La silla está diseñada para que los hombres tengan que mantener las piernas cerradas debido a su forma, también creó otra silla con una división de madera en el centro, para alentar a las mujeres a sentarse con las piernas separadas

Que la persona sentada a tu lado abra de más las piernas, no solo es incómodo, también es una violación al espacio personal.

Y aunque todo, absolutamente todo, está mal con el manspreading, los hombres suelen poner pretextos para no cerrar las piernas.

Algunos dicen que se lastiman los testículos y otros, que necesitan tener su zona íntima ‘fresca’ para favorecer la producción de esperma, sin embargo, está biológicamente comprobado que sentarse con las piernas cerradas no les causa ningún daño.

Aún así, sigue siendo un problema al que nosotras nos enfrentamos todos los días. Por ello, Laila Laurel, de 23 años, creó una inusual silla a la que nombró ‘Una solución para el manspreading’.

La silla está diseñada para que los hombres tengan que mantener las piernas cerradas debido a su forma, también creó otra silla con una división de madera en el centro, para alentar a las mujeres a sentarse con las piernas separadas.

"Con mi conjunto de sillas esperaba llamar la atención sobre el hecho de cómo se sientan hombres y mujeres e inspirar la discusión sobre el tema”, dijo la diseñadora.

Y vaya que lo logró, pues sus diseños han dividido opiniones, mientras algunos aplauden la iniciativa, otros señalan que todo iba bien hasta que decidió 'obligar' a las mujeres a sentarse con las piernas abiertas e invadir el espacio del otro, pues es justo, el comportamiento que criticaba.