NosotrAs: Escribirnos norte
Las escritoras del noreste han estado aquí. El reto es encontrarlas, nombrarlas y hacer que sus palabras permanezcan
¿La cultura termina donde empieza la carne asada? Definitivamente no: aquí se escribe, pero a veces resulta poco claro el proceso de dar a conocer qué construye entonces la cultura literaria en territorios ganaderos. Es complicado voltear hacia atrás y encontrar huellas de nuestras letras como mujeres norestenses; es un camino lleno de tumbos y espejismos. No hay fechas claras, las publicaciones se perdieron, las autoras son fantasmas.
Durante las clases de Seminario de escritoras del noreste, con las compañeras descubrimos que no conocemos tanto de nuestra literatura como pensábamos. Ninguna pudo nombrar siquiera a una autora saltillense del romanticismo o del siglo XX o de alguna otra época, y aunque nos sentimos culpables, sabemos que esto no es casual, sino que se debe a una pobre mirada a lo que se trabaja por estos rumbos, incluso de algunas personas de estos rumbos. Peor si quienes hacen ese trabajo escritural son mujeres... El poco registro, una centralización de la cultura en el centro del país y un machismo imposible de ignorar son las bases de este problema.
Revista Las Amantes decidió que no debíamos esperar otros cien años para buscar a todas nuestras poetas y narradoras desperdigadas por esta amplia estepa, así que nos dimos a la tarea de encontrar y difundir a escritoras norestenses como Victoria Garza Villarreal, María Suárez de Alcocer, Rosa de Castaño, y contemporáneas como Nora Coss, Claudia Berrueto y Claudia Luna Fuentes, entre muchas otras.
Sin embargo, nuestro trabajo no se limita al archivo. El pasado julio publicamos nuestra primera convocatoria para la revista digital Capirotada, en la que recibimos colaboradoras para las áreas de Crónica adobada, Asado de cuento, Poesía de la barda, Cabrito [correspondencia] y escritura desechable. Este número se publicará durante el mes de septiembre del presente año.
Como una de nuestras aportaciones para y desde este proyecto, creamos un pequeño apartado, como antes mencioné, llamado “Escritura desechable”. El título es una pequeña ironía, pues no creemos que ninguna escritura sea tal. Todo texto nace de una necesidad, cualquiera que sea, y resiste. Nombra y posiciona. Sabemos que esto no es así, por diversas razones, para muchas revistas o premios literarios, así que decidimos aceptar todos aquellos textos que no encuentran un hogar, pero que las escritoras crean para ser leídos.
Hacernos de espacios y decir este suelo, esta gente, estas palabras son mías, es la resistencia de las artistas y pensadoras que en los últimos años se ha vuelto más fuerte. Escribir y leer en una ciudad de industria automotriz supone una aversión total a los deberes sociales, pero hemos aprendido a caminar este sendero árido, en comunidad.