NosotrAs: Criar, crear y resistir
Cada vez somos más las madres artistas que alzamos la voz para reivindicar que criar y crear no son caminos opuestos, sino actos profundamente entrelazados
Hace poco, mientras preparaba a mi hija para la escuela, quise recordar cuándo fue la última vez que tuve tiempo para visitar una exposición. Recordé que la última vez que salí a un evento cultural y logré cruzar palabra con un colega, de mi boca sólo salieron temas que parecen espantar a más de uno: maternidad, casa, cuidado. Aunque no asocié mi argumento al cansancio, al hartazgo o a la infelicidad, sino a la brillantez de lo que mi nueva etapa me alentaba a crear, noté que mi oyente bostezó hacia adentro.
“Ser madres o ser libres, cuántas veces se nos ha planteado esta dicotomía. La crianza implica la pérdida de un cierto grado de libertad, pero el problema reside en cuando dicha pérdida de libertad se ve agravada, institucionalizada e instrumentalizada con el objetivo de subordinar a las mujeres” (Esther Vivas, Mamá desobediente).
Esta tensión atraviesa directamente mi experiencia.
Hace tiempo que he aniquilado la idea de que lo que yo crío y creo de puertas para adentro es menos fértil que otros procesos creativos y otros saberes. Destruí en mí la creencia que por años me afligió: “no puedes ser artista y madre al mismo tiempo”.
Cuando por fin abracé mi derecho a desear la maternidad (y la viví), experimenté una transformación radical que me abrió nuevas dimensiones de creación. Fue entonces cuando empecé a cuestionar los límites de las condiciones en que se produce pensamiento y experiencia en la práctica artística, porque nunca me había sentido tan honesta y plena hasta que pude comprender, con el cuerpo, cosas que mi boca aún no alcanzaba a pronunciar. Lo que el sistema artístico me enseñó a temer terminó convirtiéndose en una de las experiencias más fértiles de mi práctica.
Sabemos que esta experiencia no es individual. Desde hace siglos, la maternidad ha sido utilizada como un medio de control sobre las mujeres. El sistema socioeconómico, en su intento por normativizar la reproducción, ha desplazado y silenciado el conocimiento ancestral femenino, delegando estos procesos a la medicina institucionalizada y exponiéndolos al escrutinio y al escarnio públicos.
De ahí surge la necesidad de comprender y visibilizar las vivencias de gestación y crianza como fuentes de conocimiento encarnado. Un intento por replantear el significado de la maternidad como una tesis propositiva, y una defensa firme de la capacidad creadora de las madres artistas.
Y aunque sigue siendo un tabú, ya somos muchas las madres artistas que alzamos la voz, articulando el acto de criar y crear como un gesto de resistencia ante una visión hegemónica que insiste en separar la maternidad de la creación artística. Proyectos como Leaking Women evidencian esta práctica colectiva en la que la maternidad se piensa y se acciona como espacio de producción de conocimiento, no de interrupción.