NosotrAs: El valor de ser y hacer de todo
Somos tantas cosas a la vez que, entre exigencias y responsabilidades, olvidamos reconocer todo lo que hacemos y también nuestras necesidades
Soy psicóloga de profesión y de corazón, a veces me pregunto cómo sería haber tenido otra carrera profesional y no encuentro una mejor para mí que esta. Pero también soy mamá y me pregunto lo mismo, qué habría pasado si nunca lo hubiera sido, y la respuesta es la misma, no hay nada mejor. Y luego pienso que también soy esposa, pero también hija, hermana, amiga, administradora y hasta organizadora de eventos. Somos tantas cosas a la vez que difícilmente nos damos el tiempo de escucharnos o de voltear a ver todo de lo que somos capaces.
Hoy quiero hablar de NosotrAs, valorando y reconociendo todo lo que hacemos, pero sin buscar la perfección y sin exigirnos cosas imposibles. Sabiendo que está bien si a veces no podemos, está bien si pedimos ayuda, está bien si un día no lo hacemos porque no queremos o porque no podemos, está bien cuidarnos sin descuidar lo que es realmente importante para nosotras.
En mis años como profesional de la salud mental, me he topado con la constante exigencia que tenemos como mujeres, tanto del entorno como de nosotras mismas, que no trabajes tanto porque descuidas a tu familia, que ya trabajes porque no estás haciendo nada, que ya tienes que descansar, que ya descansaste demasiado, entre otras muchas cosas. Y sí, tal vez algo de todo eso sea verdad, pero es importante ser conscientes de que, conforme pasan los años, todas y cada una de NosotrAs cambiamos, por lo tanto, nuestras prioridades también cambian, nuestras actividades y formas de pensar cambian, y eso también está bien y es parte de la vida. No tenemos que hacerlo perfecto, solo tenemos que tomar en cuenta nuestras necesidades también.
No es del todo malo ser multifuncional, lo que es realmente malo es que rara vez nos damos el reconocimiento porque lo esperamos de otros, y eso puede o no llegar, y entonces, ¿en dónde queda todo aquello? También podemos llegar a sobresaturarnos de actividades que no nos corresponden y convertirlas en nuestra responsabilidad, lo que nos lleva a sentirnos muy agotadas, ansiosas y sin muchas ganas de hacer lo que realmente es nuestro.
Por estos y otros tantos motivos, hoy quiero hacer pública mi admiración a todas aquellas mujeres que son y hacen de todo, gracias. Las valoro, respeto y reconozco enormemente. Nunca olvides hacerlo tú también de vez en cuando.
Que siempre seamos esas animadoras de nuestra vida, de nuestros aciertos y nuestros errores, para que, cuando llegue el momento, podamos decir, eres y fuiste suficiente.