NosotrAs: Cuando el Estado improvisa, las mujeres sostienen

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La posible decisión de adelantar las vacaciones escolares no solo implicaría mover fechas, exhibe prioridades públicas que podrían pasar por alto tanto la realidad educativa como las tareas de cuidado. Mientras esta medida se plantea, surgen preguntas sobre sus efectos en el aprendizaje, la estabilidad de las infancias y adolescencias, y la carga que, una vez más, recaería principalmente en las mujeres

9 mayo 2026
NosotrAs: Cuando el Estado improvisa, las mujeres sostienen

Janeth Gamboa:

El cambio al calendario escolar, adelantando las vacaciones tres semanas, ha sido presentado como un ajuste derivado de las altas temperaturas y del Mundial de Futbol. Sin embargo, esta decisión va mucho más allá de mover fechas: impacta directamente la organización familiar y, especialmente, la vida de las mujeres.

Desde la perspectiva de género, ninguna política pública es neutral cuando ignora quién asume las tareas de cuidado. En México, siguen siendo principalmente las madres quienes organizan horarios, resuelven el cuidado de los hijos, hijas, hijes y absorben las consecuencias de cambios inesperados. Para las madres trabajadoras esto implica buscar alternativas de cuidado o modificar jornadas laborales; para quienes realizan trabajo doméstico no remunerado, significa una carga aún mayor dentro del hogar.

Lo preocupante es que estas decisiones parecen tomarse priorizando agendas institucionales y deportivas sin considerar sus efectos sociales. Sin olvidar que tanto el Mundial como las altas temperaturas eran situaciones previsibles desde meses atrás. El calendario escolar pudo haberse planeado desde inicios de 2025 respetando los días de clase establecidos por ley, evitando modificaciones abruptas.

Hablar de perspectiva de género también implica cuestionar quién paga el costo invisible de estas decisiones. Y, una vez más, son principalmente las mujeres quienes terminan adaptándose.

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Melva Eugenia Álvarez:

La posible decisión de adelantar las vacaciones escolares en México preocupa porque demuestra que las prioridades del sistema educativo siguen lejos de lo que realmente ocurre dentro de las aulas. Mientras el discurso oficial habla de mejorar la educación y construir “comunidades de aprendizaje”, la realidad es que miles de estudiantes todavía enfrentan problemas académicos y emocionales que no se resuelven reduciendo días de clase.

Después de la pandemia quedaron consecuencias muy visibles. Cada vez es más común encontrar adolescencias con dificultades de lectura, escritura y comprensión, además de poca concentración y desinterés por la escuela. También hay un aumento en problemas emocionales como ansiedad, frustración y falta de motivación. En las infancias ocurre algo similar: muchos niños presentan dificultades para convivir, trabajar en equipo y mantener la atención en clase. Frente a este panorama, la escuela sigue siendo uno de los pocos espacios donde muchos estudiantes encuentran estabilidad, acompañamiento y convivencia diaria.

Por eso resulta contradictorio hablar de “comunidades de aprendizaje” mientras constantemente se interrumpe la continuidad escolar con cambios de último momento. No se puede construir una educación sólida cuando las decisiones parecen responder más a temas administrativos que a las verdaderas necesidades de estudiantes y docentes.

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Janeth Gamboa y Melva Eugenia Álvarez
Janeth Gamboa. Psicóloga y madre, actualmente se especializa en terapia DBT y en género en educación. Intereses que mantienen la visión crítica y humana en temas como la salud mental, la crianza, la educación y las dinámicas sociales.
Melva Eugenia Álvarez. Ingeniera en Logística Internacional por la Universidad Tecnológica de Saltillo, docente de secundaria y bachillerato, y activista social. Actualmente es presidenta de Red Arcoíris en Resistencia, desde donde impulsa acciones en favor de los derechos de las mujeres y de las personas LGBT+. Ha participado en la organización de la marcha del 8 de marzo y forma parte de Orgullo y Dignidad, colectiva organizadora de la marcha del orgullo en junio. Desde la educación y el activismo, trabaja por la construcción de espacios más justos, seguros e incluyentes.

Nosotras es un espacio de colaboración dentro de Vanguardia, para conocer opiniones de mujeres diversas, libres, furiosas, críticas, creativas e incontenibles. .

Históricamente, el “nosotros” dominó la opinión pública. El “nosotras” es un gesto de presencia política. No es solo identidad: es disputa por la voz. Cuando una mujer escribe “nosotras”, no pide permiso para representar; se asume como parte de una conversación colectiva.