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“En una guerra comercial, todos pierden. Los exportadores enfrentarán aranceles más altos independientemente de si se encuentran en países desarrollados o en desarrollo”, puntualizó la Unctad

Ciudad de México. En caso de que se desatara “una guerra comercial a gran escala”, las exportaciones de México podrán enfrentar un aumento de hasta 60 por ciento en los aranceles, casi el doble respecto al 32 por ciento en que se incrementarán, en promedio, los aranceles en el mundo, indican pronósticos de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo (Unctad, por sus siglas en inglés).

“Calculamos que en el caso de una guerra comercial a gran escala, el aumento en la protección arancelaria experimentado por el exportador promedio sería de aproximadamente 32 puntos porcentuales”, precisó la Unctad a partir de un análisis realizado por Alessandro Nicita, uno de sus economistas.

El alza de aranceles para las exportaciones de México es el tercero más alto que calculó el organismo entre diversos países analizados, pues sólo es superado el incremento de 90 por ciento que enfrentarían los productos de Haití y de 64 por ciento para los de Honduras.

En tanto, las exportaciones de Estados Unidos enfrentarán un arancel promedio de 30 por ciento, las de la Unión Europea de 35 por ciento y las de China de hasta 40 por ciento. Canadá, el otro social comercial de México y Estados Unidos en el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), el aumento será de 52 por ciento. En los casos de Argentina, Brasil y Chile, el incremento de aranceles será de alrededor de 27, 32 y 39 por ciento, respectivamente.

El aumento es muy alto respecto a las tarifas “relativamente insignificantes” que existen actualmente y que se han logrado a partir de la cooperación multilateral. Desde el Acuerdo General sobre Aranceles Aduaneros y Comercio (GATT) en 1947, ocho rondas de negociaciones comerciales han llevado a una reducción de 85 por ciento en los aranceles promedio.

“En una guerra comercial, todos pierden. Los exportadores enfrentarán aranceles más altos independientemente de si se encuentran en países desarrollados o en desarrollo”, puntualizó la Unctad.

Ponderó que “aunque existe una larga historia de países que se culpan unos a otros por sus propias desgracias económicas, durante los últimos meses ha habido una escalada tanto en la retórica como en las acciones de política comercial”, al grado que el sistema multilateral se ha sacudido por las tensiones comerciales entre China y Estados Unidos, las dos principales economías del mundo.

La cooperación multilateral en política comercial es la mejor salvaguardia contra las guerras comerciales y los desequilibrios e inequidades de la economía global no pueden corregirse mediante acciones unilaterales sino que requieren un esfuerzo concertado, insistió el organismo.

Aclaró que muchas de las políticas propuestas por China y Estados Unidos no violan la carta de la Organización Mundial del Comercio (OMC), aunque sí están en contra de su espíritu y “queda por verse si cualquier escalada estará contenida en el marco internacional basado en normas y si otros países se unirán a la refriega”.

Advirtió que la principal preocupación es que sin el apoyo de las dos economías más grandes, el sistema de comercio internacional basado en reglas puede perder rápidamente su autoridad, dejando a la economía mundial en una pendiente resbaladiza hacia una guerra comercial a gran escala”.

Si eso sucede, cada país impondrá aranceles a partir de la influencia que sus políticas comerciales tengan en los precios de mercados internacionales, “poder de mercado” en la jerga económica y prevalecería el “mundo mercantilista puro.

Los principales afectados por una guerra comercial total

Una guerra comercial no afectaría por igual a todos los países e industrias, pero aunque las principales economías tengan suficiente peso para resistir represalias significativas, “no significa que se beneficiarán de la guerra comercial”.

La Unctad explicó que los aranceles de la guerra comercial se basan en la teoría de la "tarifa óptima": al introducir aranceles unilateralmente, un país grande limita sus importaciones del resto del mundo y también reduce el valor de sus importaciones en relación con sus exportaciones, con lo que se beneficia en términos de intercambio.

Con ello se anula cualquier concesión bilateral y condiciones preferenciales para categorías específicas de países (por ejemplo, países menos desarrollados), se afecta a socios comerciales que luego toman represalias en especie y con ello generan pérdidas “suficientemente grandes” que eliminan los beneficios inicialmente obtuvieron las naciones que impusieron aranceles unilateralmente a sus importaciones.

Las normas internacionales que impiden el uso de políticas de "empobrecer al vecino" son, por lo tanto, necesarias para evitar las guerras comerciales, porque además sus consecuencias se sentirán más allá de los países directamente involucrados”.

“Los países cuyo paquete de exportación se concentra en productos y mercados de destino que pueden ejercer un apalancamiento sustancial serían los más afectados… Los aranceles más altos afectarían en gran medida a la economía mundial al interrumpir las cadenas de suministro y aumentar los precios de muchos bienes de consumo, se reduciría el tamaño de los mercados internacionales en perjuicio de los productores menos eficientes, a menudo pequeñas y medianas empresas en los países en desarrollo y lo más probable es que los países pobres pierdan relativamente más de una guerra comercial que los países más ricos”, sentenció el análisis de la Unctad.