Icónico. Teatro Obrero destinado especialmente para las familias de los obreros, siempre fue un centro de diversión popular, en la década de los años cincuenta cambio de nombre a Cine Saltillo. CORTESÍA
Hagamos un recuento de los empresarios que sentaron las bases de lo que es ahora una industria pujante en la ciudad

Aquí un breve recuento de los primeros espacios que sirvieron para proyectar películas en la segunda década del siglo 20. Había opciones como el teatro para la gente adinerada, y para el pueblo las carpas montadas en terrenos, donde bastaba con una sábana blanca como pantalla, proyector y claro, el permiso de la autoridad para dar la función.

1910

El Teatro García Carrillo fue inaugurado un 27 de julio, tenía un aforo de 600 butacas. El bien montado y lujoso teatro se orientó principalmente para la alta y media alta sociedad saltillense de la época, quienes disfrutaron por ocho años de diversas obras de teatro, zarzuelas y proyecciones de películas. El 1 de diciembre de ese año, se proyectaron dos mil 315 metros de película en tres tandas, los títulos: “Peripecias de un pantalón”, “Encuentro inesperado”, “El paraguas olvidado”, “Cama con ruedas”, “Sr. Polichinela” y “Calino compra un perro”.  El 3 de septiembre de 1918, poco antes del inicio de la obra “El loco Dios”, se produjo un incendio que desafortunadamente acabó con el inmueble.

1911

De corte popular fue la Carpa Modelo, se anunciaba como “Gran Cinematógrafo Pathé”.  Antonio Sanabia representaba a la Casa Pathé Freres de París, compañía que adquirió las patentes de los hermanos Lumière, dicho sea de paso, en ese tiempo fue la productora más importante de películas y discos del mundo. La Carpa Morelos estuvo ubicada sobre la calle Victoria 16, justo donde topa la calle Mina. El encargado era el señor J. Hipólito Ruiz, quien ofreció funciones durante los meses de agosto a octubre de ese año.

1913

En tiempos difíciles el solar de Victoria 16, hoy número 192, se convierte en el Teatro Morelos, el empresario Armando Dávalos lo arrienda para dar funciones de drama, zarzuela, baile y exhibiciones cinematográficas. En este lugar se debería poner una placa para recordar a los primeros cines de la ciudad.

1916

En ese año el Teatro Morelos cambia de administradores, Paulino Ramírez y P. Candel deciden modificar el nombre a Teatro Cine Palatino, en honor a una de las siete colinas más antiguas de Roma. El teatro Palatino tuvo como principal vocación las funciones de cine, se mantuvo por espacio de dos años en operación.

1917

El Teatro Obrero, la parte baja contaba con ochocientas butacas, en la parte alta una amplia gradería daba cabida más de mil almas. Un 22 de agosto abrió sus puertas, un recital en la función inaugural estuvo a cargo del chelista Conrado Medrano, el pianista Jesús Flores y el violinista regiomontano Antonio Ortiz. Sus inicios fueron espectaculares, el 26 de septiembre se presentó Consuelo Vivanco en la zarzuela Eva, del maestro Franz Lehár. Por muchos años estuvo al frente del teatro el señor José Orta.

El Teatro Obrero estuvo ubicado en la calle de Aldama entre Acuña y Xicoténcatl. En el frontispicio del edificio se podía leer A. Rodríguez y Hno. 1917. Sus propietarios eran dos exitosos empresarios coahuilenses, Adolfo y Antonio Rodríguez Santos, originarios de Progreso, Coahuila, quienes dejaron su tierra para emigrar a Laredo, Texas, para 1904 establecieron su empresa en Monterrey.

1918

En  febrero el empresario Laureano de León abrió en Victoria 16, el Cine Apolo, durante cuatro años se ofrecieron funciones, en 1922 los poderosos hermanos Antonio y Adolfo Rodríguez tomaron el control del Apolo, lo cambiaron a la calle de General Cepeda y Pérez Treviño, en 1928 el cine desapareció al inundarse.