Nadie puede decirme quién soy, ni diagnosticar mi tipo de personalidad. El trabajo es mío. ¿Me animo?
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He oído hablar de psicoterapeutas y maestros que diagnostican el tipo de persona de sus clientes. Evidentemente, en nuestro trabajo, nos damos cuenta de muchas características de quien acude a nuestros talleres y consultorios. Pero de eso a dictaminar lo que viven en su interior, hay una brecha terrible. “Mi psicólogo anterior me dijo que soy un megalómano.” Tal vez sí, y ¿eso qué? “La maestra del diplomado me dijo que soy eneatipo X.” He conocido “maestros” de eneagrama que no tienen claros sus propios eneatipos. “Me dijo el constelador que tengo una alianza con mi tatarabuela y por eso no puedo encontrar pareja.” Sin comentarios.
Sí señores, estoy criticando a maestros y técnicas que, desde mi parecer, se están manejando de una manera muy osada. Yo doy talleres de eneagrama. Cuando solicité la autorización de mi maestro para impartir lo que había recibido de él (un acto de respeto), me dijo, “Solo te encargo que no diagnostiques eneatipos. Que cada persona haga su trabajo y se descubra desde los procesos de autoconocimientos inherentes en el eneagrama.”
Aún con dieciocho años de preparación, yo no puedo saber qué le mueve a una persona a actuar de cierta manera. Claro que puedo ver sus comportamientos, pero NO puedo saber la motivación interna hasta que trabajemos juntos para descubrirla, y es esa motivación lo que describe una estructura de carácter.
Todos queremos saber el porqué de lo que hacemos, interpretando ese “porqué” como algún evento del pasado que nos ancla en una actitud y nos provoca un actuar. Con eso culpamos a nuestros padres, la iglesia, la cultura, la escuela y hasta los abuelos de ser origen y causa de nuestras fallas y defectos. Vaya manera de quedarnos sujetos al pasado, refugiados en la victimización, y sin responsabilizarnos de nuestras actitudes y reacciones. Qué cómodos. Nos dedicamos a pruebas de personalidad que incluyen saber qué tipo de pan somos, pero no estamos dispuestos a mirar hacia adentro para saber qué tipo de personas somos.
No hay nadie que les puede decir quienes son. ¡Pónganse a trabajar!