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Cientos de trabajadores en EU enfrentan una dolorosa elección: aprovechar la oferta para trabajar en otra fábrica, posiblemente a cientos de kilómetros de distancia, incluso si eso significa dejar atrás a sus familias, sus hogares y todo lo que han construido. O quedarse y arriesgarse a perder trabajos bien remunerados

TOLEDO, Ohio, EU.— Cientos de trabajadores en cuatro plantas de General Motors programadas para cerrar este año enfrentan una dolorosa elección: aprovechar la oferta de la compañía para trabajar en otra fábrica, posiblemente a cientos de kilómetros de distancia, incluso si eso significa dejar atrás a sus familias, sus hogares y todo lo que han construido. O quedarse y arriesgarse a perder trabajos bien remunerados.

El fabricante de automóviles dice que casi todos sus obreros en Estados Unidos con empleos en peligro tienen trabajo esperándolos. Muchos de las fábricas seleccionadas en Michigan, Ohio y Maryland ya se han transferido voluntariamente a plantas en el Medio Oeste y el Sur, sin querer arriesgarse.

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Otros todavía están agonizando por la decisión, sin saber si vender sus casas o aferrarse a la esperanza de que sus plantas puedan reabrir.

El fabricante dice que los cambios anunciados en noviembre son necesarios para reducir costos e invertir en nuevos vehículos. Los cierres de la planta aún deben negociarse con el sindicato, lo que da a los trabajadores un poco de esperanza.

“Esto es como un juego de ajedrez”, dice Anthony Sarigianopoulos, quien tiene 25 años trabajando en la planta de Lordstown, Ohio, donde a finales del mes se dejará de ensamblar el Chevrolet Cruze. Tiene dos hijos en primaria y es divorciado.

Sarigianopoulos no quiere mudarse a menos que se vea obligado a transferirse y va a quedarse en el suburbio de Youngstown donde creció para ver si en la misma planta llega a ensamblarse otro vehículo.

Andrea Repasky no tenía tantas opciones. La mujer de 42 años aceptó trasladarse de Youngstown a un nuevo empleo en Indiana porque es sobreviviente de cáncer de seno y existe el riesgo de que la enfermedad regrese. “No podría permitirme quedarme sin mis prestaciones de salud”.

“Mi objetivo era estar a distancia en carro en caso de que, Dios no lo quiera, le pase algo a mi familia”, dijo Repasky, quien reconoce que la decisión fue más fácil porque no está casada ni tiene hijos.

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