Alfonso Durazo, próximo titular de la Secretaría de Seguridad Pública / Foto: Especial
A 24 horas de que se cumpla de una semana de que presuntos integrantes del Cártel de Sinaloa desplegaran una estrategia armada inédita para liberar a Ovidio Guzmán de manos de fuerzas federales en Culiacán, Sinaloa, el responsable de la seguridad pública en México, el Secretario Alfonso Durazo Montaño, dijo que no dejará el cargo porque “estos puestos no se renuncian, se asume la responsabilidad”

Alfonso Durazo Montaño, titular de la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana (SSPC) del Gobierno de México, no se va. A casi una semana de lo ocurrido en Culiacán, Sinaloa, donde un grupo armado del Cártel de Sinaloa puso en vilo a una ciudad entera para liberar Ovidio Guzmán López, hijo del capo Joaquín, “El Chapo”, Guzmán Loera, el responsable de la seguridad pública del país afirmó este miércoles que no dejará su cargo. “Estos puestos no se renuncian, se asume la responsabilidad”, comentó el político sonorense.

El funcionario federal fue entrevistado luego de asistir este miércoles al Senado de la República, donde se entregó la medalla Belisario Domínguez a la luchadora social doña Rosario Ibarra de Piedra.

También este miércoles, la Cámara de Senadores llamó a comparecer a Durazo Montaño para que ofrezca un informe escrito sobre la liberación de Ovidio Guzmán, hijo de “El Chapo” Guzmán.

El Senado solicitó al Secretario federal que explique “a la brevedad” los hechos suscitados el pasado 17 de octubre en Culiacán, Sinaloa. Además, la Mesa Directiva determinará si el funcionario comparecerá ante el Pleno o en comisiones.

“Requirió al funcionario que presente por escrito, a la brevedad, un informe detallado sobre los hechos suscitados el pasado 17 de octubre, en Culiacán, Sinaloa, salvaguardando la información clasificada como reservada o confidencial”, expuso la Cámara de Senadores.

Alfonso Durazo dio un informe sobre los enfrentamientos armados en Culiacán, Sinaloa, el 17 de octubre de este año. | Foto: Especial

El pasado 17 de octubre, comandos del narco lanzaron una oleada violenta de bloqueos y balaceras en la ciudad de Culiacán, después de la captura de uno de los hijos del narcotraficante Guzmán Loera.

Los bloqueos de los sicarios, presuntamente gente del Cártel de Sinaloa, se extendieron a las salidas de la ciudad, que quedó prácticamente cercada con gente resguardada en sus lugares de trabajo y en sus casas y la actividad comercial suspendida.

El Gobierno del estado de Sinaloa llamó a la población “a mantener la calma, a no salir a las calles” ante lo que calificó como “hechos de alto impacto” que se presentaron en esa ciudad.

Por la noche, el Gabinete de seguridad pública federal anunció que Ovidio Guzmán había sido detenido por unas horas y luego soltado, como consecuencia de un operativo fallido y que no dimensionó la respuesta de los criminales. Las críticas de la opinión pública se concentraron en Alfonso Durazo, quien hasta ahora sigue siendo cuestionado por el fracaso en esa estrategia.

Un día después, en Nochixtlán, Oaxaca, el Presidente López Obrador consideró que de no haber actuado distinto a como se actuó en Culiacán, los mexicanos no tendríamos “tranquilidad espiritual”.

“No estaría yo, como estoy ahora, y como están en Culiacán, y todos los mexicanos no estaríamos con esta tranquilidad espiritual, porque quién sabe cuántos hubiesen perdido la vida”, dijo el Jefe del Ejecutivo federal.

AMLO comentó que a pesar de que los partidarios del uso de la fuerza critiquen la actuación de se Gobierno, “nosotros vamos siempre a respetar la vida de todos los seres humanos”. “No es que ahí están unos delincuentes, y a reprimir. No, no somos dictadores, no somos tiranos”, añadió.