Sobre la posmodernidad y el neoconservadurismo en trabajadores y artistas

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Opinión
/ 4 agosto 2023
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“Ni una catástrofe obligará al cambio de los seres humanos”, algo así lo dijo el filósofo germano-estadounidense Herbert Marcuse en la década de los ochentas. Esto es debido a que la nueva estratificación de la sociedad industrial pauperizada, ha creado, usando a los mismos explotados, una nueva base popular conservadora, que también, curiosamente se suma a sus explotadores y sostiene el sistema inequitativo que prevalece. Aquí van incluso las y los creadores.

Y esto ¿porqué? Porque estamos en la posmodernidad neoconservadora, y ya lo vio usted, es una época caracterizada por la falta de compromiso social, la apuesta al desarrollo individual por encima del colectivo, y la necesidad de pertenencia a una sociedad de consumo, donde el consumo mismo dicta las normas de conducta y por tanto, de dinámicas en el campo de convivencia, el trabajo y la creación.

En este sentido, trabajadores y artistas, también forman parte de la sustancia misma para perpetuar la posmodernidad actual que se afianza en el libre mercado, ese corazón innegable del capitalismo voraz.

Esta ola avasalladora atrapa al arte que en forma general no es propositivo y se suma a la tendencia publicitaria, a la docilidad y a la reproducción de imágenes que se encuentran en Instagram o en los productos que se publicitan. Vueltas a la misma cosa en círculos y en bucles. Sí, vueltas al mismo mecanismo de productos que es reproducido por quienes en actos “creativos”, realizan claras manifestaciones de rendición y adulación a la era posmoderna.

Por otro lado, como dijera Fredric Jameson en su libro “Posmodernidad. La lógica cultural del capitalismo avanzado”, ahora, en la era posmoderna, los propios rasgos ofensivos del arte “desde la oscuridad y el material sexualmente explícito hasta la obscenidad psicológica y las expresiones de abierta provocación social y política” que trascendieron todo lo imaginable en los momentos más extremos del modernismo, ya no escandalizan y no solo se reciben con la mayor complacencia, sino que se han “institucionalizado e incorporado a la cultura oficial de la sociedad occidental”. En este sentido, no “solamente Picasso y Joyce han dejado de ser repugnantes”, sino que ahora se les encuentra bastante “realistas”. Esto como “resultado de la canonización e institucionalización académica del movimiento modernista en general”, ocurrida al final de la década de los años cincuenta.

De acuerdo a Jameson, “la producción estética actual se ha integrado en la producción de mercancías en general”, incluyendo la descontextualización de las obras de Picasso por ejemplo y su reproducción ad infinitum en playeras y en otro tipo de productos. Esto es lo moderno traído al posmodernismo de una forma serial vasta. Por el otro lado, en el arte posmoderno existe una “frenética urgencia económica de producir constantemente nuevas oleadas refrescantes de géneros de apariencia cada vez más novedosa” en donde lo inmanente son las “cifras de negocios siempre crecientes”.

El neconservadurismo opera de tal modo que tanto los trabajadores exhaustos como los creadores sin seguridad social ni derechos laborales en general, se conciben a sí mismos ya fuera de la clasificación de las fuerzas socioeconómicas a las que pertenecen (alguien tiene qué trabajar), ya que este nuevo sistema ha logrado que clases productivas y artistas se conviertan en una masa acrítica, amante de las formas, sin compromiso social, ni ideología alguna (está mal visto), que solamente se reconocen entre sí, a través del consumo de productos y servicios.

Así, trabajadores y artistas defenderán a un sistema que, ni ante la presencia de una catástrofe -como lo dijera Marcuse-, podrá cuestionarse ni proponer cambio alguno. Esto es el juego claro del mercado en el que estamos todos. El vocablo “posmodernidad”, de raíces latinas, tiene el prefijo post que significa después, y modernus que refiere a reciente o actual. más el sufijo dad que significa cualidad.

Claudia Luna Fuentes. (Monclova, Coahuila, 1969). Miembro del Sistema Nacional de Creadores de Arte (2024-2027). Es licenciada en ciencias de la Comunicación por la Universidad Autónoma de Coahuila, Maestra en Historia Contemporánea por la IBERO Saltillo y doctora en Ciencias y Humanidades para el Desarrollo Interdisciplinario por la Universidad Autónoma de Coahuila.

Entre sus libros de poemas figuran Amenazado y brillante (Mantis Editores, México 2025), Donde la piel (Mantis Editores y CONARTE, México 2019), Carne para las flores, antología personal (Aullido libros, España 2011), Ruido de hormigas (Gatsby Ediciones, México 2005) y Casa de sol (FECA-CONACULTA, 1995). Entre otras antologías, aparece en el Anuario de poesía mexicana (Fondo de Cultura Económica, 2006), en Hacia un azul imposible (CEPE-UNAM/El tapiz del unicornio, 2023) y en Semillas de Nuestra Tierra. Muestra Ecopoética Mexicana (Grupo de Investigaciones Poéticas de la Madre Tierra y Cactus del viento, 2023).

Entre las revistas en las que ha publicado, destacan Southwest review, Dallas TX volumen 109, número 2; la revista de poesía contemporánea de Valencia 21veintiúnversos y Lichtungen, en el apartado Literatura del norte de México. Sus poemas traducidos, se imprimieron en muro en el Instituto Cultural de México en París, acompañando esculturas de Avelina y Alejandro Fuentes Quezada en la exposición Extinción Continua (2021). Fotografías medioambientales y video poemas fueron exhibidos en la Galería Mohammed Drissi, en Tánger (2021). Participó en una mesa literaria y en la muestra de arte visual coahuilense titulada Segar el mar con un poema visual, dentro del 49 Festival Cervantino (2022). Una selección de poemas sonoros trabajados alrededor del poema Piedra de Sol, de Octavio Paz, se dejaron escuchar en el Memorial Marie-José Tramini y Octavio Paz, en el Colegio de San Ildefonso, dentro del Festival Naturaleza y Poesía 2023 organizado por la Cátedra Extraordinaria Octavio Paz.

En junio de 2024 fue invitada por la Universidad de Varsovia a compartir sus procesos creativos. Fue becaria del FONCA, FORCA y PECDA. Parte de su poesía ha sido traducida al árabe, francés, alemán, inglés y polaco. Hasta el día de hoy se desempeña como directora de divulgación científica y proyectos en el Museo del Desierto, de Saltillo, Coahuila, México, donde es integrante fundadora. Parte de su trabajo se encuentra en el portal virtual www.thenatureofcities.com, al lado de artistas medioambientales del mundo y en sus sitios https://claudialunafuentes.com

IG: @clunafuentes

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