NosotrAs: La urgente necesidad de reconocer el cuidado como un derecho humano
El cuidado debe dejar de ser una obligación impuesta a las mujeres para convertirse en un derecho humano reconocido y garantizado por el Estado
Cuidar debería ser una elección y no una obligación por el simple hecho de ser mujer. Esta situación ha sido impuesta por un sistema patriarcal que sigue imperando aún en estos tiempos. Según datos del INEGI, la mayoría de las personas que ejercen labores de cuidado son mujeres. Esto ha provocado deserción de los trabajos formales y remunerados, abandono de los estudios, vivir bajo un estrés constante, no contar con seguridad social, carecer de tiempo para el autocuidado y una marcada desigualdad de género.
A pesar de que en los últimos años se han promovido programas y acciones públicas orientadas a reconocer esta labor, los avances siguen siendo insuficientes. En el caso específico del estado de Coahuila, han existido avances legislativos al establecer que, en los juicios de divorcio, si uno de los cónyuges se dedicó durante el matrimonio, de manera preponderante, al cuidado de sus hijas e hijos, así como a las labores domésticas, puede solicitar el pago de una pensión compensatoria o una compensación económica. Aunado a ello, la Ley para la Familia del Estado de Coahuila contempla el trabajo de cuidados como una aportación económica que las y los juzgadores están obligados a observar bajo el principio de proporcionalidad que rige el pago de una pensión alimenticia.
Sin embargo, estos esfuerzos resultan aún insuficientes frente a la dimensión de esta problemática. La ausencia de un reconocimiento constitucional explícito del derecho al cuidado ha limitado la construcción de una política de Estado integral, articulada y con enfoque de derechos humanos.
Es por ello que, a través de estas líneas, doy voz a las mujeres cuidadoras y exhorto a los gobiernos federal y estatal a legislar en cada entidad federativa para establecer el cuidado como un derecho humano, con el fin de impulsar la erradicación de esta “tradición” o “costumbre” que asigna a las mujeres la responsabilidad de cuidar.
Contar con un marco jurídico que proteja, garantice y reconozca el cuidado como un derecho humano permitirá crear una cultura reeducativa que visibilice esta labor, distribuya los cuidados de una manera justa y equitativa, reduzca la carga que históricamente ha sido asignada a las mujeres, concilie las labores de cuidado con el desarrollo profesional en trabajos formales y remunerados, promueva una verdadera igualdad sustantiva, fomente la cohesión social y siente las bases para políticas públicas que prevengan formas estructurales de discriminación y violencia de género.
De lo contrario, mientras continúe la ausencia de un mandato legislativo, seguiremos enfrentando limitaciones para articular políticas públicas integrales y perpetuando la concepción del cuidado como una responsabilidad privada, en detrimento de su reconocimiento como un derecho humano.