Los Golden State Warriors cayeron por 112-95 en la cancha de Los Angeles Lakers. Foto AP
Los Warriors jugaron su peor partido de la temporada y se vieron desbordados por un rival invadido por el entusiasmo y apoyado por una hinchada que no paró de frotarse los ojos.
No estábamos preparados para jugar. Tuvimos nula atención en ambos lados de la cancha y los Lakers hicieron un gran partido"...
Steve Kerr, entrenador de los Golden State Warriors

Los Golden State Warriors sufrieron la derrota más improbable de la historia de la NBA al caer por 112-95 en la cancha de Los Angeles Lakers en lo que fue la gran sorpresa de la temporada.

Los actuales campeones, que persiguen terminar la temporada regular con el mejor balance de la historia, llegaron a Los Angeles con una marca de 55-5 para jugar ante un rival con un pobre balance 12-51. Es decir, un 91.7 por ciento de victorias contra un 20 por ciento. Nunca antes se midieron dos equipos con semejante diferencia de triunfos. Pero se produjo lo inesperado.

Los Warriors jugaron su peor partido de la temporada y se vieron desbordados por un rival invadido por el entusiasmo y apoyado por una hinchada que no paró de frotarse los ojos.

Jordan Clarkson lideró a los Lakers con 25 puntos, D'Angelo Russell añadió 21 y Kobe Bryant hizo 12 para unos Lakers que al fin tuvieron algo importante que celebrar en su aciaga temporada.

"Ha sido una larga campaña y esto es una muestra de cómo se supone que debemos jugar", dijo Clarkson.

"Hicimos el mejor partido ante el mejor rival", añadió Byron Scott, el técnico del conjunto californiano.

En Los Angeles no hubo ni una huella del equipo que pretende mejorar la marca de 72-10 impuesta por los Chicago Bulls en 1996.

"No estábamos preparados para jugar. Tuvimos nula atención en ambos lados de la cancha y los Lakers hicieron un gran partido", manifestó Steve Kerr, el decepcionado entrenador de los Warriors.

El conjunto local dejó a los visitantes 15 puntos por debajo de su media de anotación durante esta temporada. Los campeones se quedaron en un pobre 40,2 por ciento de acierto en el lanzamiento y llamó la atención su estadística en una de sus armas más valiosas, el lanzamiento triple. Apenas anotaron cuatro canastas desde la larga distancia en 30 intentos.

No sólo eso, sino que cometieron 20 pérdidas de balón que se tradujeron en 22 puntos de los Lakers, la prueba de la falta de concentración con la que los Warriors afrontaron el partido.

Los Lakers ya llegaron al descanso con una clara ventaja de 11 puntos (60-49) que extendieron a 16 en el tercer cuarto.

Su estrella, Stephen Curry, anotó 18 puntos en una pobre serie de seis canastas en 20 intentos y sólo un triple en diez lanzamientos. "Fue simplemente una mala actuación. No jugamos con suficiente energía, ellos fueron agresivos y nos ganaron", opinó el MVP de la pasada temporada.