NosotrAs: Prostitución y control social, el caso de Matilde Mora
La historia de Matilde Mora revela los mecanismos de vigilancia, control y exclusión que atravesaron la vida de las mujeres que ejercieron la prostitución
Reconocer el papel de la mujer en la historia ha sido una tarea constante para quienes escribimos sobre ellas. Implica cuestionar una historiografía construida bajo una idea de progreso que no siempre contempla las experiencias femeninas. En el caso de las mujeres que ejercieron la prostitución, esta ausencia resulta aún más evidente, pues sus vidas quedaron atravesadas por mecanismos de vigilancia, señalamiento y control, como es el caso de Matilde Mora.
Michel Foucault, en la Cuarta conferencia de la verdad y las formas jurídicas, plantea la relación entre poder, penalidad y criminalidad dentro de la sociedad disciplinaria. Presenta al criminal como aquel que “damnifica y perturba la sociedad”, convirtiéndose en un enemigo social. Esta concepción permite aproximarnos a cómo determinadas conductas se convirtieron en una amenaza para el orden social. Aunque la prostitución no fuera considerada un delito en sentido estricto, las mujeres que la ejercían fueron sometidas a reglamentos de prostitución, vigilancia, sanciones y formas de exclusión que las colocaron bajo una constante intervención de las autoridades.
El 10 de octubre de 1909, el inspector general de salubridad remitió una carta al presidente municipal de Saltillo, en la que solicitaba intervenir en el caso de Matilde Mora, “quien habitaba cerca de las casas del señor don Miguel de Alcalá”(1). De acuerdo con el informe del doctor A. M. Zertuche, Mora se encontraba infectada de “sífilis en el periodo”, por lo que el inspector solicitó que fuera trasladada al Hospital Civil para recibir atención médica. Sin embargo, esta intervención no se limitó a la enfermedad. En la misma carta se solicitó que sus seis hijos fueran enviados a un asilo bajo el argumento de evitar que pidieran limosna. La autoridad no solo determinó la necesidad de aislar a Matilde para proteger la “higiene y salubridad pública”, sino que extendió su intervención sobre su vida familiar.
Este caso resulta significativo para comprender cómo operaban la criminalización y el control sobre el ejercicio de la prostitución. La condición de trabajadora sexual “enferma” permitió que las autoridades la separaran de su cotidianidad y de su familia. Se puede llegar a la conclusión de que el caso de Matilde no fue un caso aislado y que existieron otras mujeres que experimentaron las mismas violencias y que no han podido ser localizadas. Por eso es necesario contar sus historias, sus vivencias y las violencias por las que pasaron. ¿Qué pasó con los hijos de Matilde Mora? ¿Pudieron ver de nuevo a su madre? ¿Jugar juntos? ¿Comer juntos? No lo sé. No localicé ningún otro archivo que hablara de ellos. Y no volví a encontrar a Matilde.
@olasoymaay
(1) El inspector general de salubridad solicita al presidente municipal de Saltillo ordene se envíe a Matilde Mora al hospital civil por encontrarse enferma de sífilis y que se envíe a sus hijos a un asilo, 10 de octubre del 1909, Archivo Municipal de Saltillo Presidencia Municipal, AMS, PM, c 152-5, L 20, e 18, 1 f