NosotrAns: también somos
mujeres y punto

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Nacer “hembra” humana no es sinónimo de ser mujer en Coahuila

11 marzo 2026
NosotrAns: también somos<br />mujeres y punto

¿Qué es ser mujer? No es una definición de diccionario; es la brújula de nuestro tránsito. Históricamente, los feminismos han cuestionado la biología como destino. Simone De Beauvoir sentenció: “No se nace mujer: llega una a serlo”. Con esta frase, De Beauvoir desmanteló la idea de que la anatomía fuera una sentencia de muerte o un manual de instrucciones. Para ella, “ningún destino biológico, físico o económico define la figura que reviste en el seno de la sociedad la hembra humana”. Nacer “hembra” humana no es sinónimo de ser mujer. Es la civilización en su conjunto quien construyen ese “producto intermedio entre el macho y el castrado al que se califica como femenino.”

Pero esta construcción ha tenido grietas. Desde la exclusión de lesbianas por Betty Friedan, hasta la interseccionalidad de Kimberlé Crenshaw, incluso las feministas negras se preguntaron: “¿Acaso no somos mujeres?”. Ellas nos enseñaron a observar los cruces de opresiones.

Hoy, sectores del feminismo pretenden delimitar el ser mujer a nacer con vulva y sufrir violencias específicas a través de esta, convirtiendo el cuerpo en la “evidencia de un delito”. Como forma de deslegitimarnos a las mujeres trans porque nuestro cuerpo no les resulta “evidente”.

¿Pero es solo el cuerpo de las mujeres trans el que no les resulta evidente? ¿No es la violencia estética una forma de controlar los cuerpos de las mujeres? ¿Cuántas mujeres, al verse desnudas frente al espejo no se han preguntado “es acaso este el cuerpo de una mujer”? Definirnos desde la herida nos impone un destino de revictimización y nos quita agencia política.

Siguiendo a Wittig, mujer es una categoría política. Sabernos mujeres es un acto radical de reapropiación de nuestro cuerpo. Es recuperar aquello que nos fue arrebatado de que se nos impuso, basándose en nuestra entrepierna, quiénes debíamos ser, cómo debíamos actuar y a quién debíamos amar. Romper esta imposición nos expone a la transmisoginia que nos margina. Pero hoy nos hacemos visibles; aunque nos dijeron que no, el mundo sí nos pertenece.

Mi llamado es que no desistamos, compañeras. Sigamos luchando para construir una realidad que sea diferente a la que nos impusieron desde siempre. Un mundo donde no tengamos que pedir disculpas por nuestra digna rabia, donde no se nos exija “enseñar la vulva” para demostrar que somos mujeres. Un mundo donde quepamos todas, un mundo en el que también quepamos nosotrans, con toda nuestra complejidad y nuestra diversidad. Cada vez que nos abrazamos y nos reconocemos en la otra, el patriarcado tiembla.

Porque lo que vive una, lo vivimos todas; porque nuestra existencia es símbolo de nuestra resistencia; porque lo personal es político; porque somos mujeres antes que cis, trans, explotadas, etcétera.

Porque somos mujeres y punto.

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Rami K Mejía Cruz
Psicóloga (UAdeC) y activista feminista. Autora de la tesis “Tendedero de la violencia”, en la cual vincula academia y activismo interseccional. Fue la primera mujer trans trabajadora en el Gobierno del Estado de Coahuila (DPIPDC), brindando atención psicológica LGBTTTIQA+ y capacitaciones en materia de inclusión. Colabora en Red Arcoíris en Resistencia. Actualmente es asistente de Presidencia en el Instituto Electoral de Coahuila (IEC). Es ponente nacional en temas de Igualdad, Inclusión y No Discriminación.

Nosotras es un espacio de colaboración dentro de Vanguardia, para conocer opiniones de mujeres diversas, libres, furiosas, críticas, creativas e incontenibles. .

Históricamente, el “nosotros” dominó la opinión pública. El “nosotras” es un gesto de presencia política. No es solo identidad: es disputa por la voz. Cuando una mujer escribe “nosotras”, no pide permiso para representar; se asume como parte de una conversación colectiva.