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El periodista y autor de ‘No se mata la verdad’ habló con VANGUARDIA sobre la presente realidad del ejercicio del periodismo en México

El ámbito periodístico nacional está inmerso en una serie de vicios, actos de corrupción y malas prácticas que han expuesto a los practicantes de este oficio a muchos riesgos en su labor, desde condiciones laborales precarias hasta asesinatos.

La libertad de expresión en México está amenazada por estos factores, y el periodista Temoris Grecko reconoce la existencia de los mismos. Es así como en su libro “No se mata la verdad” (Harper Collins, 2020) expone estas realidades y aborda no solo las muertes, sino también la perspectiva de género, las irregularidades y contradicciones de líneas editoriales subordinadas al capital e, inscrito en este periodo, los nuevos retos que surgieron con la pandemia. En entrevista, nos habló sobre sobre estos temas además de que continuó la discusión en torno al tema del manejo que Sanjuana Martínez hizo de la agencia Notimex.

 

¿Observas progreso en las medidas para garantizar la seguridad de los periodistas en México?

“Unos pocos casos, realmente muy pocos, han registrado algunos avances, sobre todo en casos de alta significación como los de Javier Valdés y Miroslava Breach, pero ocurre lo mismo que en el pasado; el alcance de la mano de la justicia se limita a los autores materiales y no a los intelectuales que es lo más importante, a quien dio la orden. Entonces mientras no se llegue a los autores intelectuales esos quedan en la impunidad.

Más allá de las polémicas que López Obrador sostiene con medios de comunicación y con periodistas hay un discurso oficial de mayor compromiso con la libertad de expresión pero está teniendo poco impacto y a nivel estadístico el año pasado hubo más agresiones, de acuerdo a la documentación que han hecho organizaciones por la libertad de expresión, contra periodistas que en años anteriores y en cuanto a crímenes fatales, asesinatos, México ocupó, entre todos los países del mundo, el primer lugar en donde más matan periodistas”.

 

¿El presidente de México, o los gobernadores de los estados, han demostrado interés en abordar la problemática de la violencia contra periodistas?

“De parte de los gobernadores de los estados no he visto a uno solo del que se pueda decir algo bueno. Quizá por ahí se me escape algo bueno, pero en realidad los gobernadores traen una retórica y una práctica que son nocivas para la libertad de expresión y el que sí intenta mantener ese discurso es el presidente.

Si sus confrontaciones discursivas se dieran en el marco de un mejoramiento de la libertad de expresión, si estuvieran dejando de matar periodistas, si las agresiones estuvieran claramente a la baja pues entonces estaría bien, que mantenga su derecho de réplica, pero el tema es que esto no se está viendo. Mientras él se pelea todos los días en la mañanera en la calle siguen asesinando y agrediendo periodistas.

Muchos medios le dan constante cobertura a las peleas que el presidente tiene con los mismos medios y periodistas. ¿Esta postura afecta la discusión y avances en torno al tema?

“Yo veo ahí una contradicción importante en algunos medios. Los medios se quejan de que el presidente hable todos los días, se quejan de que hable tanto, creen que es demasiado protagonismo, pero al mismo tiempo esos mismos medios están dándole todo el espacio a todo lo que dice el presidente. No un espacio contenido o limitado, sino que lo llevan en primera plana; por ejemplo El Universal, todos los días, pone la mañanera completita en vivo, entonces ese mismo periódico es el que se queja de la mañanera. Entonces hay como una queja que no se sostiene porque ellos mismos lo promueven y además se benefician de ellos en la medida que le da alcance al público interesado.

Yo creo que hay un desgaste del presidente en tanto físico, al tener que estar tanto tiempo en esos eventos, y también creo que no tiene que estarse peleando diario. Pierde demasiado tiempo y hay asuntos vitales como para que se esté peleando con Carlos Loret de Mola todos los días.

Y es productivo para ambas partes, porque mantiene a su base de simpatizantes movilizada y es también productivo para los rivales mediáticos del presidente. La publicidad que se está llevando Reforma, El Universal, Loret de Mola y otros parecidos, es impactante. Si Peña Nieto hubiera hablado en su sexenio todos los días de Proceso o de Aristegui, la gente de ventas de Proceso tendría que haberle hablado a Presidencia para agradecer la atención. Es un juego en el que uno y otros participan, se quejan y representan papeles a pesar de que saben que todos están sacando beneficio de ello”.

¿De qué manera afectó la pandemia al ejercicio periodístico en el país?

"Por un lado afectó en la precariedad que están los periodistas. A muchos de ellos se les recortaron los sueldos, los mandaron a sus casas, lo cual significa que gastos que hacía la empresa como de luz o equipo, ahora los tienen que hacer ellos, pero a mí me parece que lo más grave es el riesgo que han tenido que tomar al darle cobertura a la pandemia, al ir a los hospitales, funerarias; están asumiendo riesgos grandes y en la mayoría de los casos los medios no han asumido el papel de apoyo que les corresponde dándoles el equipo necesario, estableciendo las medidas de precaución y no les están dando seguros médicos y de vida por el nivel de alto riesgo que están enfrentando.

Si Notimex continuara activo, ¿habría afectado la perspectiva mediática de la pandemia que desde el gobierno se planteó?

“Cuando Sanjuana Martínez tomó protesta de inmediato convirtió Notimex en un ariete de golpeó contra personas y funcionarios, sobre todo mujeres, contra personas que le desagradan; desde periodistas hasta funcionarias públicas del gobierno al que ella misma pertenece y de ninguna forma vimos una agencia que se comprometiera a cumplir con las tareas informativas esenciales que tendría que tomar una agencia pública.

No lo hizo, no creo que hubiera aportado en realidad mucho en la pandemia, y lo que sí es que ahora es una empresa que va al naufragio. Todos sus clientes la han abandonado, está acumulando más pasivos, tiene a trabajadores en huelga desde hace un año y tres meses y esos trabajadores a ellos se les tendrán que pagadores los adeudos y la liquidación, porque dudo que Notimex reviva.

 

Con la tendencia que observas, ¿qué esperas para la lucha por garantizar la libertad de expresión en el país?

“Yo no espero mucho en el presente sexenio. No espero que cambien las cosas ni para bien ni para mal. Durante los procesos electorales los países también son víctimas de la violencia que se ha incrementado en ellos pero fuera de eso no creo que haya avance. De nuevo, tal vez en algunos casos puntuales, emblemáticos, veamos resultados en los procesos judiciales pero la Fiscalía Especializada para la Atención de los Delitos Contra la Libertad de Expresión, que es la que persigue los crímenes contra periodistas no tiene fondos, no tiene gente, ni siquiera veo voluntad real como para ir avanzando en el combate a la impunidad.

Entonces yo creo que vamos a llegar al final del sexenio más o menos en las mismas situación y hay que ver si los candidatos a presidente en 2024 se toman en serio el asunto. En 2018 ninguno de los candidatos habló sobre libertad de expresión o sobre violencia contra periodistas, no es un asunto prioritario para ellos”.