‘El Discípulo’ / ‘El Invitado de la Boda’

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/ 1 julio 2021

Hoy inicia oficialmente la segunda mitad del 2021, y es por esta razón que algunas publicaciones dedicadas al cine realizaron listas de las mejores películas estrenadas durante la primera mitad del año.

Es así como, por ejemplo, Indiewire incluyó en la suya desde películas ganadoras del Oscar a lo mejor en cine del 2020 como “Judas y el Mesías Negro”, de Shaka King, que tuvo su estreno híbrido en Estados Unidos tanto en salas de cine como en HBO Max a principios de año y en estos espacios recomendamos en su momento al estrenarse en los cines de Saltillo tras la ceremonia de los Oscares a fines de abril pasado, pero también otros filmes de menos perfil pero no menor trascendencia como uno que se estrenó a nivel mundial incluyendo a México por Netflix el 30 de abril pasado precedido por un par de importantes premios ganados en el Festival Internacional de Cine de Venecia del 2020.

Este filme lleva el título de “El Discípulo” y nos lleva a conocer a Sharad Nerulkar (Aditya Modak), un joven hindú que ha dedicado su vida en convertirse en el vocalista de melodías conocidas como “ragas” que mantienen la tradición de la música clásica de aquel país y para ello sigue al pie de la letra la disciplina de varios de sus mentores entre los que se encuentran su gurú y su padre. Sin embargo, con el paso de los años, y varios frentazos que se da Sharad en el proceso, llega a un punto en el que se cuestiona si en verdad su verdadera vocación es la que ha seguido todos esos años o en su defecto aprovechar, por ejemplo, la moda de “reality shows”, que pudieran darle fama y fortuna en lugar de la vida de privaciones a la que parece conducirle la ejecución del arte musical que practica.  

Como mencionamos al inicio de este comentario, “El Discípulo” es una película que en a pasada edición del Festival Internacional de Cine de Venecia ganó los premios FIPRESCI de la Crítica Internacional así como el del Mejor Guion para su también director Chaitanya Tamahne, y es que nos introduce a la manera de la búsqueda del personaje por cimentar su vocación musical, lleva al espectador desde conocer la cultura de las ragas y los artistas que las interpretan, hasta esa crisis que todo artista sufre en el momento de su propia evolución al enfrentarse a un mundo que cada vez parece más limitado a condicionarlo a una mera mercancía comercial y demeritar de pronto desde el valor artístico de toda obra hasta a todos aquellos que lo han mantenido vivo hasta la fecha.

“El Discípulo” es, además, otra muestra enaltecedora de la diversidad del cine hindú del que como cinéfilos hemos sido desde la obra de uno de sus grandes exponentes como el maestro Satyajit Ray hasta la reciente nominada al Oscar al Mejor Guion Adaptado del 2020 “Tigre Blanco”, de Ramin Bahrani, estrenada también por Netflix, pasando por la máxima ganadora de Oscares del 2008 “Quisiera ser millonario”, que aunque dirigida por un británico Danny Boyle, dio al mundo su propia visión de un Mumbai contrastante entre la pobreza y la riqueza que pudiera dar el triunfo en un “reality show”.

Ya que hacemos mención de este último filme, su protagonista Dev Patel es precisamente su versatilidad histriónica lo más rescatable de un reciente estreno en Amazon Prime de la autoría de otro destacado cineasta inglés como Michael Winterbottom el cual lleva el título “El Invitado a la Boda” (“The Wedding Guest”, 2018), que aunque no es de lo mejor en la filmografía de los dos, es un thriller palomero donde Patel encarna el título como el invitado a una boda donde se roba a la novia.

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