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Muchos acuden a la consulta del psicólogo por otras cosas, pero acaban diciendo que tienen que arreglar la autoestima

Si la percepción sobre nosotros mismos está desequilibrada y nos valoramos por debajo del aprobado, nuestro desarrollo vital se puede ver limitado. Unos padres sobreprotectores o expectativas con el listón muy alto son algunos de los desencadenantes de una frágil autoestima.

“Hay que tener una autoestima equilibrada (la sobrestima también es un problema), para poder ir construyendo tu proyecto de persona: pensar cómo eres, cómo te relacionas, cómo disfrutas el ocio, cuáles son tus capacidades intelectuales, la autoestima sexual, cómo te desenvuelves en el día a día…En definitiva, tener un concepto claro de ti mismo, algo que es difícil”, señala la psicóloga Julia Vidal.

Aunque las experiencias vitales pueden ir modulando nuestra autoestima, siempre existe una “percepción en esencia de quiénes somos y lo que valemos”, apunta.

Aunque la autoestima como tal no suele ser el motivo primario cuando alguien acude a la consulta del psicólogo, al final siempre surge entre otros problemas emocionales.

“Algunas personas vienen porque reconocen y quieren tratar su baja autoestima, pero la mayoría lo que tienen esdepresión y sienten que no valen nada, no tienen motivación. 

Muchos acuden a la consulta del psicólogo por otras cosas, pero acaban diciendo que tienen que arreglar la autoestima, señala la especialista.

Por eso es importante llegar al fondo de la cuestión. “Lo primero –añade- es entender de dónde viene la baja estima para no dar palos de ciego. Los psicólogos sabemos qué piezas hay que colocar en primer lugar, con menos esfuerzo consigues más y no pasas años de tu vida pensando que no vales”.

La psicóloga considera que una vez delimitadas las causas de la baja autoestima hay que trabajar sobre cada una de ellas. Por ejemplo, analizar las expectativas y ajustarlas a objetivos realistas o tratar la depresión o la ansiedad.

“Es tan importante reconocer nuestras cualidades con una mirada limpia, pero también mirar a nuestros defectos y  limitaciones y aceptar que somos personas normales y por eso somos imperfectos, cometemos errores, no vamos a conseguir todo lo que queremos y que no pasa nada, porque está dentro de la normalidad. Muchas de las personas tienen una baja autoestima porque no aceptan esos errores y se fijan en ellos y no valoran lo que tienen de bueno”, afirma Julia Vidal.

Además de reconocerse asimismo, es importante tomar la iniciativa, ser activo, actuar.

“Si tendemos a procrastinar, si no hacemos cosas, no sabremos si somos capaces. Hay que arriesgar en algunos casos y activarte en otros”, apunta la psicóloga.