NosotrAs: Mujeres sin energía
La pobreza energética afecta de manera desproporcionada a las mujeres indígenas y rurales, quienes enfrentan mayores cargas de trabajo y riesgos para su salud para sostener la vida cotidiana
Trabajar en programas de emprendimiento me llevó a Oaxaca, donde conocí a un grupo de mujeres indígenas totoperas que nos compartieron su experiencia como emprendedoras y nos llevaron al lugar donde pasaban horas cocinando totopos sobre fuego y leña para después venderlos.
Nos contaron que dormían apenas tres o cuatro horas, pues debían levantarse muy temprano para cumplir con todas sus labores. Pensé en lo difícil que es ser mujer indígena en la ruralidad, donde trabajar parece no terminar nunca, aunque también se tenga el derecho al descanso, la recreación y el placer.
Mi incomodidad se volvió física cuando una de ellas me invitó a sacar un totopo del horno. No soportaba el humo ni el calor: me ardían los ojos y sentía la cara caliente. Ella se rió, me dijo que ya estaba acostumbrada, lo sacó por mí y me lo ofreció. Yo solo podía preguntarme: ¿Cómo acostumbran el cuerpo a esto?
Aquella experiencia me llevó a cuestionar mi trabajo y estudiar desarrollo global sostenible. Así descubrí la feminización de la pobreza energética: la falta de acceso a servicios energéticos asequibles, limpios y sostenibles que afecta desproporcionalmente a mujeres, especialmente a quienes son indígenas y viven en la ruralidad.
Cuando no hay acceso a energías limpias, cocinar, iluminar y mantener una temperatura adecuada en el hogar exige más trabajo humano. Recolectar combustibles fósiles como la leña, recorrer largas distancias para conseguirla y pasar horas expuestas al humo consumen tiempo, fuerza, salud y ambiente. Inclusive, se ha identificado la contaminación del aire en interiores por el uso de combustibles fósiles como la tercera causa de muerte a nivel mundial (ONU, citada por Sovacool, 2012).
Lo que parece una solución cotidiana para sostener la vida puede convertirse en su amenaza. Las mujeres han cargado históricamente con buena parte de esta tarea: poner el cuerpo y conseguir la energía necesaria para mantener el hogar funcionando, incluso cuando hacerlo deteriora su bienestar (Morales López, 2025; México Evalúa, 2021; Sovacool, 2012).
Hoy entiendo que mi incomodidad no era solo la de alguien que no estaba acostumbrada al humo y al calor. Era también la de reconocer una desigualdad que no había sabido nombrar. Con frecuencia romantizamos a las mujeres indígenas como “luchonas” y preservadoras de la cultura, sin preguntarnos cuánto les cuesta, en tiempo, salud y descanso, sostener la vida y preservar esos saberes.
No basta con reconocer su esfuerzo ni con celebrar su resiliencia. Necesitamos transformar las desigualdades de género que les asignan el trabajo doméstico y les restan energía. Porque ninguna mujer debería tener que acostumbrar su cuerpo al humo, al agotamiento y a la falta de descanso para que la vida de otras personas funcione.
@andreajs_
Referencias
México Evalúa. (2021). Vivir a Oscuras: La Pobreza Energética en México. Obtenido de: chrome-extension://efaidnbmnnnibpcajpcglclefindmkaj/https://www.mexicoevalua.org/wp-content/uploads/2021/12/pobreza-energetica-ok.pdf?rtbref=rtb_cjoydtbhoq7bothp27e_1714633556004
Morales López, Julio Ulises. (2025). La feminización de la pobreza energética. Análisis de necesidades y satisfactores de cocción de alimentos con mujeres indígenas de Oaxaca. Inter disciplina, 13(35), 205-229. Epub 21 de abril de 2025. https://doi.org/10.22201/ceiich.24485705e.2025.35.86501
Sovacool, Benjamin K. (2012). The political economy of energy poverty: A review of key challenges. Energy for Sustainable Development 16, no. 3 (2012): 272-282.