NosotrAs: Bailando en tacones en una ciudad conservadora
Crear un espacio para bailar también abrió un lugar para la confianza, la libertad y una comunidad de mujeres que aprendió a expresarse sin miedo
A veces abrir camino no significa cambiar las ideas de toda una ciudad, sino crear un espacio donde alguien pueda sentirse libre de ser quien es.
Cuando comencé a dar clases de Heels en Saltillo, sabía que no sería sencillo. No solo porque se trataba de una disciplina nueva para nuestra ciudad, sino porque implicaba entrar en un terreno donde todavía existen muchos prejuicios. En una sociedad con una cultura tradicional y conservadora como la nuestra, ver a mujeres bailando en tacones, explorando su sensualidad y expresándose a través de su cuerpo podía ser interpretado de muchas maneras, y algunas de esas interpretaciones estaban muy lejos de lo que realmente sucedía dentro de un salón de danza.
Para mí, Heels nunca se ha tratado solo de bailar en tacones. Se trata de seguridad, fuerza y expresión; de aprender a caminar con confianza, ocupar un espacio y, sobre todo, dejar de pensar por un momento en cómo nos estamos viendo para comenzar a disfrutar cómo nos estamos sintiendo.
Explicar eso no siempre fue fácil. Al principio hubo comentarios, dudas y miradas, pero también estaba el miedo, la pregunta de si realmente habría mujeres en Saltillo dispuestas a entrar a una clase así. Y sí las hubo.
Llegaron mujeres con diferentes historias, edades y personalidades. Poco a poco comencé a ver algo que no había imaginado: mujeres que al principio no querían verse al espejo comenzaron a bailar frente a él; mujeres que decían “yo no puedo” comenzaron a intentarlo, y mujeres que llegaban preocupadas por equivocarse terminaron celebrando sus avances y apoyando a sus compañeras.
Fue entonces cuando entendí que en Studio 101 no estábamos construyendo solo una clase de baile, sino una comunidad. Un espacio donde una mujer pudiera entrar con miedo y salir sintiéndose un poco más segura; bailar sin tener que justificar su ropa, sus movimientos o la manera en que decide expresarse.
Heels me enseñó que el cuerpo también puede ser un espacio de libertad. Quizá por eso al principio fue tan difícil. Sin embargo, con el tiempo entendí que no necesitábamos convencer a toda una ciudad; necesitábamos encontrar a las mujeres que estaban listas para decir: “Esto también es para mí”.
A veces, los grandes cambios comienzan con algo tan sencillo como una canción, un par de tacones y una mujer atreviéndose a ser ella misma.
Eso es lo que significó para mí llevar Heels a Saltillo: crear un espacio donde pudiéramos sentirnos libres, seguras y poderosas.
Y qué bonito saber que, con cada paso que damos, también estamos dejando huella y construyendo juntas algo nuevo... en tacones.
@pamechvz