Son los discos que han marcado un antes y un después en la música."Blue", es considerada la obra maestra de Joni Mitchell, que celebra sus 50 años como una de las obras más veneradas de los años 70.

Pocos discos marcaron realmente un antes y un después en la música popular. Y, por desgracia, menos aún con firma de mujer. "Blue", la obra maestra de Joni Mitchell, cumple 50 años como una de las obras más veneradas de los años 70.

La canadiense siempre recuerda que sus compañeros de profesión se sintieron abrumados por la honestidad de sus letras y su particular sonido. Quizás la frase que mejor resuma su reacción fue la que propinó Kris Kristofferson tras escucharlo por primera vez: "¡Joni! Guárdate algo para ti".

Publicado el 22 de junio de 1971, "Blue" significó un punto de inflexión para el grupo de cantautores que sumaba a figuras como Bob Dylan, James Taylor, Leonard Cohen y Janis Joplin.

El álbum se cita a menudo como uno de los mejores discos de la historia. La revista Rolling Stone lo ubicó en la tercera posición de su último listado, mientras que la radio pública estadounidense (NPR) lo calificó como el mejor álbum jamás grabado por una mujer.

"La respuesta inicial fue crítica, mayoritariamente de chicos cantautores. Era como si Bob Dylan se hubiera pasado a la electrónica. Tenían miedo. ¿Era contagioso? ¿Tenemos que ser así de honestos ahora? Me decían: 'Joni, nadie va a versionar tus canciones, son demasiado personales'", recordó la compositora en una entrevista reciente con Los Ángeles Times.

El medio siglo del disco se ha vivido en la industria musical como un acontecimiento. The New York Times y Rolling Stone publican esta semana retrospectivas y reportajes del trabajo, cuya nota media en el conjunto de reseñas no baja del 10. 

El Times lo define como "uno de los puntos de inflexión y pináculos de la música popular del siglo XX" y recoge declaraciones de artistas sobre la influencia que ha tenido en sus carreras. Especialmente para ellas: Björk,

Taylor Swift, Norah Jones, Haim, Lana del Rey... no dudan en alabar a la artista.

Tras participar en un disco homenaje, Björk dijo de Mitchell que en "un mundo musical gobernado por hombres, ella fue la única (excepto quizás Kate Bush) que creó un universo exclusivamente femenino con intuición, sabiduría, inteligencia, destreza y coraje".

Mitchell abrió sus emociones en canal, recitó todas las fases del enamoramiento, la soledad y el rechazo desde una perspectiva femenina que se había escuchado pocas veces en la radio.

Pero la cantautora no solo revolucionó el folk y la canción de autor en contenido, también en forma. Produjo "Blue" por su cuenta, como hizo con todos sus discos excepto el primero "Song to a Seagull", producido por su amigo David Crosby.

"Entonces no había mujeres productoras. Y tampoco probó muchos arreglos musicales diferentes. Así que era muy singular. Hay pocos discos que cambian tu vida", describió Rosanne Cash.

"Blue" continúa fascinando también por su sonido. Es prácticamente imposible replicar sus acordes, ya que la artista utilizó más de 50 afinaciones diferentes a lo largo de su carrera.

Mitchell tenía la mano izquierda debilitada por la polio, una circunstancia que también la llevó a desarrollar una particular forma de punteo y un interés por los acordes abiertos, más propios del género blues que luego exploraría.

"Solo recuerdo encontrar las canciones increíblemente desafiantes, luego me relajaba y de repente me daba cuenta de que en realidad eran bastante simples", recordó Stephen Stills (Crosby, Stills, Nash & Young).

"Estaba absolutamente loco por ella. Tenía esta cosa que era etérea y hermosa y con los pies en la tierra y amorosa y dura. Y dedicada a su arte", añadió.

Mitchell compuso "Blue" años después de dar a su hija en adopción, durante un viaje por Europa que supuso un parón en su carrera. Visitó España, Francia y pasó unos meses en la comuna hippie de Matala, en Grecia.

Durante esos meses dedicó canciones a su hija, "nacida con la luna en cáncer, elige un nombre al que responderá" ("Little Green"), a California, "soy tu mayor fan, California, llego a casa" y a las contradicciones del amor "como vino santo, sabes tan amargo y tan dulce" ("A Case of You").

A sus 77 años, Mitchell reside en Los Ángeles, donde permanece alejada de la vida pública tras sufrir en 2015 una hemorragia cerebral por la que tuvo que volver a aprender a caminar.

"Se fue", confesó en su última entrevista cuando se le preguntó por su voz. "Blue" es aún más irrepetible.