decidir, pero creo que hay otras situaciones que requieren un tanto más de consideración. ¿De verdad tengo que responder ahora mismo?

Hay otra opción, divertida a veces. Se me ocurre una idea y la programo. Dentro de unas horas, habiendo pensado, propongo otra cosa, disfrazado de algo que tal vez le queda mejor a la otra parte. La otra parte me responde que no, que prefiere no hacer cambios al plan. Pero yo sigo pensando. El día siguiente aviso que se me ha ocurrido otra opción, la tercera, o la cuarta. Para la otra persona, quien ya estaba bien con la primera propuesta y no ha estado pensando más en ello, significa tener que volver a considerar y pasar tiempo (y una buena carga de estrés) mirando de nuevo algo que ya había tomado por decidido.

Generalmente soy la afectada en estas situaciones. Pasé años de frustración para darme cuenta de que hay quienes elucubran en voz alta. Yo no hago eso, creo. Reniego en voz alta, eso sí, aunque no haya quien escuche. Entonces en esos momentos, cuando alguien me dice que haremos algo de cierta manera, lo escribo en lápiz.

Habiendo tantas maneras de pensar, idiosincracias, necesidades...¿cómo podemos fomentar relaciones y trabajo en conjunto efectivos sin llegar a conflictos y rupturas? No siempre es posible. Y aún así, cuando estoy con alguien a quien le puedo hablar sobre lo que me sucede en el intercambio, hacerlo. Cuando puedo ceder porque no tengo una preferencia importante, hacerlo. Cuando el punto que se toca es algo que me importa y que deseo sostener y no negociar, hablar sobre ello. Y...escribir TODO en lápiz.

COMENTARIOS

NUESTRO CONTENIDO PREMIUM